“El silencio también mancha”

La tesis de Ciclo Digno, presentada por Shirley Camarán, Leida Brito y Neyis Parabacuto pone el dedo en la llaga sobre la pobreza menstrual y los mitos y realidades sobre la menstruación

Por: Ernestina Herrera  

(5 agosto 2025) Cuando Leída Brito , activista social, defendió la tesis “Ciclo Digno” junto con sus compañeras Shirley  Camaran y Neyis Parabacuto  en el diplomado Mujeres por el Cambio, se refirió en su exposición al testimonio de una niña de 14 años quien le indicó que cuando le vino la menstruación por primera vez había tenido que usar una toalla, romperla  para ponérsela  y en la noche ponía cartones para que no se manchara las únicas sabanas que tenía en su casa , no asistía a clases para que no la vieran mancharse cuando le venía la menstruación y al cumplir los 15 años su papá le regaló unas toallas sanitarias, convirtiéndose en el mejor regalo de su vida.

Terminó su exposición para referirse al eslogan de esta tesis “El silencio también mancha”. Una gran investigación y un esfuerzo bastante grande por parte de estas participantes en la XI Cohorte del diplomado que conduce Aixa Armas bajo la tutela de la Universidad Monteávila y la Organización Mujer y Ciudadanía.  Millones de niñas y mujeres no pueden permitirse los productos menstruales y esto fue el punto de partida para esta investigación que se originó de una necesidad de combatir  la pobreza menstrual porque como bien dijo Brito “en las barriadas populares de Venezuela donde  la vida se construye entre la solidaridad vecinal y la necesidad de subsistir, las niñas y mujeres cuando tienen la menstruación en vez de tomarlo como algo natural no tienen como afrontar el gasto de las toallas sanitarias   lo que afecta su dignidad y su educación

Pobreza menstrual

No estamos hablando solamente de los países africanos, en los que tenemos que reconocer que esta situación es aguda y permanente: Es que hay muchas mujeres y niñas venezolanas que no pueden permitirse los productos menstruales o el acceso a instalaciones de agua y saneamiento para gestionar su salud e higiene menstruales. Como consecuencia de la menstruación, dejan de ir a la escuela o el trabajo y sufren secuelas sanitarias

La investigación de Camaran, Brito y Parabacuto y que se desarrolla fundamentalmente en el estado La Guaira, ha sido objeto de muchas opiniones a nivel global y también desde el marco de las Naciones Unidas, calculándose que más de 2.000 millones de personas en el mundo, menstrúan y este hecho natural se desproporciona como consecuencia de la desigualdad.

La menstruación, o el período, es un proceso natural y saludable; sin embargo, millones de mujeres y niñas no pueden permitirse los productos menstruales o el acceso a agua y saneamiento seguros para gestionar su salud e higiene menstruales. Esto es algo que trunca su vida, sus derechos y su libertad.

La pobreza asociada a la menstruación hace referencia a no poder pagar los productos menstruales o acceder a ellos y no contar con instalaciones de saneamiento e higiene ni la educación o los conocimientos para gestionar la salud menstrual. Dicho llanamente, la pobreza asociada a la menstruación le cuesta demasiado a las mujeres y las niñas y no tiene por qué ser así.

¿A quién afecta la pobreza asociada a la menstruación?

Esta pobreza es un problema de salud mundial que afecta a mujeres y niñas en países ricos y pobres. Los productos que pueden utilizar las mujeres y las niñas para gestionar su salud e higiene menstruales varían enormemente en función de sus ingresos o de si viven en zonas urbanas o rurales.

En Bangladesh, Egipto, la India, Madagascar y Zimbabwe, por ejemplo, las adolescentes y mujeres de zonas urbanas tienden a utilizar más las compresas en comparación con las adolescentes y mujeres de zonas rurales, que normalmente recurren al uso de trapos. Según datos de la OMS y UNICEF, 1 de cada 5 adolescentes y mujeres en las zonas rurales de Etiopía no utiliza ningún material, en comparación con la proporción de 1 de cada 20 en las zonas urbanas.

El estigma unido a la menstruación

Otro de los aspectos que fueron tratados y que repercutirá en una segunda jornada que se efectuara en la población de la Sabana, también en el estado La Guaira estuvo relacionado con los estigmas que se han creado en torno a la menstruación y también los mitos y realidades y con el permiso de las investigadoras y para las lectoras de Mujer Analítica me permito presentarles alguno de ellos:

. –Los tampones quitan la virginidad: Esto es un mito; los tampones no afectan la virginidad.

. –Es perjudicial ejercitarnos durante la menstruación: No hay evidencia que respalde esta afirmación; de hecho, el ejercicio puede ser beneficioso.

. –No se puede quedar embarazada durante la menstruación: Este es un mito; es posible quedar embarazada si se tienen relaciones sexuales durante el periodo.

. –La menstruación es algo sucio: Este es un estigma cultural; la menstruación es un proceso natural y saludable.

. –A todas las mujeres le llega el periodo a la misma edad: La edad de inicio de la menstruación varía entre las mujeres.

Estos mitos son comunes y pueden ser perjudiciales, por lo que es importante informarse y desmitificar estas creencias.

A partir de este trabajo “Ciclo Digno” existen muchas conclusiones que tienen relación con un llamado a los organismos dispensadores de salud y a las empresas farmacéuticas para buscar salidas en cuanto a las formas y maneras de evitar la pobreza menstrual e igualmente a incorporar en los pensum de educación la problemática menstrual

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