La diáspora venezolana ¿Se plantea un regreso?

.Hay muchas cicatrices y heridas que aún no han cerrado

. -Otros dejaron todo y ya han se han sentado en otras sociedades y culturas

Laura Liendo, periodista, Portugal

(19 febrero 2026) Después del 3 de enero se han abierto expectativas de un cambio político en Venezuela y, con ellas, el debate sobre un eventual retorno de millones de migrantes. El éxodo venezolano ya figura entre los mayores desplazamientos del mundo. Cerca de 9 millones de venezolanos viven fuera del país, con más de ocho de cada diez concentrados en América Latina y el Caribe, según datos de la Plataforma de Coordinación Interagencial para Refugiados y Migrantes de Venezuela (R4V), liderada por ACNUR y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

Esa diáspora, que se expandió de forma acelerada en la última década, se integró de manera desigual a los países de acogida, pero terminó formando parte del funcionamiento cotidiano de sus economías, su sociedad y su vida diaria. Un eventual retorno a Venezuela está lejos de ser simple, no solo porque Venezuela enfrenta aún enormes desafíos económicos e institucionales, sino porque la diáspora venezolana se ha convertido en un actor económico y social relevante en los países que la acogen. Hay 9,2 millones de venezolanos fuera del país, distribuidos en más de 1.500 municipios, 500 ciudades y 90 países. “Es un tercio de la población en menos de un cuarto de siglo, y eso está creciendo afuera, en otra frontera”.

Dentro de ese fenómeno juega un papel determinante la mujer. Mujeres que se han ido solas con sus hijos, mujeres que rompiendo todas las problemáticas se han integrado y forman parte, después de sufrir situaciones complejas y los escenarios más difíciles, de nuevas sociedades y realidades culturales. Hoy hemos querido buscar la opinión de algunas de estas venezolanas residenciadas en el mundo para ver lo que ellas opinan del regreso, ¿qué es lo que se plantean? Se trata de planteamientos que parten de la experiencia, del día a día.

Laura: Venezuela es el lugar donde todos queremos volver

Laura Liendro, periodista, nacida en Puerto La Cruz, considera que muchos venezolanos están con heridas y cicatrices, “ya no vemos la vida como antes”. Para esta periodista exitosa que reporteaba en las calles del oriente venezolano  en un trabajo hecho para la gente, en su libro “Lo que llevo en mi maleta” dice que la emigración la dejó rota por dentro, se postula para ayudar a reconstruir a su país, alega que muchos están todavía con incertidumbre, quieren un escenario en donde todos podamos levantar las bases de lo que se destruyó y que todo lo que pasó o sucedió en el pasado no vuelva más nunca a suceder, “que quede un registro de lo que vivimos”.

En su libro narra lo que fue su proceso de migración que ya va para diez años, tiene episodios vinculados a sus raíces relacionadas con su ascendencia en la región de Delta Amacuro, su paso por Bogotá, la capital colombiana y sus anécdotas dolorosas de Ecuador donde llegó a arrastrar un carrito con salchipapas, hasta llegar a Europa, a Portugal, un largo camino que la ha hecho fuerte, pero también más arraigada a su tierra, queriendo formar parte del proceso de renacimiento de Venezuela.

Muy contrario a una matriz de opinión negativa sobre la emigración venezolana señala que los venezolanos no somos un problema para los países adonde arribamos, “sino parte de la solución. El aporte que hacemos al crecimiento del PIB de los países de acogida es enorme y ha sido documentado”. Un impacto que no se limita a lo económico. “Los impactos son tanto para el migrante como para el receptor, para la comunidad receptora”.

Carmen Hernández: Venezuela ensanchó sus fronteras

Esta publicista, llegó hace 10 años al Departamento del Chocó, departamento del Pacífico, en la frontera entre Colombia y Panamá para ella “la diáspora no va a llegar con las manos vacías, se está organizando, se han preparado, van a llegar con emprendimientos«. Ella forma parte de un grupo de venezolanos que colabora con UNASUR, narra que fue mucho el venezolano que vio internarse en las tierras del Darién, dejar sus ilusiones y esperanzas, unos regresaron, otros no.

Carmen Hernandez, región del Chocó entre Colombia y Panamá

Atendiendo a UNASUR realiza en estos momentos una encuesta para evidenciar cuántos venezolanos quieren regresar. Calcula que un 60% de la población, en el país de acogida que tiene mayor número de venezolanos. Para Carmen la migración venezolana ha transformado de forma irreversible la noción misma de país. “La realidad de Venezuela es que hay una nueva geografía. No se puede seguir pensando el país en términos de quienes se fueron y después quienes regresan. Venezuela ensanchó sus fronteras”.

Carmen llegó al Chocó con su esposo y sus dos hijas, después trajo a su papa de 89 años, perdió a su mamá y ni siquiera pudo estar en Venezuela para sus exequias. Su hija mayor hizo el recorrido del anciano colocándose en mano de grupos irregulares por las trochas. Ahora con este grupo familiar numeroso Carmen Hernández planea el regreso. 

Cruz Guillermina: La población venezolana crece fuera del país

Para esta venezolana que vive en Orlando, EEUU, no ha sido fácil porque rompiendo los paradigmas existentes ella ya atraviesa la tercera edad, reconoce que el crecimiento que los venezolanos aportan ocurre precisamente en las edades productivas y reproductivas. “Ese tercio es el que está en edades productivas y reproductivas. Tú ves a los niños y jóvenes naciendo o creciendo en otras fronteras. La población venezolana crece fuera del país”.

Por ello, considera que incluso en un escenario de cambio político, el retorno sería parcial y gradual. “Suponiendo que retorne un porcentaje de la población, 20% ó 30%, estaríamos hablando de que hay una diáspora muy grande que se mantiene afuera”. “El retorno no se va a producir de un día para otro. Eso requiere empleo, vivienda, educación, servicios y un clima de confianza. Eso no se resuelve de manera intempestiva”.

Cruz Guillermina. Orlando, Estados unidos

Son muchos los oficios que ha tenido que desarrollar Guillermina, el más común el de la costura, llegó incluso a estar en un centro de acogida para migrantes en Texas. “Los venezolanos nos hemos engrandecido, somos reconocidos en el mundo por nuestra resiliencia. Son diez años fuera de mi país ansío visitarlo, aunque no sé si habrá una vuelta definitiva, aquí estoy con mi hijo y mi nieto«

Rebeca Camino: No me iré, por mis hijos quiero asentarme aquí

Rebeca ha emprendido un camino tortuoso que ahora explica no tiene planteado el regreso. Trabajadora de PDVSA, ingeniero, partió de Venezuela con sus dos hijos, Ricardo tenía nueve años y Eva solo seis. Se fue a los Estados Unidos, a Atlanta, allí le esperaba su esposo. Nada fue como había imaginado, el sueño americano se tornó en ella en pesadilla, no por los Estados Unidos sino por la propia naturaleza del venezolano. Su matrimonió se rompió, comenzó en un absoluto declive y fue en ese momento cuando recibió la ayuda de su hermana. Mariana estaba en Barcelona, España y hacia allá se fue.

Intentó trabajar y en ese espacio de tiempo esperando el permiso para laborar, con dos niños pequeños, se produjo la oferta de Galicia, al cuidado de una persona de la tercera edad. Vive en la frontera con Portugal no se plantea regresar, quiere detenerse: “Solo aspiro a que mis hijos puedan recibir la nacionalidad, quiero un futuro distinto para ellos, ya no quiero incertidumbre, en este pequeño pueblo de Galicia pienso detener este camino que estuvo lleno de no agradables hechos, mis padres también se vinieron, están en  Barcelona, yo ya no tengo nada que buscar en Venezuela

Rebeca Camino y sus dos hijos, España

Por: Ernestina Herrera, Periodista

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