Entrenamiento de fuerza y piel: beneficios que van más allá de ganar músculo

(26 de julio 2026) Las cuatro capacidades físicas básicas del ser humano son la fuerza, la resistencia, la velocidad y la flexibilidad. Todas ellas son fundamentales para tener una buena condición física, pero el entrenamiento de fuerza suele ser el más recomendado por los expertos, y no solo a nivel óseo. También sirve para mejorar la piel.

Así lo explica Almudena Nuño, dermatóloga del Grupo Español de Dermatología Estética y Terapéutica (GEDET), en colaboración con la Academia Española de Dermatología y Venereología, basándose en un estudio publicado en Scientific Reports.

Tal y como recalca a través de una nota de prensa de GEDET, Nuño incide en que además de prevenir la pérdida de masa muscular y aportar múltiples beneficios a la salud, el entrenamiento de fuerza mejora algunos de los parámetros estructurales de la piel, especialmente el grosor dérmico, «algo especialmente interesante porque con el envejecimiento la dermis tiende a adelgazarse», apunta.

Los beneficios del entrenamiento de fuerza en la piel

La especialista detalla algunos de estos beneficios del entrenamiento de fuerza en la piel.

Reducen la inflamación sistémica de bajo grado y el estrés oxidativo, dos procesos que están relacionados con el envejecimiento.

Pueden aumentar la síntesis de colágeno y componentes de la matriz extracelular de la dermis.

El estudio también muestra que los entrenamientos de fuerza estimulan la liberación de las mioquinas (moléculas que se producen cuando el músculo se contrae, pudiendo influir sobre el metabolismo cutáneo).

Pueden mejorar la organización de la dermis y disminuir algunos factores relacionados al adelgazamiento cutáneo.

Mejoran la flacidez facial, aunque de forma indirecta. “Esta depende de muchos factores: pérdida de colágeno, elastina, grasa facial, soporte muscular, remodelado ósea y gravedad”, aclara la dermatóloga.

“El ejercicio de fuerza no es que tense la piel de la cara de forma mágica”, subraya la doctora Nuño, pero puede contribuir por varias vías, entre las que se encuentran:

  • Mejora la calidad dérmica: más colágeno, mejor matriz extracelular.
  • Mantiene la masa muscular corporal: relacionado con un envejecimiento más saludable global.
  • Mejora las hormonas, el metabolismo, la inflamación y el estrés oxidativo: todos influyen en el envejecimiento de la piel.
  • Favorece un aspecto más firme y saludable, ya que mejora la composición corporal.

El ejercicio aeróbico también aporta ventajas

La clave está en no comparar ambos entrenamientos, pues actúan mediante mecanismos complementarios. “El ejercicio aeróbico parece asociarse más a mejoras en vascularización, metabolismo celular, inflamación y calidad global del tejido”, explica la especialista del GEDET.

El ejercicio aeróbico también puede contribuir a la disminución de la flacidez del rostro, aunque de forma diferente a los de fuerza. “ El entrenamiento de fuerza podría tener un impacto más marcado sobre parámetros estructurales, como el grosor dérmico observado en algunos estudios”, añade. 

La dermatóloga Nuño subraya que entre los beneficios que aporta el ejercicio aeróbico a la piel se encuentran:

  • Mejora la circulación sanguínea cutánea, aumentando el aporte de oxígeno y nutrientes.
  • Disminuye el estrés oxidativo y favorece sistemas antioxidantes propios del organismo.
  • Ayuda a regular la inflamación sistémica.
  • Puede mejorar la función barrera y favorecer una piel con mejor aspecto y recuperación.
  • Influye sobre factores clave para la piel como el sueño, el estrés, la sensibilidad a la insulina y la salud cardiovascular.
  • En varias enfermedades inflamatorias cutáneas (como psoriasis, acné, dermatitis atópica o rosácea) el ejercicio aeróbico bien pautado puede ser un aliado.

¿Cuál es el ejercicio óptimo para tener una piel jóven?

Lo ideal para tener una piel jóven, es combinar ejercicios aeróbicos y de fuerza.  A nivel práctico, las recomendaciones generales de salud encajan con las de la piel.

Dedicar entre 150 y 300 minutos semanales a un ejercicio aeróbico moderado, como caminar rápido, correr suave, montar en bicicleta o nadar, entre otros. A su vez, realizar entre 2 y 3 sesiones semanales de entrenamiento de fuerza.

“Más que pensar en un porcentaje exacto, yo hablaría de una combinación equilibrada. Si hubiera que simplificar: una base aeróbica regular e incorporar fuerza varias veces por semana probablemente sea la estrategia más razonable para una piel sana y para un envejecimiento cutáneo saludable”, puntualiza la experta.

Por último, es importante recalcar que el mejor ejercicio para la piel también depende de la patología. “Por ejemplo, en rosácea habrá que cuidar el sobrecalentamiento; en dermatitis atópica, el sudor y el roce; y en deporte al aire libre, la fotoprotección, concluye la dermatóloga Almudena Nuño.

Fuente: EFE
Por: Cristina Garay Navajo

Loading

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *