Mi loquita| Por: Laura Trejo
Hay seres realmente especiales

18 abril 2025
Por mí historia tuve que pasar muchos años bajo el cuidado de enfermeros. Quiero hacer un homenaje a las personas que dedican su vida a cuidar a otros.
Hago una breve lista de todos ellos y destaco a “mi loquita”. Conocí muchos enfermeros. Soy discapacitada desde joven y viví la mayor parte de mi vida internada.
Al principio me enamoraba de los enfermeros, es natural: SOY MUJER Y NO DEJA DE ATRAERME EL SEXO OPUESTO. Muchos toman como una gracia que sucedan cosas tan normales como estas. No ven que somos seres emocionales y si se rehabilita el cuerpo, también el corazón.
Hubo un enfermero que me contaba cuentos para que durmiera y chistes para que riera. Nunca olvidé a esa persona. Fue en mi peor momento. Recién despertaba de un coma, de golpe me vi inmóvil, me enteré que ya no tenía marido ni casa, estaba en terapia intensiva y no quería dormir por miedo a no despertar. Allí apareció este hombre, del cual me enamoré, y me contaba cuentos mientras me daba gelatina.
Trabajaba de noche. Yo no podía tomar líquido y él se ocupaba de hidratarme con ese postre. Preguntaba a cada rato: ¿falta mucho para el día? Entonces me contaba un cuento de buenas noches.
Después fui a un geriátrico horrible… provoqué que me echaran. POR LO MENOS DONDE ESTUVE NINGUNO TE TRATABA COMO UN SER HUMANO Y YO TAMBIÉN DUDABA DE SERLO… No todas las personas que se dedican a nuestro cuidado quieren hacerlo… Para muchos somos solo una cosa que tienen que limpiar. El contraste de esta gente y las otras hacen que se note la diferencia.
Me fui un tiempo con mis padres y no fue muy lindo. No todas las personas están preparadas para que un miembro de su familia dependa. Me internaron en una clínica de rehabilitación. Allí un kinesiólogo les cantaba tangos a las abuelas para darles felicidad. Las hacía bailar para que ejercitaran. A mí no me gustaba el tango y tampoco camino, pero vi tantas mejoras que parecían imposibles…
A mí me cantaba boleros, adivinen, me enamoré. Lo despidieron antes que experimentara hacerme caminar. En la clínica donde estoy hoy, conocí muchas enfermeras y enfermeros que pasan a ser como de la familia, quizás no para ellos, si para nosotros, de este lado necesitamos amor. Al menos así es para mí.
Elena, y tantos otros como ella, representan ese rayo de luz que puede atravesar las tormentas más oscuras. Los enfermeros no solo ofrecen cuidado médico, sino que también brindan humanidad a quienes sienten que la han perdido. Gracias a personas como Elena, no somos solo cuerpos que necesitan atención, somos corazones que necesitan esperanza, risas, y, sobre todo, un recordatorio de que seguimos siendo humanos.
A través de sus gestos, palabras y sonrisas, los enfermeros marcan una diferencia profunda, una que queda grabada en la memoria como un fuego eterno. Ellos no solo aligeran nuestra carga; muchas veces, nos inspiran a buscar nuevas razones para seguir adelante. Mi loquita es un ejemplo de la importancia de esos seres especiales que llenan de significado los momentos más difíciles. Ellos, más que nadie, son quienes nos devuelven a la vida.
Cuando llegué no sabía cómo continuar. ¿cómo cobrar mi pensión? Una enfermera empezó a hacerlo. Aparte me compraba cosas. Fue muy importante para mí. Recuerdo otra que parecía que le faltaba la escoba para ser bruja, pero al conocerla… me di cuenta de lo prejuiciosa que soy. Era súper buena. A veces, con algunos pacientes poseen discapacidad mental, tienen que ser un poco duras y eso veía.
Recuerdo uno en particular que me maquillaba como para ir a Hollywood. Una mujer que quise mucho y la llamaba Chuchi.
De la que les quiero hablar se llama Elena. Esta mujer fantástica, siempre sonriendo y contándome de sus novios colectiveros y cómo se los levantaba. De la risa no podía pensar en mis problemas. Ya se jubiló. Una sola vez me contó su vida y pucha que sufrió.
Cuando sos paciente te sentís nadie. Es como estar muerto en vida. Se olvidan de vos tus familiares y ¿qué podés decir? Ellos tienen sus vidas. La cosa pasa por qué vas a hacer vos. Necesitas objetivos. Comer y dormir no es suficiente. Hacer kinesiología cuando te dicen que no se esperan mejoras, tampoco.
Aparecen esos seres que te inyectan vida. Quizás se olviden de vos en sus casas, pero por un ratito te hicieron sonreír.
En tu memoria quedará grabado a fuego esas gotitas de vida.
A mí, Elena no solo me atendió, me sentía como si yo fuera quién hacía todo eso. Me sentía un ser humano. No solo era un paciente, también podía reír.
Estar de este lado no es fácil. Hay personas que te ayudan a llevar la carga. Mi loquita ayudó a hacerlo. Les cuento, se maquilla como una puerta. Tiene el pelo rubio y como taza. Trabaja todo el día y no tiene tiempo de salir, ¿qué hace? Mientras viaja se mete a alguno en su cama. Me parece genial. Su vida y el trabajo van de la mano. Por más lesión que tengamos, ella nos hablaba igual. Muchas charlan entre ellas como si no estuvieras. Tengo lesionado el nervio auditivo. Sé que se ríen, no sé de qué. Puedo oír parcialmente y ver muy poco.
No perdí sensibilidad ni en mi cuerpo, ni en el corazón. Sentirte viva de vez en cuando, es importante.
Laura Trejo: Participante en concursos de cuentos. Vive en Buenos Aires, Argentina
agostinapaz2016@gmail.com
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Felicito a Laura por este excelente artículo y agradezco que existan espacios como éste, donde su realidad puede hacerse visible.
Gracias Laura por contarnos de vos, de tu vida, y no se si suma, pero creo que la vida fisica es una parte de la vida, la emocional y espiritual es otra… ojalá encuentres formas de liberarte de condiciones como muchos de nosotros, en mi caso nacer en la pobreza, gracias a muchos seres de luz y organizaciones es un recuerdo del pasado y hoy ayudo a otros a superar los condicionamiento económicos, culturales y sociales.
Te envío in fuerte abrazo y espero seguir leyendote!
Una vida muy intensa y difícil pero con grandes aprendizajes te felicito mucho querida Laura gracias por compartirnos tu visión del mundo desde tu existir un abrazo y bendiciones
Excelente historia ,Laura, te felicito.
Te mando un abrazo desde México.
Compartiré tu articulo.
Aprovecho para felicitar a todos los y las enfermeras qué desarrollan esa capacidad y sensibilizarse con los pacientes.