Democracia y gobernabilidad en la Venezuela de Maduro

Dr. Carlos Enrique Ñañez Rodríguez

El irrespeto a la dignidad y la regresión institucional.

Venezuela atraviesa hoy en día la mayor crisis de sus 208 de vida republicana, es esta quizás la peor crisis desde la federación, este contexto de caos no tiene comparación con ningún otro evento ocurrido en América Latina y el Caribe. De ser una de las economías más longevas de la región y asimismo ser un país productor de petróleo y miembro fundador de la OPEP, pasamos a convertirnos es este escombro de sociedad y en un riesgo potencial para nuestros vecinos y para la región.

La Crisis de Venezuela reitera la vinculación entre democracia y Derechos Humanos, existe un verdadero deterioro de las instituciones en el país, el aumento de la pobreza es el catalizador principal de la eclosión de esta hecatombe social, que se diagnóstica como una emergencia humanitaria de carácter complejo (EHC). Las cifras levantadas por las tres principales Universidades del país a saber: Universidad Central de Venezuela, Católica Andrés Bello y Simón Bolívar, presentan un alarmante cuadro de recrudecimiento de la pobreza la cual se disparó de 49% en 2013, hasta un alarmante cuadro de 87% de pobreza en 2018, el sexenio de Maduro es el causante no solo de la perversión de los derechos económicos, sino de la cooptación de los derechos ciudadanos y políticos, que colocan a Venezuela bajo el dominio de una Tiranía.

El quiebre institucional y el aumento de la pobreza, son dos dimensiones que se desarrollan de manera inversa el crecimiento de la pobreza supone la regresión de la institucionalidad democrática del país. Es así como el ejercicio de la democracia no puede ser evidenciado en medio de un franco proceso de imposibilidad de tener acceso a los derechos humanos, de los más elementales derechos los relacionados con la dignidad de la vida.

La democracia proporciona el medio natural para la protección y realización efectiva de los derechos humanos. Los elementos esenciales de la democracia serán los valores de libertad, respeto al conjunto de derechos humanos y la realización de los derechos humanos y genuinos mediante el sufragio universal. Rodolfo Cerdas en su Texto Democracia y Derechos Humanos, establece que, como característica mínima, un gobierno que se precie de ser democrático debe contar con:

  • Elecciones libres y periódicas, igualdad ciudadana
  • Estado de derecho con división de poderes e independencia de funcionamiento, así como un sistema de frenos y contrapesos.
  • Libertades públicas, que garanticen el ejercicio de las libertades ciudadanas de información, expresión, organización y petición
  • Orden social dirigido hacia la justicia, donde los ciudadanos tengan acceso a la educación, la salud, el trabajo seguro y bien remunerado, la vida, la psticipación etc.

Podemos afirmar que en la Venezuela de 2019, no hay acceso a ninguna de estas dimensiones.

La instalación de la fraudulenta ANC que, excediendo sus funciones originales, discusión y aprobación de una Carta Magna, aunado a su ilegitimidad de origen, se ha convertido en un Poder por encima de la sociedad y de los demás poderes públicos, este órgano en el ejercicio de sus poderes espurios, ha ordenado persecuciones, arrestos, desapariciones forzosas y un estado paralelo.

Venezuela es estado fallido, absolutamente desprovisto de legitimidad de origen, con una evidente imposibilidad para garantizar los más elementales derechos humanos, si nos enfocamos en la legitimidad, para el ejercicio del poder derivado de la simple rendición de cuentas, el Estado Venezolano absolutamente descontextualizado de los más elementales preceptos de democracia, se ha empeñado en la negativa para la rendición de cuentas, presentación de memorias anuales o cualquier dato que ratifique la inocultable tragedia humanitaria vivida, en el país. Esta crisis humanitaria calificada como compleja procede de la conducción de los destinos políticos, es una consecuencia ostensible de la eclosión de una terrible catástrofe humanitaria, la cual es ocultada por el Estado y bajo el argumento legal, de una legislación inejecutable de la Ley del Odio, sancionada por la ilegitima ANC, establecer un mecanismo de persecución y de negación de la verdad.

El principio de rendición de cuentas es el sustento de la legitimidad, la sociedad debe y tiene el derecho de exigir cuentas y establecer contralorías ciudadanas, a los fines de que estos puedan exigir el cumplimiento de los más elementales derechos humanos, es justamente por la vía del clientelismo, en su Obra Responding to the populist chalenge: A new Playbook for the Human Rights field. César Rodríguez y Krizna Gómez: El rasgo definitorio entre los populistas reside en su desprecio por las elites y la pluralidad, a los fines de abrigarse la representatividad del pueblo elector , usando a si las mayorías para minar al Estado y a sus instituciones, los populistas invierten su tiempo y energías en hacer reformas constitucionales, que constriñan a sus oponentes, en nombre de la voluntad del pueblo y en nombre de la democracia, para sí socavar los derechos humanos, y así promover una democracia sin derechos, fácilmente vaciables y cuestionables. Esta es la vía que encontró el Chavismo para hacerse del poder y obviamente el Madurísimo, generar esta regresión institucional, que lo definen hoy en día como una dictadura.

Es necesario que como sociedad podamos establecer nuevamente rutinas apropiadas de confianza e interacciones dinámicas entre gobernantes y gobernados, es decir impulsar la gobernanza informativa, la interacción dinámica entre el que ejerce el poder y el receptor de este mandato. El sesgo por la no rendición de cuentas, produce estos extravíos en los medios de elección, que hacen de la participación ciudadano un mero acto de simulación.

Necesitamos que la sociedad una vez sea resuelta el escollo, de la cooptación de la libertad, establezca rutinas sanas de gobernanza informativa, derivando productos como el aprendizaje y la ciudadanía y el evidente proceso de involucrarse en los procesos sociales.

El régimen de Maduro, ha demolido la capacidad de contar con un acceso a la verdad, la ha sustituido por una verdad alterna o paralela, que no pueden ocultar el grado de rechazo que este régimen ha generado el grado de conflictividad de la era Maduro en su sexenio ha incrementado las protestas en 275%, con relación al periodo 2000 2012.

Venezuela en suma no es una democracia, es un régimen totalitario con características liquidas de acuerdo a la lógica de Levinstky, que hacen imposible el desarrollo y ejercicio de los más elementales derechos humanos, obviamente la rendición de cuentas es un valor por demás lejano al ejercicio de un modelo regresivo del poder. Las organizaciones de Defensa a los Derechos Humanos, deben de asegurarse de contar con interlocutores válidos, con reputabilidad, que inspiren confianza y logren abatir el sentimiento de frustración resultantes de la fractura del contrato social.

Como venezolana, apuesto por la libertad, la confianza y el ejercicio pleno de los Derechos Humanos, que son otra cosa que el desarrollo de una democracia sólida, viable y estable.

Quiero finalizar este video con una frase de Cadenas, uno de nuestros más reputados poetas:

En medio de la mentira, por encima de ella busca este país su verdadero rostro.

KLOSNANES@hotmail.com

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