60 años de la Cinemateca Nacional: Una obra de Margot Benacerraf

(4 de mayo 2026) Este lunes 4 de mayo la Casa del Cine está de aniversario. Después de “Araya” y “Reverón”, la Cinemateca fue la tercera gran obra de Margot Benacerraf.
Un proyecto muy personal gestado desde los años 50 que contó con el apoyo entusiasta de Henri Langlois, director de la cinemateca francesa, y de Alfredo Roffé, Luis Armando Roche, Rafael Zapata y Amy Courvoisier.
Después de un gran esfuerzo la Cinemateca Nacional se inauguró el 4 de mayo de 1966 con el estreno en Venezuela de “Barbarroja”, la famosa película de Akira Kurosawa de 1965.
De la cinemateca francesa llegaron las películas del Ciclo Mudo Fantástico que se inició con “Nosferatu” de F. W. Murnau (1922). Fue una programación monumental, donde a lo largo de tres meses se exhibieron más de 30 films incluyendo “Metrópolis” de Fritz Lang (1927) y “El gabinete del doctor Caligari” de Robert Wiene (1920).
La Cinemateca fue un lugar pionero en Caracas. Le abrió las puertas al cine de arte, creó un espacio poco ortodoxo que contribuyó a formar cinéfilos y directores y ha acercado a varias generaciones a las culturas del mundo a través de la imagen.
Con la Cinemateca Nacional Margot demostró, hace 60 años, que hacer cine no sólo es hacer películas sino también difundirlas y preservarlas.
Custodios de la Luz: Más allá de la Proyección
Hablar de la Cinemateca no es solo hablar de carteleras y festivales. El verdadero corazón de esta historia late en sus archivos. Detrás de cada fotograma recuperado, existe una labor titánica:
- La Restauración: Un proceso minucioso donde técnicos y especialistas devuelven la vida a cintas castigadas por el tiempo y la humedad tropical.
- La Preservación: El resguardo de miles de latas que contienen desde los primeros ensayos cinematográficos del siglo XIX hasta las joyas del cine contemporáneo.
- La Difusión: Mantener salas abiertas donde el cine no se ve como una mercancía, sino como un derecho cultural.
Los Guardianes Silenciosos
Si la Cinemateca es el cuerpo, sus trabajadores son el sistema nervioso. Son los guardianes silenciosos que, con una mística casi religiosa, manipulan el nitrato y el acetato. Su pasión asegura que las nuevas generaciones no crezcan en la amnesia, sino que puedan verse reflejadas en las obras de directores que, hace décadas, ya soñaban con el país que somos.
El Futuro: Una Cinta que no Termina
Llegar a los 60 años no es una meta, sino un nuevo punto de partida. El reto actual de la Cinemateca Nacional es seguir siendo ese puente entre el pasado glorioso de nuestra cinematografía y el futuro de los creadores emergentes.
Hoy celebramos seis décadas de ser el espejo de nuestra historia. Porque mientras haya una cinta que proyectar y un trabajador dispuesto a cuidarla, el cine venezolano seguirá siendo, más que un recuerdo, un legado vibrante y eterno.
Con información de @margotbenacerraffa y Otilca Radio
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Muy buen artículo gracias