ALGO QUE CONTAR

Mary Anderson, inventora del parabrisas.

Fuente: actualidad24.com

Tal día como hoy 19 de Febrero de 1866. «Nace Mary Anderson, Monteagle (Tennessee), promotora inmobiliaria, ranchera y viticultora estadounidense.
Una de muchas mujeres que engrosan una larga lista de inventoras de artilugios que utilizamos diariamente. se le considera Inventora del Limpiaparabrisas. La primera patente le fue concedida en noviembre de 1903 para un dispositivo de limpieza controlado desde el interior del vehículo.
Su idea surgió en una visita a la ciudad de Nueva York en el invierno de 1902, cuando tomó el tranvía y notó que en todo el recorrido el conductor debía detenerse y salir continuamente a limpiar la suciedad, el agua y el hielo que se impregnaban en el parabrisas; también observó que dejaba las ventanas semiabiertas debido a las dificultades para mantener el parabrisas limpio. Eso hacía perder tiempo al propio conductor y a los viajeros. Un día después del primer paseo buscó un diagrama del dispositivo de barrido elemental. Cuando regresó a Alabama contrató a un diseñador para que diseñara un dispositivo de accionamiento manual para mantener el parabrisas limpio y consiguió una compañía local para que produjese un modelo de trabajo. El dispositivo que ideó consistía en una palanca, instalada en el interior del vehículo, que controlaba una lámina de goma resistente en la parte exterior del parabrisas. La palanca podría ser accionada para hacer que el brazo metálico, por medio de resortes, pudiera moverse hacia atrás y hacia adelante a través del parabrisas, una y otra vez. Un contrapeso se utilizaba para asegurar el contacto entre la escobilla y la ventana. Dispositivos similares se habían hecho antes, pero el de Anderson fue el primero en ser efectivo. Su sistema tenía un único brazo sostenido en la parte superior y en el centro del vidrio.
También en 1904, James Henry Apjohn (1845-1914), ingeniero civil británico de origen irlandés y con residencia en Londres, consiguió una patente en el Reino Unido (no. 21790 solicitada en 1903) y otra más en Francia (no. 345370) relativas a un aparato con el que limpiar los cristales de coches ferroviarios y automóviles. En este caso, el sistema era bastante diferente al de Mary Anderson y Douglass, pues podía limpiar ambos lados del cristal y el movimiento era de arriba abajo, accionándose mediante una palanca y un juego de poleas.
Sin embargo, las ideas de Douglass y de Apjohn no logran imponerse. El invento plasmado por Anderson en su patente era sencillo y elegante, mostrando de un manera ejemplar cómo a menudo suceden las ideas innovadoras: a través de la creatividad, dando respuesta y satisfacción inesperadas a cuestiones y necesidades tan habituales y obvias que parecen irresolubles y que, por lo tanto, dan la impresión de no merecer la pena gastar esfuerzos pensando cómo resolverlas y de que cualquier solución está condenada de antemano al fracaso.
En realidad, esto último fue lo que inmediatamente le sucedió a Anderson. Así, en 1905, pretendió que una empresa canadiense comercializará el limpiaparabrisas, pero la compañía no encontró ningún valor económico al aparato que justificase comenzar a producirlo.
Este fue el único intento de su inventora por llevar a cabo una explotación industrial del limpiaparabrisas, del que jamás llegó a recibir un solo dólar por derechos de propiedad.
En medio de su lucha para vender su invento, apareció en escena Henry Ford, quien tomó contacto con este invento, al parecer, sin tener relación con Anderson. Fiel a su destino innovador, interpretó su utilidad, que en un principio probó en los Ford T con parabrisas.
Después de que la patente expirará en 1920 y el negocio de la fabricación de automóviles creciera exponencialmente, el diseño del limpiaparabrisas de Mary Anderson se convirtió en un equipo estándar. En 1922, Cadillac se convirtió en el primer fabricante de automóviles en adoptarlos como equipo estándar.
Mary murió en su casa de verano en Monteagle, Tennessee el .27 de junio de 1953, su funeral se llevó a cabo por el Dr. Frank A en Highland Sur y fue sepultada en el cementerio de Elmwood.
Mary Anderson tuvo que luchar de lo lindo toda su vida por el solo hecho de ser mujer. Encima era empresaria y una defensora incansable de la igualdad de género, hecho que le creó más de un enemigo y le ocasionó muchos dolores de cabeza. Su vida estuvo llena de conflictos, incluso de falta de reconocimiento tanto de su padre como de su madre los cuales pensaban que los negocios y los inventos no eran propios de mujeres.
Fuere como fuere tenemos que dar gracias a mujeres como Mary Anderson que contra el pensamiento de la época que les tocó vivir, el sistema y las malas praxis de las grandes corporaciones luchan día a día para implementar soluciones que a todos CC nos mejoran la vida».

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