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Los derechos de la mujer (II)/Angel Rodríguez Guerro |/El Tiempo

Creado Domingo 24 de Mayo de 2015 por Aixa Armas
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Las calidades de  madre, esposa, hija, hermana con que el Papa Juan Pablo II,  se dirige a las mujeres, nos  remiten en primer lugar a la familia. Ahora bien, si uno mira el proyecto de  plataforma de acción que es el documento de discusión de Beijing, se  encuentra con que la familia como tal tiene allí un sitio francamente marginal. No  es que se la ataque, salvo por el hecho de que la expresión "las familias" en  lugar de "la familia", tiene un dejo despectivo. Pero es indudable que la familia no forma parte de la perspectiva fundamental del destino de la mujer que tuvieron en vista los autores.

No hay casi alusión  al rol conjunto del hombre y la mujer en la construcción del mundo ni menos a su cooperación en la tarea central de la familia. Una cosa notable es una especie de rebelión contra la naturaleza, que se traduce en una negativa a aceptar el hecho de que entre el varón y la mujer hay una diversidad de roles que está impuesta por la naturaleza, por la condición biológica de ser varón o mujer. En su extremo, tales ideologías sostienen que aparte de realidades anatómicas y fisiológicas evidentes, todos los roles diferentes entre el del varón y el de la mujer, tienen como origen una construcción cultural hecha por la sociedad que los asigna: Los distintos roles son constructos sociales.

Nace así, la distinción entre sexo y género que sostiene que en contraste con la inflexibilidad biológica que parece tener el sexo, el género es construido culturalmente: no es ni el resultado causal del sexo, ni tiene una apariencia tan rígida como él." y por lo tanto"...."hombre" y "masculino" pueden fácilmente significar tanto un cuerpo masculino como uno femenino, mujer y femenino pueden querer decir un cuerpo tanto de varón como de mujer..." y que si bien la preñez puede estarle reservada biológicamente a la mujer, la preñez debiera ser conceptualmente separada de la crianza del niño que pertenece a los roles asignados por la sociedad y capaces de cambiar.

La perspectiva de género, sostiene que cualquier diferencia que no sea la estrictamente fisiológica es creada por la sociedad, constituye en el fondo una manera de devaluar a la mujer, negando su especificidad y confundiéndola con la del varón. Las grotescas exageraciones de las ideas de género que han llevado a algunos a intentar distinguir como géneros a los homosexuales, lesbianas y bisexuales, muestran esta lamentable caída por la cual el hecho de ser varón o mujer viene a ser puesto en el mismo nivel que las desviaciones del instinto.

El peligro de estas ideologías -aunque ellas puedan aparecer minoritarias-  radica entonces en que ellas contribuyen a mover el carro de una concepción profundamente corrompida de la libertad, corrupción  que es uno de los temas principales de la Evangelium Vitae.  Operan así como los grupos extremistas en política: tal vez no logran imponerse por entero, pero van desviando la acción política en un sentido determinado.   (O)

 

 

 

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