Matronas, fisioterapeutas y madres mallorquinas rompen mitos sobre la maternidad: «El beneficio físico y mental del ejercicio es brutal»

Expertas derriban la vieja creencia del reposo absoluto durante la gestación y el posparto y ponen el foco en la importancia de la actividad física para el bienestar de las mujeres y también de sus bebés

25 mayo 2025

Durante mucho tiempo, la sabiduría popular y, en algunos casos, incluso el consejo médico, dictaban que las mujeres embarazadas debían evitar levantar peso y, en general, realizar ejercicio físico. Aún hoy esta creencia se sigue escuchando más de lo que se piensa. Sin embargo, esta idea está siendo ya desmentida por la ciencia y la experiencia de profesionales de la salud y las propias madres, quienes explican que, lejos de ser perjudicial, el ejercicio adaptado y supervisado es crucial para la salud materna e infantil, tanto durante la gestación como en el posparto.

Xisca Reynés, matrona con amplia experiencia y una de las fundadoras del centro especializado en salud de la mujer Mamá y la tribu, ubicado en Son Ferriol, enfatiza que la ciencia y la evidencia dejan claros los múltiples beneficios del ejercicio durante el embarazo. «Se ha demostrado que el ejercicio físico aporta muchas cosas buenas en esta etapa. Ayuda a prevenir la diabetes gestacional, la preeclampsia, la hipertensión e incluso favorece una ganancia de peso del bebé adecuada», explica. Además, apunta que a nivel materno, ayuda a cuidar la parte musculoesquelética, previniendo lesiones y facilitando la adaptación del cuerpo a los cambios gestacionales.

De hecho, Reynés señala cómo métodos específicos como el AIPAP (Acondicionamiento Integral y Pélvico en el Agua adaptado al Parto), que se centran en la musculatura, ligamentos y articulaciones de la pelvis, han demostrado ser beneficiosos de cara al parto, favoreciendo un parto vaginal y la recuperación posparto.

La fisioterapeuta especializada en suelo pélvico Maria Antònia Oliver, que ejerce actualmente en Mamá y la tribu y en el centro de salud Sanna, en Llucmajor, incide en que la información recibida sobre el suelo pélvico a menudo no es realista. Así, sostiene que aunque se vuelve más vulnerable durante el embarazo y el posparto debido a cambios biomecánicos y hormonales, su importancia se extiende a cualquier etapa de la vida de la mujer. «El suelo pélvico es básico en cualquier momento, no es necesario estar embarazada ni de posparto para tener que hacerle caso», afirma. Por ello destaca la necesidad de incluir el trabajo del suelo pélvico y el abdomen en la práctica deportiva general, del mismo modo, ejemplifica, que se fortalece la espalda para prevenir el dolor.

Más allá de lo físico

El impacto del ejercicio se extiende más allá de lo físico. Reynés observa una clara diferencia en las mujeres que se han ejercitado durante el embarazo. «La energía es muy positiva, tienen mucha más fortaleza y detrás de todo esto también hay una parte de empoderamiento de ‘me creo que yo soy capaz porque también me cuido durante el embarazo’», comenta la matrona. 

Quien además de regentar el centro de Son Ferriol, ejerce en la Clínica Rotger y en el hospital Son Llàtzer, subraya que la preparación física previa al parto, que implica una demanda corporal y energética importante, es fundamental. Además, indica que «el cuerpo tiene memoria», lo que facilita la recuperación posparto si ha habido un cuidado anterior. Oliver corrobora este hecho al señalar que «se acortan los tiempos de recuperación y el abdomen es más funcional. Se nota muchísimo en el posparto cuando una mujer ha hecho ejercicio consciente a su suelo pélvico, su faja abdominal, entiende cómo funciona su cuerpo y ha trabajado en relación a ello», insiste.

Paula Mas, quien en el momento de la entrevista para este reportaje estaba en la semana 37 de su primer embarazo y ha realizado ejercicio desde la semana doce, resalta los beneficios mentales y psicológicos de la actividad física. «En las clases, la primera pregunta que te hacen siempre es ‘cómo estás’. Eso ya da mucha tranquilidad, porque sientes que estás haciendo un ejercicio de manera totalmente segura», comparte. A pesar de reconocer que sus más allegados le dicen «constantemente» que no cargue peso ni haga ejercicio, ella asegura que continuará incluso en el posparto, ya que -dice- se siente «segura y respaldada por profesionales».

Catalina Moyà ha dado a luz recientemente. Su hija Carla nació el 1 de marzo, asistió a clases de AIPAP, yoga y pilates durante prácticamente todo el embarazo, y ahora, en pleno posparto, continúa con la actividad física en Mamá y la tribu. Ella tiene claro que gracias al ejercicio realizado estuvo «súper bien durante todo el embarazo». Además, considera que el trabajo físico previo realizado fue determinante para el parto, ya que su hija nació con el rostro hacia arriba. «La ginecóloga me dijo que de diez partos como este, nueve acaban en cesárea por cómo venía la niña, pero que veía que yo estaba fuerte y podía hacerlo».

Por otro lado, cuenta que una vez dio a luz, se encontró genial. «Estaba peor mi marido, que estaba cansadísimo, que yo», recuerda. Concluye indicando que su recuperación posparto también ha sido excelente y que su abdomen ha vuelto a ser el «de siempre» rápidamente.

Si no hubiera hecho ejercicio, el parto habría acabado en cesárea

Catalina Moyà

— Alumna de clases posparto

La clave, según Paula, es buscar un lugar con profesionales sanitarios que guíen el proceso de forma segura. «El ejercicio es bueno en esta etapa y recomiendo a todas las mujeres que lo hagan, pero que busquen un lugar en el que un profesional sanitario, en este caso una matrona, les guíe. Porque eso es lo más importante para mí, porque me hace sentir segura, protegida y acompañada», aconseja.

De hecho la fisioterapeuta Oliver subraya que el ejercicio solo está contraindicado cuando existe una justificación médica clara, como riesgo de parto prematuro o sangrado sin causa conocida. «Eso de que las embarazadas se muevan lo mínimo es un mito», comenta sobre la creencia de que las mujeres no deben hacer ejercicio durante la gestación.

Un enfoque integral y seguro

Además de los beneficios físicos, el ejercicio en un entorno como el que describe Catalina Moyà, también aporta un gran apoyo emocional. «El beneficio físico y mental del ejercicio es brutal, además del compañerismo de hacerlo en grupo», apunta. Y es que, como destaca, la posibilidad de compartir experiencias, miedos e inseguridades con otras mujeres en la misma etapa, y contar con el apoyo de profesionales de confianza, es un pilar fundamental en este proceso.

Fuente: Diario de Mallorca
Por: Nair Cuéllar

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