La gran conversación/ Jesús Martínez Jiménez

Salir del país portátil, del país campamento es el gran desafío de los venezolanos.
Un punto de partida es realizar una toma de consciencia acerca de dónde estamos y por dónde va la película, si te fuiste a comprar chucherías y te perdiste la escena del dictador, te cuento que ese tiempo se mide en años y van 23; por lo que no se vale inventar otro país, tratando siempre de ignorar el que ya tenemos; debemos, por lo tanto, asumir el país que tenemos, comprender que el periodo de la conquista y el saqueo ya pasó, de lo que se trata ahora y siempre, es seguir edificando, miren, cómo le han dado muy duro a la democracia para destruirla y ella sigue herida en el suelo pierde líquidos se desvanecen sus signos vitales, pero aún vive y viene la pregunta clave:
Qué debemos hacer para que ese cuerpo martirizado de la democracia sea recuperado satisfactoriamente, eludiendo el riesgo de no terminar de matarla torpemente por acciones irresponsables?
Primero, entender que esa democracia ha existido entre nosotros, a todo lo largo de nuestra historia, en forma larvaria o gusano, para obtener, su forma política que se produjo entre 1959 y 1998.
Que esa ha sido la forma superior de organización alcanzada hasta hoy, no dudarlo; no obstante, ella requería del tiempo y el esfuerzo necesario para para entallar y seguir hundiendo sus raíces; para ser una fronda; significa, en consecuencia, edificar al ciudadano y allí calza de manera ejemplar la idea que nos expone el Dr. Julio César Hernández en una oportuna presentación de las reflexiones de Habermas y otros, se trata de convocarnos, en palabras de Al Gore, a una permanente y nunca terminada conversación nacional que facilite la tramitación de ideas dentro del mayor clima de fraternidad humana de lo que somos.
Será la forma más civilizada de separar la paja del trigo, para pasar a través del dialogo, la controversia y la argumentación a ejercer democracia desde nuestras calles repletas de ciudadanos; retomar la tarea de construir ciudadanía abandonando espejismos adanisticos que suele ser la espita que dispara el fascismo..
Será la mejor forma de tomarle el pulso al estado de la nación.
Muy importante en esa gran conversación nacional, ayudar a distinguir, para hacerlo bien, que no todo antichavista es demócrata, aunque todo demócrata no debe ser chavista.
Y para cerrar:
Estamos asistiendo cada día más a un torneo electoral en el marco de una dictadura, nada fácil para el mandamás; muy exigente para sus autenticos oponentes, la experiencia del N0 A La Reforma que provocó la gran derrota al difunto, fue consecuencia del gran debate nacional desatado; que sirva de estimulo e inspiración, esa gesta, para seleccionar al mejor programa y al mejor candidato, resultado del ejercicio racional, capaz de morigerar nuestras emociones que también deben estar presentes por nuestra condición humana.
Conformar el equipo nacional, luego de ese ejercicio pedagógico facilitará la estructuración del mejor equipo para ganar y gobernar.
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Excelente artículo. 100% de acuerdo. Felicidades!