Los bebés de madres en alquiler de Ucrania
. – La guerra desató la industria de la gestación subrogada donde mujeres en situación vulnerable ceden sus vientres
. -Bebes esperan en refugios atrapados en la guerra que sus padres que los compraron los rescaten

(11 mayo 2026) ¿Hijos de quién? Desde nuestras perspectivas sociales, políticas y económicas, cuando hablamos de crisis no mentimos, la hay y los venezolanos hemos aprendido a ser resilientes y llevarle al mundo esa característica en los 9 millones que han emigrado, pero nada se compara con las secuelas, las consecuencias de la guerra que ahora conocemos a través de los medios internacionales. Las mujeres en Ucrania en situación vulnerable son dirigidas hacia la subrogación, se ha convertido en casi una industria sin regulación que muestra la cara más cruda de la guerra y como la misma actúa sobre el sector femenino.
La gestación subrogada comenzó a ser una opción viable para las mujeres en Ucrania debido a la invasión rusa, que ha llevado a millones de personas a perder empleos y negocios, ha disparado la inflación y ha provocado una fuerte caída del producto interno de Ucrania. Este fenómeno se ha consolidado como un destino principal del mercado internacional del alquiler de vientres, gracias a su marco jurídico flexible, su bajo costo y la fuerte demanda por parte de parejas extranjeras.
Una opción por necesidad
Las historias son muchas, y aquí en este reportaje daremos paso a algunas que nos llegan a través del, trabajo reporteril de las agencias. Las dificultades empujaron este fenómeno, la gestación subrogada en Ucrania sigue siendo un tema controvertido. El Parlamento está considerando leyes que limitarían el acceso a extranjeros, lo que podría poner en peligro este sector, que ya ha sido reconocido internacionalmente, pero que para nada ha disminuido, al contrario, se ha intensificado en el calor de la guerra.
Karina Tarasenko, el ejemplo más comentado, quizás porque la joven no calló lo que estaba haciendo. Ella tiene 22 años, y se enfrenta a una elección inesperada en medio del conflicto en Ucrania. Su historia destaca cómo la guerra ha influido en el creciente fenómeno de la gestación subrogada. Cuando le han preguntado porque se prestó a alquiler su vientre dijo que lo consideraba una forma legítima de mejorar su situación financiera.
Karina, embarazada de seis meses, espera una niña que no es su propio hijo. En medio de una crisis humanitaria, se ha convertido en madre de alquiler para una pareja china, una decisión que tomó como respuesta a las adversidades provocadas por la guerra.
A los 17 años, la vida de Karina dio un giro cuando su ciudad natal, Bajmut, fue devastada por la invasión rusa. Después de mudarse a Kyiv en busca de estabilidad, las dificultades económicas se hicieron sentir. Esto la llevó a tomar una decisión poco convencional por necesidad.
Karina no había considerado la gestación subrogada hasta que una visita a una tienda con recursos escasos la llevó a buscar esa opción. Sin trabajo estable, la promesa de $17,000 la convención. Reconoce que la guerra ha forzado a muchas mujeres a explorar alternativas como esta.
Inicialmente, la idea de ser madre de alquiler le generaba rabia, pero con el tiempo ha aceptado la realidad de su situación. Vive en un apartamento proporcionado por una clínica de subrogación, donde espera su primer hijo para otras personas. Karina espera recibir un pago significativo, su contrato se ajustó tras la pérdida de uno de los gemelos que llevaba, destacando los riesgos de la gestación subrogada.
Con la llegada inminente de su hija, Karina expresa su deseo de que la niña tenga una buena vida y continúa con la ambición de conseguir un hogar propio. Su historia es un reflejo de cómo la guerra ha transformado vidas y ha abierto nuevas perspectivas en un contexto de desesperación.
La guerra como comercio de niños
En Ucrania hay muchos niños recién nacidos abandonados en hospitales, mujeres embarazadas tratando de pasar las fronteras a salvo y parejas desesperadas, a millones de kilómetros, tratando de encontrar a sus bebés, a quienes aún no conocen. Este es el escenario que está dejando el conflicto en Ucrania para las familias que han decido optar por la maternidad subrogada para tener un hijo.
El fenómeno comenzó en el año 2000, para heterosexuales casados. Además, es más económica que en países como Estados Unidos. Por ello, se ha convertido en un país líder en este tipo de procesos. Además de Ucrania, en algunos estados de Estados Unidos y Canadá, y en Grecia, Georgia, y Rusia también es legal, de acuerdo con Growing Families, una organización internacional que trabaja con el tema.
Una de las compañías más grandes para realizar estos procesos se llama BioTexCom. De acuerdo con su información oficial, al año tienen cerca de 3.000 clientes de países como China, Alemania, Inglaterra, Irlanda o Argentina. No obstante, la guerra y los bombardeos han puesto en una situación muy delicada a las mujeres gestantes, los bebés y los padres.
El fenómeno tiene tanta importancia en el país, que incluso el Ministro Simon Coveney habló del tema en una de sus primeras intervenciones, asegurando que se habían establecido diálogos diplomáticos (en este caso con Irlanda) para “garantizar que las familias que han estado involucradas en la subrogación en los últimos días puedan llegar a casa seguros».
Bebés en la espera atrapados por la guerra
Hoy, debido a la guerra, esto se ha convertido en una crisis que ha enfatizado en los dilemas jurídicos y morales que discuten los expertos sobre este tema. De hecho, plantea una ironía grande pues una pareja podría decir “es su cuerpo, pero adentro está mi bebé”. En este sentido, las mujeres tienen autonomía de decidir sobre su propia vida, pero no sobre la vida del bebé que están gestando. De hecho, en los contratos de subrogación, se pueden establecer clausulas sobre lo que la mujer puede o no hacer. Y es que es lógico que los padres deseen las mejores condiciones de salubridad y seguridad para sus bebés.
¿Hasta qué punto se pueden hacer transacciones y acuerdos con la vida y la libertad? Diarios de todo el mundo han reseñado en los últimos días las travesías que están haciendo padres para encontrar a sus bebés. Sin embargo, están quedando muchos vacíos.
Con las fronteras cerradas y la situación de peligro, resulta imposible que los padres “recojan” a sus hijos. Mientras tanto, los bebés están quedando en una situación compleja en cuanto al estatus de su nacionalidad y de quién es responsable de ellos. “La ley en Ucrania establece específicamente que el bebé pertenece a los padres intencionados y la madre sustituta no tiene derechos prenatales”, señala Growing Families. No obstante, si se mueven a otros territorios, las legislaciones pueden ser diferentes y supondrían un desafío extra para las madres gestantes y los padres, dejando a los bebés en un limbo.
La compañía BioTexCom, ha comunicado que construyó un refugio antiaéreo de emergencia en su clínica de fertilidad para proteger a los bebés que nazcan en medio de la guerra. Asimismo, asegura que las enfermeras cuidan las 24 de los recién nacidos. Es así como cientos de niños están esperando en refugios, atrapados en una guerra, a que lleguen sus padres.
Está situación está dejando más preguntas que respuestas sobre la maternidad subrogada. ¿qué sucedería si una madre no logra ponerse a salvo y lleva en su vientre al hijo de otra pareja? Teniendo en cuenta que hay una transacción comercial en medio, el panorama parece bastante confuso.
Las mujeres gestantes tienen hijos y, por supuesto, familia. Por lo tanto, no resulta tan fácil pedirles que se muevan a un territorio seguro para proteger al bebé que llevan en su vientre, mientras dejan a sus familias en un territorio en guerra. Entonces, los intereses de las madres sustitutas y los de los padres “clientes” no siempre coinciden, pero hay contratos y dinero en medio.
Hay muchos vacíos jurídicos sobre los vientres de alquiler. Es cierto que puede constituir una oportunidad para que parejas puedan tener un hijo. Sin embargo, también es cierto que las mujeres que prestan su vientre, suelen ser de bajos recursos y en estado de vulnerabilidad. Por lo tanto, esta crisis en Ucrania hace un llamado a los legisladores del resto de países a considerar con seriedad este tema y abordarlo de forma integral, pues se trata de un desafío en crecimiento. Por su parte, en Latinoamérica, países como México, Panamá o Colombia son promovidos como destinos para la maternidad subrogada, pese a que no en todos los estados (en el caso de México) o en el país mismo sea un práctica regulada o legal.
Ernestina Herrera, periodista
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