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Derecho Postmoderno y Derecho de Igualdad de Género /Román J. Duque Corredor*

Creado Lunes 26 de Octubre de 2015 por Aixa Armas
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A la Dra. Evangelina García Prince

 

 

Desde una dimensión ética y política las críticas al Derecho formal, aún moderno,  que se centra en racionalidades culturales determinadas y  que ha entendido la unidad del Derecho como  la prepotencia de una de sus  perspectivas  y no  una articulación de todas ellas, surge la corriente del llamado derecho postmoderno,  que sostiene que lo fundamental del Derecho es “la dimensión coexistencial del ser humano”. En efecto, esa dimensión no puede ser partida por el sexo, por ello la postmodernidad del Derecho es descentrar culturalmente el Derecho, de manera que determinada racionalidad cultural no se imponga sobre las otras; lo que no significa perder  la perspectiva de unidad lo jurídico.  Ello es determinante para la conceptuación del Derecho como ciencia social,  para no desfavorecer a grupos como el de los menores  o el de las mujeres, perjudicados por discriminaciones en razón de la edad o del sexo.  Ello porque es el Derecho el que define  las cualidades de las personas hombre, mujer, menores, padres, madres y cónyuges y esas definiciones más que atributos legales, son identidades que condicionan las normas jurídicas que, a su vez,  determinan las conductas de los poderes públicos y de  las relaciones sociales y económicas de los sectores de la sociedad.  Por otra parte,  postmodernidad del Derecho no es sólo el uso de nuevos recursos técnicos, por ejemplo, sino una  capacidad creativa, crítica y autocrítica con que se asimila cualquier fenómeno modernizante (alexzambrano.webnode.es/products/el-derecho-postmoderno) En verdad, esta perspectiva postmodernista más que a la legitimidad o validez formal del derecho que es característica de la democracia y del Estado del Derecho,   se opone  a  lo que podría llamarse  su  legitimidad social, porque se  sostiene que el Derecho no puede cumplir su rol de integración social sino a condición de que las normas jurídicas vayan más allá de su imposición coercitiva y  que permitan  una aceptación racional compartida, más o menos general, de la dimensión coexistencial del ser humano.  Se parte del criterio que  el lenguaje jurídico  ha de ser un mediador entre las normas jurídicas y los sujetos de derecho y  que por ello  no debe legitimar  por razones  de la dimensión humana, ciertas  prescripciones que en lugar  de ordenar separan  a personas de igual condición humana (Edgar Lozano Cano,  “Derecho y Postmodernidad”,  Instituto de Derecho Comparado, Universidad de Carabobo). Hoy día, la globalización,  influencia de los derechos humanos, la ecología, la bioética y el pluralismo cultural, son los factores de la revisión del Derecho formal, a los cuales incluyo también el feminismo por su posición de que no basta la igualdad formal para conseguir la igualdad de las mujeres con los hombres.

Teniendo presente las anteriores reflexiones críticas al Derecho formal que construye una realidad cultural preponderante,  se puede entender, entonces, el por qué el llamado derecho de igualdad de género encaja en el concepto de derecho postmoderno, por su crítica a los llamados derechos patriarcales producto de las sociedades patriarcales.  Derecho este que principalmente consiste en la ampliación y reformulación de ciertas definiciones jurídicas como el de ciudadanía, que implica reconocer la realidad cultural de la identidad del género humano,  que tiene decisiva incidencia en las opciones de participación de las mujeres no solo en las estructuras privadas sino también de poder, académicas, empresariales, gubernamentales, electorales  y negociales.  Al igual  que  la revisión de la noción de la mujer como sujeto de derecho más allá de su  estereotipo de esposa o madre.  Un ejemplo del postmodernismo del derecho de igualdad de género es la formulación dentro del derecho penal  del derecho penal contra la violencia de género, que representa una revisión de la condición de la mujer como víctima para la cual la igualdad de trato a las víctimas del derecho penal formal resultaba  en la realidad una desigualdad para la mujer. Es así, entonces, cómo  el derecho penal se hace postmoderno  al contemplar delitos que afectan a la mujer en su condición femenina, que justifica que se le reconozcan especiales derechos como víctima y un  derecho de acceso a una justicia que tenga en cuenta ese condición femenina.  Al igual puede decirse del derecho antidiscriminatorio de género que hoy día se incorpora al derecho constitucional, al derecho administrativo, al derecho electoral y al derecho laboral.  En concreto, pues, que el mejor ejemplo de la postmodernidad de un derecho, sin duda, que lo representa el derecho a la igualdad de género o el derecho antidiscriminatorio de género.

 

Zea, Estado Mérida, 8 de octubre de 2015

 

*Ex magistrado de la Corte Suprema de Justicia y Presidente de la Fundación Alberto Adriani.

Colaboración especial para Mujer y Ciudadanía

@romanjoseduque

duquedeprado@gmail.com

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