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La Conciliación familiar laboral entre la paternidad y la maternidad. El amor hacia los hijos /Román J. Duque Corredor*

Creado Lunes 12 de Diciembre de 2016 por Aixa Armas
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Dedicatoria:  A la Sra. Adina Arizaleta de Armas, ejemplo de amor familiar

 

El recuerdo del pesebre andino de mi infancia me llevó a plantearme el rol de los padres en la familia en  esta época llamada moderna para diferenciarla de otras denominadas antiguas o tradicionales. La imagen del Padre, San José,  cuidando del Niño recién nacido en el lugar del Nacimiento, junto a la Virgen María, la Madre, me condujo al tema de lo que en la ciencia pediátrica y laboral y en los movimientos feministas se conoce como "conciliación familiar laboral"  en la educación de los hijos cuando ambos padres tienen que trabajar fuera del hogar. Tema que no solo preocupa a los cientistas de las ciencias sociales sino también a políticos y economistas que ante situaciones como las de la reducción de los nacimientos por el aumento del desempleo o de "los parados",  advierten la conveniencia de compaginar los trabajos de los padres por razones sociales, económicas o demográficas.  Y, por mi parte, por razones de moralidad en la formación de ciudadanía.   En este orden de ideas, por ejemplo, el pediatra español y experto en la crianza de los niños, Carlos González autor del libro "El niño no me come y Bésame mucho ",  dice que " si la  mujer tiene que ponerse a trabajar para subsistir la sociedad tiene que ponerse a procrear hijos porque si no está abocada a la muerte demográfica" y refiriéndose al caso de su país dice "En España hay unos cinco millones de parados,  y en la mejor época, antes de la crisis, había más de un millón y medio,  pero sólo nacen al año 500.000 niños", y agrega que  " los padres de los bebés tengan que trabajar fuera de casa sólo muestra falta de organización.   Quien además de una manera tajante afirma: "La solución es que los padres trabajen cuatro horas cada uno". Este pediatra casado y con tres hijos es una referencia para los padres que por tener que trabajar los dos fuera de la casa buscan su consejo de como criar y educar sus hijos.  Pero, a mi juicio, es referencia también  de una tesis que viene a revolucionar la organización del trabajo de la mujer en esta sociedad cada vez más necesitada de la educación familiar, sobre la cual me permito sugerir a Mujer y Ciudadanía que lleve a cabo seminarios y talleres.

En verdad que los trabajos de los padres para poder subsistir es hoy día un problema complicado, porque de lo que se trata es compaginar la jornada laboral con la vida familiar. En efecto,  los padres con hijos tienen que decidir si trabajan o se quedan  en casa y como no pueden estar en dos sitios a la vez,  se afirma que conciliación laboral familiar no es posible si  los padres tendrían que seguir  trabajando como si no tuvieran  hijos y cuidando a los hijos como si no trabajasen.   Sobre este dilema, el Dr. Carlos González, señala: "El trabajo se ha impuesto al hogar, y los padres pasan menos tiempo más que nunca con sus hijos pequeños, porque no pueden estar en dos sitios a la vez¿Es más el trabajo hoy día es normalmente  de ocho horas, y cómo se compagina con el trabajo del hogar?  No es lo mismo, por ejemplo, el trabajo de un trabajador bancario que el de un trabajador del deporte profesional o de un artista o de un músico." Por ello,   sostiene que los estados mediante medidas integrales y hasta creativas son quienes  deben resolver la conciliación familiar en la educación de los hijos en la que el tiempo y el cariño son su esencia.  

Algunos estados sancionan leyes que permiten en  algunos empleos llevar al niño al trabajo aunque afecte la producción y la productividad.  O le señalan a los patronos que provean de  una guardería pero que hay que pagar; o permiten reducir la jornada  para cuidar al hijo pero  le reduce  el sueldo a la trabajadora. O se les permite dejar los hijos con un tercero.  Por los  horarios, también,  en materia laboral  a los padres se les da opciones de renunciar  a beneficios o de sacrificar parte de ellos, es decir, se les pone a elegir entre sus derechos laborales  para estar más tiempo con sus hijos.  Por ello,  en palabras de Carlos González,  "la  auténtica conciliación familiar laboral,  es poder seguir haciendo tus   tareas sin separarte durante horas de tus hijos". Su tesis, sin duda es revolucionaria,  que se puede sintetizar en una nueva organización del trabajo de la familia en esta sociedad industrial donde la realidad, a diferencia de antes de la revolución  industrial  donde no había fábricas ni oficinas y  los padres eran artesanos, comerciantes o campesinos o profesionales,  no se iban a un sitio a trabajar, sino que trabajaban en su casa o junto a su casa, y por supuesto las madres también trabajaba y a su regreso.  Y en donde las madres estaban en casa hasta que los niños iban al colegio,  pero ahora, por ejemplo,  se incorporan al trabajo a los cuatro o seis meses o al año de nacidos los hijos,   dejando a los niños a un tercero o en una guarderíaRefiriéndose a la organización del trabajo bajo ese esquema de la sociedad industrial Carlos González,  hace la siguiente reflexión: "Nuestro sistema económico abdujo al padre y dejó a la madre sola en casa con los niños. Fue un error, y abducir a los dos para dejar a los niños con un tercero no va a mejorar el problema. Nuestros abuelos lucharon por la jornada de ocho horas. Un trabajador debía ganar en ocho horas lo suficiente para mantener dignamente a su familia. Y ahora, con la mitad de hijos, ¿necesitamos 16 horas abajo? ".

Y en cuanto al movimiento feminista  que sostiene la liberación laboral de la mujer  y que  toda costa  la mujer debe trabajar  porque  quedarse en casa es ser ‘machista’ o ‘retrógrada’,  dice este experto que he venido citando, que  ello es el “viejo  feminismo", porque, por ejemplo,  en  los países nórdicos las familias tienen todo tipo de ayudas para poder estar con sus hijos año y medio o más.   Pero que evidentemente que mejorar los derechos laborales de las mujeres también es feminismo. Y en cuanto a la organización social de la labor familiar hace esta afirmación: "Se nos ha engañado, hombres y mujeres, cuando se nos ha hecho creer que necesitamos 16 horas de trabajo para lo que antes bastaba con 8. Y,  lo mismo que hay que pasar ocho, porque lo importante es que sea “tiempo de calidad”. Probemos a decírselo a nuestro empresario: “vendré a trabajar sólo dos horas, pero como será tiempo de calidad, usted me pagará lo mismo".

Sobre la filosofía del periodista y escritor inglés G. K. Chesterton (1874-1936),  que decía que   "los ataques a la familia no vienen de Moscú, sino de Manhattan"  y que preguntaba ¿si  en verdad  una mujer es libre cuando sirve a su jefe, y esclava cuando ayuda a su marido”?,  el Dr. Carlos González nos dice, que esto último es un paradigma errado y una ironía, porque hace creer que cavar  la tierra o teclear en un ordenador ocho horas es un trabajo que  “dignifica a la persona, mientras que dedicar tiempo a sus hijos o a su casa , a ¡su propia casa!,  es esclavizarse".  Y siguiendo a Chesterton, quien formuló la doctrina del distribuismo, o socialcristianismo inglés ("la tercera vía económica: entre el socialismo y el capitalismo"),  el mismo González afirma sobre este última  reflexión este pensamiento: "¿No es todo esto una trampa del capitalismo?: al sacar a la mujer fuera del hogar con un salario pequeño lograron duplicar la mano de obra (marido y mujer) casi al mismo precio?"

Los comentarios y más que eso, las reflexiones más allá de los social sobre el tema de la conciliación familiar en lo referente a la educación de los hijos, y lo que en la realidad ha significado respecto del derecho de igualdad de la mujer,  me llevan a interesarme aún más por este derecho, ya que las llamadas medidas  compensatorias que prevén algunas leyes para compaginar la  presencia familiar en el hogar a cambio de supuestos beneficios resultan a la larga restricciones a los derechos de la mujer inherentes a su dignidad como persona y a su condición de madre.  Baste recordar que en la realidad más que por la maternidad por puro machismo no se contratan mujeres. Y también es cierto, por otro lado, que  no se prefiere contratar a mujeres porque su embarazo es un costo social más para la empresa, por ejemplo, pagar  un año de permiso aunque  no trabajen.   Es verdad, que el  permiso de maternidad no lo paga el empresario sino la Seguridad Social, pero ello sucede en los casos en que este sistema existe o funciona.  Además  generalmente las mujeres salen más baratas porque los sueldos de los hombres suelen ser más altos por lo que sus permisos no impiden a los empresarios contratar suplencias. Ese machismo, por un lado, y la discriminación por el embarazo de las mujeres, por otro lado,  tiene efectos negativos en la sociedad, porque, por ejemplo, donde esto sucede las mujeres  no quieren tener hijos o tienen menos hijos.   Ello constituye para el  Dr. Carlos González,  este dilema social: "La mujer tiene que ponerse a trabajar para subsistir,  pero la sociedad tiene que ponerse a procrear hijos porque si no está abocada a la muerte demográfica".   Al respecto se cita como para mejorar la maternidad,  algunos países como Noruega, Suecia, Inglaterra y Francia  por algunas medidas de conciliación laboral que han adoptada tienen una tasa de natalidad de 12 por mil mientras que otros países, como  España, sólo 10, por no contemplar esas medidas.

El planteamiento objetivamente  es más allá que el aspecto de por sí positivo  del derecho de la igualdad de la mujer,  pero  si de lo que en verdad  se trata es procurar la conciliación familiar en la educación de los hijos, el planteamiento no  es que  la mujer atienda a los hijos y no trabaje,  sino que sean ambos padres.   Carlos González dice, "No he dicho  que la mujer no trabaje, he dicho los padres, porque si desde luego, para un niño de dos meses no es lo mismo estar con mamá que estar con papá.  Pero a los dos años, durante ocho horas al día, sí que es lo mismo. Lo que no conviene es que se vayan los dos al mismo tiempo. Hay que ayudar de una forma u otra a las familias. No solo a las mujeres. Que justo  que sean los padres de los bebés los que tengan que trabajar fuera de casa sólo muestra falta de organización".  La tesis, pues, de este experto,  que comparto, es  ayudar no sólo a las mujeres sino a las familias.  En efecto, a los cinco, diez o quince años, los hijos siguen aún necesitando a sus padres.  Dice el Dr. Carlos González,  "No puede ser que un niño salga de la escuela y en su casa no haya nadie. No puede ser que un niño tenga tres meses de vacaciones y sus padres sólo uno. Y a esas edades tanto da que sea el padre como la madre el que pueda disfrutar de una reducción de jornada o de unos meses de permiso para cuidar a sus hijos".  Por supuesto, que podría agregarse que esta tesis supone cambios en la organización social del trabajo y en  los roles de  la paternidadEl cambio es que es que los niños de ahora  no  pasen más tiempo separados de sus padres por su trabajo. Un sistema de seguridad social que arbitre medidas de conciliación laboral, algunas de ellas ensayadas en algunos países, no solo del salario familiar integrado o la igualación de los permisos de maternidad o paternidad, que compense el tiempo de dedicación a los hijos para ambos padres, sino también de revisión de la organización del trabajo como horarios flexibles, tanto para el padre o para la madre, ayudarían acercarnos  a ese ideal de la conciliación de la paternidad y de la maternidad en la educación de los hijos y de protección de la familia de que los hijos pequeños pasen mayor tiempo con ambos padres para disfrutar de su amor.

Termino este ensayo escrito para Mujer Analítica con especial dedicación por la época cuando lo redacto, con una referencia al amor de los padres a los hijos, teniendo presente ante mis ojos la imagen de la Sagrada Familia la noche de navidad, con las siguientes palabras, del Dr. Carlos González, que es quien me inspiró el escribir sobre un tema como la conciliación entre paternidad y maternidad:

"No tengamos miedo a demostrar a nuestros hijos lo mucho que les queremos. En realidad ¿Que necesitan los niños de sus padres? Cariño y tiempo. Donde “cariño” no es una idea teórica. El cariño, en la especie humana, se demuestra con atención y contacto físico. Imagine que tiene un novio o una novia que le dice con frecuencia “te amo, te adoro, te quiero mucho”. Pero nunca le besa, nunca le abraza, nunca le da la mano. Le llama para salir y siempre contesta “no puedo, tengo cosas que hacer… ¡pero te quiero igual!”. No le acompaña al cine, a pasear, a tomar un café. No le escucha cuando intenta contarle sus preocupaciones. Sigue mirando la tele o el móvil cuando usted intenta hablarle".

 

El Ponto,  Oranjestad, 7 de diciembre de 2016

*Colaboración especial para Mujer y Ciudadanía

Ex magistrado de la Corte Suprema de Justicia

Individuo de Número de la Academia de Ciencias Políticas y Sociales

Presidente de la Fundación Alberto Adriani.

 

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