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Diferencia y complementariedad entre sexos / Román J. Duque Corredor*

Creado Viernes 02 de Diciembre de 2016 por Aixa Armas
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Promover la igualdad de género no puede confundirse con la ideología de género. Por el contrario, lo primero es manifestación del principio de la igualdad ante la ley, que en el caso de las mujeres se traduce en su derecho fundamental de no ser discriminada por razón de su sexo en el ejercicio de los derechos inherentes a su condición de  persona humana. Es decir, que la diferencia de su sexo con el masculino no puede ser motivo para no darle igual oportunidad para que desarrolle libremente su personalidad como se le reconoce tradicionalmente a los hombres. Derecho humano este que tiene como garantía la prohibición de la discriminación de la mujer, tanto por el Estado como por los particulares, y la obligación de los poderes públicos de  establecer medidas positivas contra las desigualdades que de manera indirecta pueden darse en la sociedad. Unas medidas serán impositivas, como la de consagrar la paridad electoral, y otras negativas, como la de prohibir el  despido laboral por causa del embarazo, o compensatorias por la maternidad o por el tiempo dedicado al hogar. Y también medidas de promoción como las de fomentar su ciudadanía en las estructuras de poder, económicas o sociales, o  su empoderamiento en la toma de decisiones.

 Como derecho humano la igualdad no distingue la mujer del hombre como persona humana, pero ello no significa que se ignore la  distinta naturaleza biológica entre ambos. Por ello, no es posible confundir igualdad de género con la ideología de género que no parte de esa diferencia, pero  tampoco puede entenderse la igualdad de género como confrontación entre sexos. La diferencia entre el hombre y la mujer es un hecho natural, pero como personas iguales se complementan socialmente, sin que lo masculino signifique  superioridad y lo femenino inferioridad. Si se habla de categoría de géneros es atendiendo a lo natural, pero no a que per se la categoría femenina biológicamente  es inferior a la categoría masculina. Desde el punto de vista de la concepción de persona humana, por tanto, no hay diferencia entre ambos sexos, pero si la hay biológicamente. La naturaleza reproductiva del sexo femenino impide asimilar ambos sexos en razón de esa diversificación genética. No comparto, pues, la asimilación entre igualdad de género con identidad de género.

Pienso, por tanto, que un aspecto en que se debe tener precisión es en el de que la igualdad de género como planteamiento filosófico no persigue borrar las diferencias sexuales.  En mi criterio, si no se tiene presente el respeto a la valoración de la diferencia entre ambos sexos,  puede  llegar a  interpretarse género como identidad sexual, lo que resultaría dañino para los movimientos que promueven la igualdad de género como derecho específico de la mujer.  Así lo sostuve en mi artículo "Igualdad de género no es ni identidad ni contrariedad", publicado en mi Blog Justicia y Ecología Integral,  en fecha  18 de noviembre del 2016 (http://justiciayecologiaintegral.blogspot.com/2016/11/igualdad-de-genero-no-es-identidad-ni_18.html).  Por el contrario, la igualdad de género es también el derecho y el respeto de valoración de la diferencia sexual, porque la valoración del propio cuerpo en su feminidad o masculinidad es necesaria para que la sexualidad sea un reconocimiento a sí mismo en el encuentro con el diferente como  manera de enriquecer recíprocamente las diferencias. Por otro lado, en mi artículo mencionado, sostuve también que no es posible identificar lo que es masculino y femenino,  porque hay elementos biológicos que es imposible ignorar, pero que ello no significa que lo masculino y lo femenino sean algo rígido, como ha venido considerándose por factores temperamentales, históricos o influencias culturales. De modo, por ejemplo, que asumir tareas domésticas por el hombre  para adaptarse a la situación laboral de la mujer no es ser menos masculino, sino un intercambio sano entre ambos sexos, sobre todo de respecto de la familia. La rigidez sexual es contraria  al  concepto de derecho de igualdad de género, porque el espíritu que inspira su fundamentación no es  una sobreactuación de lo masculino o femenino, sino  una real reciprocidad (ibidem). Por ello, la igualdad de género es diferencia y complementariedad de sexos y no identidad, ni contrariedad.

 Madrid,  1° de diciembre de 2016

* Presidente de la Fundación Alberto Adriani

Ex Magistrado de la Corte Suprema de Justicia de Venezuela

Individuo de Número de la Academia de Ciencias Políticas y Sociales

Colaboración especial para Mujer y Ciudadanía

@romanjoseduque 

duquedeprado@gmail.com

 

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