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La Paz/Griselda Barroso Morgado

Creado Jueves 30 de Agosto de 2018 por Aixa Armas
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La Paz, (proviene del vocablo latino Pax), la cual es definida en sentido positivo, como el estadio a nivel social o personal, en el cual se encuentran en equilibrio y estabilidad las partes de una unidad. También se refiere a la tranquilidad mental de una persona o sociedad; definida en sentido negativo, es la inquietud, violencia o guerra. En el plano colectivo, «paz» es lo contrario de la guerra estado interior -identificable con los conceptos griegos de ataraxia y sofrosine- exento de sentimientos negativos (ira, odio). Ese estadio interior positivo es deseado tanto para uno mismo como para los demás, hasta el punto de convertirse en un propósito o meta de vida. También está en el origen etimológico de los saludos: Shalom en hebreo y Salam en árabe que significan «paz» o «la paz esté contigo o con vosotros», y también se emplean como despedida, significando entonces ve en paz o id en paz; en cambio, salve, el saludo latino, es un deseo de salud, concepto también relacionado con la paz. El saludo de paz o beso de la paz es una parte de la misa en que los asistentes «se dan la paz».  La Biblia, también nos da sus nociones sobre la paz, es así como en el  Antiguo Testamento, cuando usa la expresión Shalom («paz» en hebreo), especialmente en los saludos, se refiere a un bienestar material y espiritual: «La paz esté contigo» o «con vosotros». Pero de donde proviene esta Paz?  Esa paz solo puede venir de Dios mismo que quiere darla en compensación por la fidelidad de su pueblo y la Alianza celebrada, pero el Nuevo Testamento acogió la expresión ειρενη eiren? («paz» en griego) que aunque mantiene el sentido dado en el Antiguo Testamento, se ve influenciado por el contexto helénico de la palabra, la cual  implica una ausencia de enemigos o contrariedades: “soportándose unos a otros por amor, poniendo empeño en conservar la unidad del Espíritu a través del vínculo de la paz”. Sin embargo, es por la unión con Cristo y la reconciliación que él ha obtenido que se pueda hablar de verdadera paz entre todos, sean estos judíos o gentiles. Partiendo de allí, podemos definir la paz, como un estado de tranquilidad o quietud, y en sentido opuesto es la  inquietud, violencia o guerra. En este sentido, Jesús, quien es llamado por las Sagradas Escrituras Príncipe de la Paz, le da un sentido místico a la paz en el Nuevo Testamento, afirmando que él mismo es poseedor de ella y puede darla a sus discípulos.  Esta paz es de una naturaleza diferente a la ofrecida por el mundo (que hasta ahora nos viene dada por bienes materiales, prosperidad, salud, etc.) y solo podría ser obtenida por medio de la fe y la obediencia en él. Esta versión de una paz celestial y Divina  sobrepasa todo entendimiento y por lo tanto se comprende, que está fuera de la lógica humana. De esta manera se va complejizando el ejercicio de la paz, cuando en ella influye lo espiritual con lo material, lo tangible con lo intangible y así sucesivamente. Por otra parte, la Iglesia Católica sostiene que la falta de paz en el mundo, proviene de la falta de paz en el interior del hombre; y  afirman también que el contacto con Dios será lo que traiga consigo la paz del alma, es decir, “La comunión con Dios es manantial de serenidad, de alegría, de tranquilidad, es como entrar en un oasis de luz y de amor”. Para alcanzar esa comunión postulan muchos modos entre los cuales se encuentra el discernimiento y el libre albedrio. Pero, una vez que se ve afectada esa comunión se generan desequilibrios humanos que nos vienen dados por realidades muy terrenales e inherentes a las acciones humanas, como por ejemplo la conquista del Poder por el poder.  Por ello sienta bases para  la división, la pugna, el odio, etc., que tantas y tan graves perturbaciones como discordias se han provocado en la sociedad.

En el Derecho Internacional, el estado de paz es aquel en el que los conflictos internacionales se resuelven de forma no violenta; y particularmente se denomina «paz» al convenio o tratado, conocido como el  Tratado de Paz, que pone fin a la guerra. Como consecuencia, de esto existe una rama del estudio de las Relaciones Internacionales denominada «Irenología» o «estudios de la paz y los conflictos». Pero también se puede hablar de una paz social como sinónimo de consenso: el cual es el entendimiento tácito para el mantenimiento de unas buenas relaciones, mutuamente beneficiosas, entre los individuos y a distintos niveles, el consenso entre distintos grupos, clases  sociales, dentro de una sociedad, termino ese que viene aparejado del dialogo, pacto y/o negociación; del consenso nace las relaciones de paz y la amnistía.  Por otra parte, la antropología tradicional, consideraba que únicamente el estado civilizado de la evolución cultural consideraba a la paz de una forma positiva, y que los estados de salvajismo y barbarie suponían una preferencia cultural por la guerra, considerando una forma de vida saquear a otros pueblos, y exaltar las virtudes guerreras.

Ahora bien, en el contexto histórico de la Revolución Francesa y su  máximo legado de luz, basado en la Libertad, Igualdad y Fraternidad no excluyó la paz, pues ella está implícita en estos postulados, desde ese entonces, el mundo actual  tiene como referente el concepto de hermandad, unión de los pueblos y su convivencia democrática para luego darle origen al sistema democrático y a la participación de las mayorías, hoy en día conocida esa actuación como el ejercicio de la ciudadanía, siendo la paz el hilo conductor de las sociedades contemporáneas con  sus movimientos de cambios. Para algunas culturas orientales y su filosofías practicadas sobre la paz desde el ámbito interior y a su vez como conceptos de vida, podemos destacar, como ejemplo  el I Ching, lo opuesto a la paz es el estancamiento, que simbólicamente esto indica que la paz no es un absoluta, sino una búsqueda permanente de armonía consigo mismo y con todo lo que te rodea, que el conflicto no tiene lugar cuando tú has logrado la paz interior concatenada con la paz exterior, si esto se logra, entonces el conflicto no es lo opuesto a la paz sino todo lo contrario te conviene ya que es el tramite a la paz, la cual transforma el conflicto, ya que no se trata de suprimirlo sino de sustituirlo por las gestiones no violentas que coadyuvan en la transformación pacífica del conflicto, sin olvidar que quienes permanecen por mucho tiempo en estado de conflictividad no crecen ni avanzan. Tomando en cuenta esta teoría filosófica y pacifica de ver y contemplar la vida, muchos autores han definido la paz de diversas maneras, como por ejemplo podíamos citar a  Kant, quien  escribió el tratado Sobre la paz perpetua, a Martin Luther King quien también hizo referencia a la paz en su Carta de Birmingham, escrita en prisión: «la verdadera paz no es simplemente la ausencia de tensión: es la presencia de justicia». Por otro lado Benito Juárez, presidente mexicano, dijo «el respeto al derecho ajeno es la paz». Aun más categórico Erasmo de Rotérdam filósofo holandés expresó "La paz más desventajosa es mejor que la guerra más justa."  Y aunque no podamos creerlo Simón Bolívar, el Libertador y Genio de América, a pesar de su Decreto de Guerra o Muerte, durante la Gesta Emancipadora, menciono la paz como “un instrumento político”, para traer la independencia y libertad a las naciones en conflictos con la Corona Española.

Ante estos antecedentes históricos, religiosos, filosóficos y culturales sobre la paz, nos toca a las mujeres desempeñar, como siempre lo hemos hecho, y ratificar nuestro rol de Embajadoras Genuinas de la Paz, considerándola como el mayor constructor de la ciudadanía, las mujeres siendo la mitad de la población en el mundo, estamos comprometidas inconmensurablemente con ella, de la paz entre nosotros y entre nuestros pueblos depende la subsistencia y el desarrollo social que podamos tener como seres humanos, sin la paz no hay justicia, libertad, respeto, tolerancia, inclusión, amor y equilibrio posible que se sostenga. La paz es la virtud para cultivar nuestro espíritu y estar en armonía con nuestro entorno social, político, cultural, ético y moral. De la paz se ha dicho y escrito mucho, pero no se trata de escribir sino de hacer de ella una buena práctica de convivencia ciudadana. La paz no es solamente un valor que deba regir las relaciones internacionales,  la paz es también un derecho humano del que todas las personas, los grupos y los pueblos somos titulares: todas y todos tenemos derecho a vivir en paz; todas y todos tenemos derecho a una paz justa, sostenible y duradera. La paz no es sólo ausencia de conflictos armados, internos o internacionales. La paz es un concepto amplio y transversalizado que engloba y se vincula totalmente con otros derechos como es ser educado en y para la paz; el derecho a la seguridad humana y a vivir en un entorno seguro y sano; el derecho al desarrollo y a un medio ambiente sostenible; el derecho a la desobediencia civil y a la objeción de conciencia frente a actividades que supongan amenazas contra la paz; el derecho a la resistencia contra la opresión de los regímenes que violan los derechos humanos; el derecho a exigir a todos los Estados un desarme general y completo; las libertades de pensamiento, opinión, expresión, conciencia y religión; el derecho a desplazarme y movilizarme dentro y fuera de mi país, el derecho al refugio; el derecho a emigrar y participar en los asuntos públicos del Estado  y el derecho a la justicia, a la verdad y a la reparación efectiva que asiste a las víctimas de violaciones de los derechos humanos y la condenación por lessa humanidad y la no repetición de hechos abominables por quienes temporalmente detentan el poder en un determinado país. De modo que la Paz no se hace ni se decreta se construye todos los días de nuestra existencia.

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