Así cambia la menopausia el cuerpo de la mujer
La menopausia supone un antes y un después en todas las mujeres, y el significado de esa transformación va mucho más allá de lo relacionado estrictamente con la fertilidad.

Fuente: El Mundo
Por: Gracia Pablos
4 de julio 2023
Sabemos que no existen dos menstruaciones iguales. No todas son dolorosas, o en la misma medida, ni tienen la misma regularidad. No todas las mujeres sufren un síndrome premenstrual y, en caso de tenerlo, éste puede adoptar múltiples formas. Pero si se trata de menopausia tendemos a pensar equivocadamente que todas las mujeres pasarán por la misma situación de manera muy similar.
El origen de esta idea preconcebida está en que la menopausia sigue siendo un tema tabú. Ya sea porque ‘solo’ afecta a la mitad de la población o porque entre nosotras tampoco acostumbramos a tratarlo, ya que detrás de esa palabra está el estigma del envejecimiento, de la pérdida de la fertilidad y de la sensación del fin de la vida útil.
Pero la realidad es que la menopausia solo es un cambio más de etapa que, como cualquier transición, conlleva un proceso de adaptación. La meta será la misma para todas las mujeres, pero el camino es único y particular.
EL BAILE DE LAS HORMONAS
Los estrógenos son el ‘sospechoso habitual’ a la hora de explicar los síntomas asociados a la menopausia. Es la hormona femenina por excelencia, producida por los ovarios e implicada en múltiples funciones de nuestro organismo.
Con el tiempo (o debido a algún tratamiento o enfermedad) desciende su producción, hasta quedarse en mínimos para el resto de la vida adulta tras la menopausia.
ESTO ES LO QUE PARECE QUE ESTÁ PASANDO (CON LAS HORMONAS)
Existe la idea preconcebida de que el descenso de los estrógenos es una especie de caída libre.
Y ESTO ES LO QUE REALMENTE SUCEDE…
Los ovarios también producen otra hormona tradicionalmente ligada a los hombres: la testosterona. Con el fin de la vida útil de los ovarios también descenderá su producción, pero de forma mucho más paulatina. Eso, entre otros aspectos, explicará algunos de los procesos de ‘masculinización’ que veremos más adelante.
LAS SEÑALES DE LA MENOPAUSIA
Aunque en algunas mujeres la menopausia puede aparecer de forma más abrupta, lo habitual es que exista una etapa de transición llamada climaterio o perimenopausia en la que los síntomas, unos más conocidos que otros, nos van dando pistas de lo que está por venir.
A continuación repasaremos los más habituales, pero eso no significa que los vayas a sufrir todos ni con la misma intensidad. Aún así es interesante comprenderlos, prepararse para ellos y perder el miedo a consultar a nuestro médico, ya que todos se pueden abordar de algún modo.

SÍNTOMAS PRECOCES
Más comunes en la perimenopausia o climaterio:

Palpitaciones, taquicardias, trastornos del sueño, sofocos, calores, incontinencia, cistitis, vaginitis, fatiga, cansancio
SÍNTOMAS TARDÍOS: Propios de la menopausia o de la postmenopausia:

Fracturas osteoporóticas
Pérdida de masa ósea, obesidad central, aumento de peso considerable, dolor en las articulaciones, pérdida de masa muscular
La producción de estas hormonas, como hemos visto, está principalmente ligada a la función reproductora, de forma que cuando ésta deja de ser una necesidad la producción cesa de forma definitiva. Sin embargo estas hormonas, y en especial los estrógenos, son fundamentales para muchos otros procesos orgánicos. Su influencia se extiende por todo el cuerpo, abarcando la salud osteoarticular, la memoria, la termogénesis, el sistema cardiovascular o los mecanismos del dolor entre otros.
Por este motivo, cuando los estrógenos disminuyen su presencia todo nuestro cuerpo se ve afectado. Y es ahí donde comienzan los cambios, unos más visibles que otros, cambios que a su vez desencadenarán síntomas como los que vimos al principio.
MENOPAUSIA, ANTES Y DESPUÉS
La menopausia marca un punto de inflexión en la vida de la mujer, es el final de una etapa pero también el comienzo de otra. Nuestro cuerpo será un reflejo tanto del camino como de la menopausia cuando ésta ya sea una realidad, aunque esa foto del antes y el después puede ser muy diferente en cada mujer.
LA MENOPAUSIA EN EL CEREBRO
Mucho antes de que la menstruación desaparezca definitivamente, el cerebro comienza a notar el impacto de esas fluctuaciones hormonales. De hecho puede comenzar a sentirlas hasta cinco años antes que el resto del cuerpo.
CUÁL ES EL PAPEL DE LAS HORMONAS FEMENINAS EN EL CEREBRO?
El cerebro está repleto de receptores de estrógenos
Los estrógenos también son importantes en otros dos aspectos: la captación de grasas (aislante natural de la electricidad y por tanto importante en la comunicación entre las neuronas, basada en impulsos eléctricos) y la neuroprotección (los estrógenos ayudan a ‘limpiar’ el cerebro, evitando que se formen acúmulos que pueden dañarlo).
SÍNTOMAS ASOCIADOS
En el momento en que los estrógenos comienzan a escasear, todas las funciones que hemos visto podrían verse afectadas. Además, algunos síntomas se producen directa o indirectamente, formando una especie de círculo vicioso.
LA JUBILACIÓN DEL SISTEMA REPRODUCTOR
La llegada de la menopausia supone que el sistema reproductor deja de trabajar, y éste ha de adaptarse al cese de actividad.
Probablemente ninguna mujer eche de menos el periodo en sí, pero la transición también acarrea algunas molestias y hemos de vigilar que ninguna de ellas suponga mayores problemas a largo plazo.
¿QUÉ PROVOCA ESTO EN EL SISTEMA REPRODUCTOR FEMENINO?
Durante la vida fértil, los estrógenos se encargan de mantener la vagina húmeda, elástica y con un flujo adecuado de sangre. En el momento en que la función ovárica finaliza, al disminuir los niveles de estrógeno, muchos tejidos del sistema genitourinario se atrofian.
El epitelio vaginal se atrofia durante la menopausia debido al déficit de estrógenos. Esto provoca una pérdida de las células superficiales ricas en glicógeno y un aumento de las parabasales. Todo ello deriva en una mayor sequedad que puede provocar dolor.
¿EN QUÉ SÍNTOMAS SE TRADUCEN ESTOS CAMBIOS?
La mayoría de los síntomas forman parte del llamado Síndrome genitourinario de la menopausia, un abanico de problemas crónicos genitales, sexuales y urinarios que, lejos de solucionarse solos, pueden empeorar con el tiempo si no se tratan.
| Genitales | Sexuales | Urinarios |
|---|---|---|
| Sequedad vaginal Vaginitis Prurito o picazón Ciclos irregulares | Relaciones sexuales dolorosas Menor lubricación Menor libido Sangrados tras el coito | Infecciones del tracto urinario Sequedad en vejiga y uretra Pérdidas de orina Incontinencia |
LA MENOPAUSIA DA LA CARA
Los síntomas que hemos visto hasta ahora pueden ser muy reveladores del estado en el que nos encontramos, pero durante esta etapa nuestro aspecto también presentará cambios.
La piel y el cabello sufren su propia metamorfosis, una que requiere que modifiquemos algunas de nuestras rutinas para adaptarlas a la nueva realidad.
CUESTIÓN DE PIEL
El déficit de estrógenos también afecta a la piel, concretamente a su composición. Al principio de este reportaje dejábamos claro que las hormonas no están exactamente en caída libre pero no podemos decir lo mismo del colágeno…
¿A QUÉ RITMO PERDEMOS EL COLÁGENO?
Con el paso del tiempo (y no solo debido a la menopausia) la piel se va volviendo más fina y menos elástica, debido principalmente a la pérdida de colágeno y elastina. Eso se traduce en mayor presencia de arrugas y una piel más flácida.
VELLO DE MÁS … Y DE MENOS
Con las hormonas femeninas en descenso, las masculinas, antes claramente minoritarias, ganan algo de fuerza. Eso explica que algunos de los cambios propios de esta etapa sean más característicos de los hombres.

LA MENOPAUSIA EN EL ESPEJO
Por ahora hemos visto cambios internos y externos que afectan a áreas concretas, pero lo cierto es que todo nuestro cuerpo se modifica con la llegada de la menopausia.
Es evidente que el envejecimiento juega un papel importante y que con el paso del tiempo se hace más difícil controlar el peso, pero el desequilibrio hormonal propio de esta etapa culmina esa metamorfosis.
ENTRE PERAS Y MANZANAS
Diga lo que diga la báscula, la proporción masa magra y grasa se ve alterada a favor de esta última. Si a los 20 años se estima que el contenido en grasa es del 26%, a los 50 años casi se ha duplicado. Y la manera en que ésta se distribuye es lo que termina por cambiar la forma de nuestro cuerpo.

PREPARAR EL DESPUÉS
Muchos de los cambios (y síntomas) que hemos visto se corresponden con una etapa de transición, lo que implica que de alguna forma tienden a desaparecer con el tiempo. Nuestro cuerpo no volverá a ser el mismo, pero los sofocos o incluso los cambios de ánimo deberían dejar de ser una molestia.
Pero existen otros aspectos que comienzan en esta etapa y cuyo efecto puede cronificarse, por lo que es conveniente conocerlos para prevenir sus consecuencias en la medida de lo posible.
CAMBIOS MUSCULOESQUELÉTICOS
La mujer empieza a perder músculo desde antes de la menopausia (en la treintena), pero los dos o tres años anteriores ese ritmo se acelera. Las articulaciones parecen estar oxidadas y, en ausencia del estrógeno (que ayuda a reducir la inflamación) es frecuente sentir dolor.
Lo mismo sucede con la masa ósea, aunque en este caso comienza cuando la menopausia ya es una realidad. Las hormonas suponían un factor de protector y ahora que están en mínimos existe un riesgo importante de fracturas.

Fracturas más frecuentes: Muñeca, vértebra, cadera y fémur.
SALUD CARDIOVASCULAR
Los estrógenos también cumplen un papel importante en el funcionamiento tanto del corazón como de las arterias, ayudando a prevenir que se formen placas ateroescleróticas.
Las palpitaciones son uno de los síntomas frecuentes tanto de la perimenopausia como de la menopausia, pero teniendo en cuenta el mayor riesgo de infarto e ictus conviene que no descartemos nada por nuestra cuenta.
Fuente: Clotilde Vázquez (jefa de Endocrinología de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid), Harvard Women’s Health Watch y elaboración propia
Infografía: Gracia Pablos
Coordinación del especial: Virginia Hernández y Cristina G. Lucio.
Dirección de arte: María González Manteca y Josetxu L. Piñeiro.
![]()