«Tuvimos que ver a nuestra hija jadear por aire durante 24 horas antes de morir»

Fuente: El Tubazo

26 junio 2023

Samantha Casiano, una madre latina de cinco hijos, que tuvo que llevar a término un embarazo con una anomalía fetal mortal y ver a su hija morir “jadeando por aire” en Texas; Anya Cook, una mujer de origen jamaiquino, que casi muere desangrada en Florida al romper bolsa antes de tiempo y no recibir atención médica inmediata.

Estas son algunas de las historias que se conocieron en el último año desde que la Corte Suprema de Estados Unidos anuló la protección al aborto a nivel federal, y al menos 14 estados impusieron prohibiciones. Son mujeres que tuvieron complicaciones y necesitaron servicios de interrupción del embarazo. En su mayoría, nunca habían pensando en tener un aborto.

Investigadores de la Universidad de California en San Francisco y la Universidad de Texas en Austin recabaron 50 relatos sobre pacientes que sufrieron demoras o restricciones en su atención obstétrica y médica en general por las prohibiciones al aborto.

El estudio esquematiza siete escenarios concretos en los cuales se negaron a estas pacientes servicios que antes eran estándar, con médicos diciendo que sentían “sus manos estaban atadas” por las leyes antiaborto.

Esto incluye mujeres con casos de rotura de bolsa prematura, de embarazos ectópicos, de problemas de salud subyacentes que ponían en riesgo su salud y con diagnósticos de anomalía fetal fatal, entre otros. Las consecuencias para ellas fueron desde severos problemas de salud, que eran prevenibles, a un gran sufrimiento emocional y problemas financieros.

Samantha Casiano supo a las 22 semanas de embarazo que su bebé, Halo, tenía anencefalia (no desarrollaría parte de su cerebro y moriría en el vientre o al nacer). Pero no se le permitió una interrupción temprana, una recomendación estándar de obstetras, al vivir en Texas.

Halo nació a las 33 semanas, con un peso de 1,4 kilos. Vivió 4 horas.

“Nunca olvidaré a mi hija jadeando por aire, literalmente luchó el tiempo que estuvo aquí y eso es algo por lo que ninguna madre, ningún padre debería tener que pasar jamás. Por la ley, tuvimos que ver a nuestra hija sufrir”, dijo Casiano. «Tenía que despertar cada día sabiendo que mi hija iba a morir».

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