Nace CONVERSA: Una propuesta comunitaria del Diplomado Mujeres como Agentes de Cambio
Promovido por Mujer y Ciudadanía y la Universidad Monteávila

(Caracas 24 agosto 2026) El tejido social de una nación encuentra su mayor fortaleza en la capacidad de sus ciudadanos para detenerse y escucharse mutuamente. En el marco del Diplomado Mujeres como Agentes de Cambio, promovido por la asociación civil Mujer y Ciudadanía en conjunto con la Universidad Monteávila, ha surgido una iniciativa orientada a transformar las dinámicas de conexión humana en entornos complejos. Se trata de CONVERSA: Acción con Sentido, un proyecto presentado por Fani Gil, Sandra Jiménez, Yelitza Colina, Silvia Rada y Eneida Misuraca, cuyo propósito central es la reconstrucción del lazo comunitario y la resiliencia colectiva mediante el ejercicio de la escucha activa.
Lejos de constituir una charla convencional, esta propuesta se configura como un espacio seguro diseñado minuciosamente para fomentar la autogestión y la corresponsabilidad ciudadana. Su campo de acción abarca comunidades organizadas, sectores vecinales, instituciones y cualquier individuo que requiera un entorno de contención y validación. La metodología empleada por sus creadoras se sostiene sobre tres pilares fundamentales que son la escucha, la empatía y la acción, materializados a través de un canal de atención telefónica completamente confidencial y respetuoso que permite a los usuarios canalizar sus preocupaciones, aliviar tensiones y recibir un acompañamiento humano frente a las dificultades de la vida cotidiana.
Durante la presentación oficial del proyecto, el equipo multidisciplinario demostró el alcance y el impacto de su propuesta mediante una dinámica vivencial enfocada en la gestión de las emociones derivadas de los sismos registrados el pasado 24 de junio. El círculo de conversación establecido permitió a los asistentes compartir la forma en que dicho evento afectó su sensibilidad, abarcando desde sentimientos abrumadores hasta episodios de parálisis emocional. Lo que inició como un ejercicio de memoria colectiva devino en una experiencia sanadora, donde los participantes lograron drenar las cargas reprimidas y encontrar un reflejo de apoyo en las vivencias del otro.
Las proyecciones futuras de la iniciativa han despertado un notable entusiasmo entre especialistas y activistas sociales. La arquitecta Aixa Armas, presente en el encuentro, valoró el potencial del proyecto y propuso formalmente la creación de un Banco de Conversa, bajo la premisa de que la escucha es un recurso que debe ser capitalizado, no solo para atender la crisis del momento, sino para construir una red de apoyo sostenible. A juicio de Armas, esta estructura permitiría que la experiencia de acompañamiento se multiplique y alcance a los sectores más vulnerables, transformando la palabra en una herramienta tangible de reconstrucción ciudadana. El evento concluyó con el reconocimiento generalizado a la labor de las fundadoras y con el exhorto a consolidar este refugio necesario para la ciudadanía, reafirmando que el bienestar individual y colectivo es el primer paso para la edificación de un país mejor.
Por: Omaira Montero
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