Por qué es tan importante realizarse una citología y a qué edad se debe hacer

Se trata de una prueba importante que todas las mujeres deberían realizarse cuando les llega una cierta edad

Por qué es tan importante realizarse una citología y a qué edad se debe hacer
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Fuente: Mundo Deportivo

Por: María Casas

Las revisiones ginecológicas son importantes en la vida de cualquier mujer. Con tal de prevenir algunas enfermedades o patologías, cada cierto tiempo, es necesario ver que todo está bien.

Concretamente la citología es una prueba ginecológica imprescindible en la vida de las mujeres, que suele realizarse entre los 21 y los 65 años de edad. Aunque la realidad es que son muchas las mujeres que, año tras año, siguen posponiendo y dejando pasar este tipo de pruebas por la molestia que puedan ocasionar, por el miedo o temor a que algo no esté bien, e incluso por pereza.

A continuación, hablaremos de la importancia de realizarse una citología, y de la frecuencia recomendada con la que debería realizarse en mujeres.

Desde QuirónSalud señalan que la citología es una prueba ginecológica que forma parte de las revisiones de ginecología de cualquier mujer, que sirve para detectar de forma precoz el cáncer de cuello de útero (CCU) o cérvix.

También conocida como test de Papanicolau, esta prueba recoge una muestra de las células del cuello uterino para analizar con un microscopio.

Además de diagnosticar las lesiones precursoras o el propio cáncer de cuello uterino, la citología también puede detectar posibles infecciones causadas por bacterias, hongos o virus, como el virus del papiloma humano (VPH), una de las enfermedades de transmisión sexual más comunes.

Así, la citología es una prueba fundamental que todas las mujeres deberían realizarse con la frecuencia adecuada, ya que permite detectar la presencia de células anómalas en el cuello del útero, y, en caso de resultar positiva, permite comenzar con el tratamiento adecuado a tiempo.

Cómo se realiza una citología vaginal paso a paso

La citología es una técnica muy sencilla, que suele durar unos cinco minutos. Para realizarla, la paciente debe tumbarse en la camilla y adoptar la posición ginecológica o litotomía.

En ese punto, el ginecólogo o ginecóloga coloca el espéculo en la vagina para mantener separadas las paredes vaginales. Posteriormente, introduce un cepillo y una espátula para obtener una muestra de las células del interior y el exterior del cuello del útero, y del fondo de la vagina, por lo que realiza un frotis por las diversas zonas.

A continuación, se extrae el cepillo y se coloca la muestra en un portaobjetos, que es como una pequeña lámina delgada de vidrio.

De ahí, se guardan y se llevan al laboratorio para ser analizadas en un microscopio y poder elaborar un diagnóstico, que suele obtenerse tras pasar de 2 a 4 semanas.

La citología es una prueba ginecológica que no duele, pero para la que deben tenerse en cuenta algunas indicaciones. Así, es necesario haber finalizado la regla al menos 3 o 4 días antes de la prueba; no mantener relaciones sexuales las 48 horas previas a la prueba; lavarse externamente con agua y jabón neutro, pero no internamente; no emplear desodorantes vaginales; y no utilizar tratamientos tópicos 5 o 7 días antes.

Además, durante la realización de la prueba, la mujer debe estar relajada, para que no note ninguna molestia en la vagina.

Una vez completada la prueba, no hay que tener en cuenta ningún cuidado especial y la paciente puede hacer vida completamente normal.

¿Cada cuánto tiempo se debe hacer una citología?

La citología se aconseja a todas las mujeres entre los 21 y los 65 años, excepto en aquellas mujeres que no han mantenido relaciones sexuales. Así, en ese caso, no es necesario realizar la citología, ya que el riesgo de desarrollar el cáncer uterino es prácticamente nulo.

Concretamente, según explican los expertos de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), todas las mujeres deberían realizarse una citología a partir de los 25 años de edad.

Para realizar un seguimiento adecuado y prevenir el cáncer de cuello uterino, los expertos aconsejan repetir la prueba cada 3 años entre los 25 y los 30, y cada 5 años desde los 30 hasta los 65. A partir de esta edad, ya no sería necesario realizarla, siempre y cuando los resultados en las anteriores pruebas hayan resultado negativos.

Existen algunos casos en los que es recomendable realizar la citología anualmente, especialmente si la anterior citología ha resultado positiva, si se detectan verrugas genitales provocadas por el papiloma humano, si existen antecedentes de una enfermedad de transmisión sexual o ETS o si se mantiene una vida sexual muy activa.

En definitiva, si eres mujer y recientemente has cumplido los 25 años, quizás va siendo momento de que te plantees acudir a un ginecólogo para realizarte una citología. El experto o experta adaptará el protocolo de seguimiento a la situación personal de cada paciente, y recomendará como proceder en cada caso.

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