El envejecimiento, la despoblación y la masculinización: estos son los problemas a los que se enfrentan las mujeres rurales
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Las mujeres suponen casi el 51% de la población en España, en las poblaciones rurales esta proporción disminuye cuanto menor es el municipio. El medio rural no solo cuenta con menos mujeres, sino que además su población femenina está muy envejecida, siendo esta en su mayoría mayor de 65 años, y con una proporción todavía superior de mujeres mayores de 80 años.
En los últimos años, el papel de las mujeres emprendedoras está alcanzando un mayor protagonismo en la economía rural. Las mujeres que se están decidiendo a emprender en el medio rural suponen el 54% de las personas que crean su propio negocio en el pueblo. En el núcleo urbano, esta cifra desciende hasta el 30%, según el Plan para la Promoción de las Mujeres en el Medio Rural.
Más del 70% de las personas activas que se han incorporado en el mercado laboral son mujeres. Aún así, su participación es mayoritariamente en el sector servicios, con un porcentaje del 45%. Pesar de la incorporación masiva de las mujeres al mercado laboral, sigue habiendo muchos desequilibrios de género en las zonas rurales, con una gran falta de inserción labora en las mujeres, lo que dificulta el emprendimiento.
Son 5.246 las mujeres que se encuentran en paro en los municipios de menos de 20.000 habitantes de la provincia de Valladolid, frente a 3.251 hombres
Las mujeres que viven en el medio rural son clave en el desarrollo sostenible de los pueblos y de la sociedad en su conjunto. Para garantizar dicha sostenibilidad es preciso afrontar las desigualdades que todavía sufren las mujeres en el medio rural aún en mayor medida, que las mujeres urbanas.
Los grandes problemas a los que se enfrentan las mujeres para conciliar espacio personal doméstico impiden en muchas ocasiones que se logre la igualdad real efectiva entre hombres y mujeres. El objetivo principal es hacer visibles a las mujeres del medio rural y promover las condiciones para cerrar esas brechas a través de las medidas de apoyo necesarias para que la mujer rural no se vea obligada a abandonar su medio.
Nerea Del Río Gómez, ganadera del Robladillo de Ucieza, un pequeño pueblo de la provincia de Palencia, explica qué a problemas se enfrentan las mujeres rurales: «Se nos unen los mismos que a cualquier mujer urbana: el hecho de vivir en una sociedad patriarcal hace que nos encontremos con todo tipo de machismos en nuestro día a día, desde los más velados como la infantilización hasta los más graves. Y por otro lado los de cualquier persona que habite en el medio rural, como pueden ser la falta de servicios, comunicaciones y oportunidades laborales. Estas dos situaciones se retroalimentan mutuamente, haciendo que el éxodo rural que llevamos décadas viviendo, se agrave más en la población femenina, lo que hace que seamos minoría, por lo que crear comunidad entre nosotras es muy importante para darnos cuenta de que no luchamos solas».
El presidente de la Diputación de Valladolid, Conrado Iscar, ha señalado que “a pesar de los avances en igualdad de género en los últimos tiempos, el papel de la mujer en el mercado laboral aún sigue marcado por la desigualdad de oportunidades”, un dato que se pone de manifiesto al observar cómo según los últimos datos oficiales publicados por el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) “son 5.246 las mujeres que se encuentran en paro en los municipios de menos de 20.000 habitantes de nuestra provincia, frente a 3.251 hombres”
“Es un problema general, no es tanto el sexo, sino las condiciones, sobre todo en cuanto a la rentabilidad de trabajo. Estamos teniendo una problemática muy grande con los precios en el sector primario y eso hace que las explotaciones, tanto agrícolas como ganaderas, no tengan la rentabilidad que deberían que tener”, manifesta Sonia Rodríguez, responsable de la cooperativa Vazaeco y ganadera de Valladolid.
Eva Fernández, ganadera y agrícola de 21 años, explica que «el principal problema es que ya no hay gente en los pueblos y si no te crías con ello es muy difícil que te guste. Trabajar en el campo es algo muy esclavo y duro, y no todo el mundo está dispuesto a trabajar de ello. Nunca me he sentido inferior a nadie, pero sí que me gustaría que se diese a conocer más el mundo rural porque hay muy poca gente conoce todo lo que esto conlleva, lo bonito y satisfactorio que es”.
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