LA MUJER Y EL DESARROLLO SUSTENTABLE / Anyela Diaz

A medida que pasa el tiempo, la economía se va transformando constantemente, y cada día exige de las personas cambio de mentalidad, con más sentido de responsabilidad hacia los espacios que nos rodea. El planeta, nuestra Madre Tierra está demandando agentes con prácticas saludables y sustentables para todos, pues es el medio por el cual garantizar un buen vivir y disfrutar plenamente de la energía que nos ofrece de una manera consciente y saludable.
Dado que los ecosistemas, son los que nos proveen la energía y combustibles fósiles, en la contemporaneidad la utilización de ello sigue estando arraigada a patrones culturales y prácticas socialmente impuestas por la humanidad. De modo que, lo femenino se ha asociado al cuidado del hogar, y por ende las energía y combustibles se han utilizado para los quehaceres domésticos (cocinar, lavar, limpiar etc) a diferencia de lo masculino, que tales energías se manejan para actividades generadoras de valor, como el sector industrial, petrolero o transporte. Tal diferencia, denota la exclusión de la mujer en la participación laboral de los recursos energéticos.
En nuestro presente, nos preguntamos ¿Cuál es el mayor desafió que tenemos con nuestro medio ambiente? ¿Somos responsables con nuestros recursos naturales? Una toma de consciencia es el primer paso para empezar a desarrollar prácticas sustentables, es decir que estén en armonía con: El estado, la productividad de los sectores económicos (especialmente el sector primario), el ambiente y el bienestar de las personas, ya que son componentes esenciales de la vida diaria. Así la mujer forma parte del presente reto, de cara a una transición a energías verdes y renovables, pues somos nosotras las que sabemos que debería ser lo más saludable para nuestras familias.
Según la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) en un estudio titulado “Mujer y Energía” enfatiza que desde una perspectiva económica, y asumiendo el reto hacia una transición a energías sustentables, se le aplica doble participación dentro de la economía:
- La integración en el mercado profesional de la energía es indispensable, en términos de valor agregado y desde un punto de vista de productividad.
- El papel como consumidora, pues la mujer constituye un mercado atractivo y decisivo para un nuevo mercado energético y renovable, pues implica la educación de los consumidores.
Sin embargo, para América Latina casi el 30% de las mujeres siguen trabajando en sectores considerados de “cuidado”, mientras que los hombres ocupan alrededor del 6%. Aquellos sectores que son estimados para desarrollar prácticas y actividades sustentables y garantizar el bienestar, como por ejemplo: Agricultura, silvicultura y pesca, las mujeres ocupan entre un 5 y 10 % mientras que los hombres doblan la participación con un 20%. En cuanto a las actividades relacionadas con minas y canteras, las mujeres tienen una escasa participación, a diferencia de los hombres que representan apenas el 1%. Dichas actividades económicas son propias de los países de la región, por lo tanto son las que mayor administración, de manera inteligente requiere.
Así se pone en evidencia que lo que antes, era considerado como papel de cuidadoras, hoy en día es super importante para el desarrollo armónico y equilibrado, asegurando el futuro no solo de las generaciones presentes, sino también de las que han de venir, requiriendo no solo de mujeres, sino también de hombres comprometidos que garanticen prácticas saludables para mejorar nuestros ecosistemas y aumentar nuestras esperanzas de vida.
Referencias
BID. (2019). El futuro del trabajo en America Latina y el Caribe ¿ Como sera el mercado laboral para las mujeres? Santiago de Chile.
CEPAL. (2020). Mujeres y Energia. Ciudad de Mexico.
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