La poética de la escoba: Katiuska Camargo y la transformación de San Blas| Por: Omaira Montero

(4 mayo 2026) En el corazón de Petare, el barrio San Blas ha dejado de ser solo un espacio geográfico para convertirse en un lienzo de resistencia y esperanza. Katiuska Camargo, lideresa comunitaria y egresada del Diplomado Mujeres como Agentes de Cambio, iniciativa de la organización Mujer y Ciudadanía en conjunto con la Universidad Monteávila, ha demostrado que la transformación social comienza con un gesto sencillo: tomar una escoba y reclamar el derecho a la belleza y a la dignidad.

El arte como trayectoria de vida
Lejos de ser solo decoración, los murales de San Blas son el resultado de una autogestión que ha unido a artistas y vecinos. Bajo el liderazgo de Katiuska, los jóvenes han encontrado en la música, la fotografía,la poesía, el cine y la pintura una alternativa de vida frente a las vicisitudes del entorno. Como se evidenció en el reciente foro-documental, donde los propios jóvenes compartieron sus testimonios, el arte ha logrado lo impensable: transformar la realidad urbana y mental de toda una generación que hoy elige la creación sobre la desesperanza.

Resiliencia frente al borrado
A pesar de los intentos externos por invisibilizar su labor llegando incluso a borrar murales, la respuesta de la comunidad ha sido contundente. El lema de Katiuska, «No nos están borrando nada», encapsula la resiliencia de un movimiento que entiende que, mientras haya voluntad y organización, la dignidad de un barrio es inamovible.

El liderazgo como educación ciudadana
La visión de Katiuska no es intuitiva; es el resultado de un liderazgo forjado en la acción y el conocimiento. Su paso por el Diplomado Mujeres como Agentes de Cambio le brindó las herramientas técnicas para potenciar su labor y convertir la autogestión en un proyecto sostenible. Para ella, el activismo es una forma de educación ciudadana, donde cada mural es una lección de libertad. Como bien afirma Katiuska al reflexionar sobre su impacto: «Entendí que yo era dueña del barrio. No es que el barrio es mío porque me pertenece, sino porque me pertenece la responsabilidad de cuidarlo, de transformarlo y de hacer que la gente se sienta orgullosa de vivir aquí. El arte es el lenguaje que nos permite decir que, a pesar de todo, aquí estamos y aquí nos quedamos«.

Hoy, el trabajo de Katiuska no solo ha mejorado la calidad de vida en San Blas, sino que se ha convertido en un modelo de liderazgo transformacional, motivando a otras comunidades a entender que el cambio, cuando es colectivo, es imparable.

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