Taller de Adiestramiento Práctico sobre la Violencia de Género

(Caracas, 4 septiembre 2026) La violencia de género no es solo una problemática global; es un desafío que nos interpela en cada rincón de nuestra cotidianidad, y Venezuela no es la excepción. Ante este panorama, surge la necesidad de transformar la indignación en acción, la teoría en herramientas vivas y el miedo en solidaridad.
Mujer y Ciudadanía en conjunto con la Universidad Monteávila desarrolla el Diplomado Mujeres como Agentes de Cambio, en el cual se organizó el «Taller de Adiestramiento Práctico sobre la Violencia de Género «, una jornada diseñada para dotar a los participantes de claves, metodologías y herramientas prácticas para identificar, prevenir y actuar de forma eficiente ante situaciones de violencia basadas en la desigualdad de género. Bajo la guía experta de la Mg. Norma Serrano, este espacio no fue solo una cátedra académica, sino un refugio de aprendizaje y consciencia.
El taller se centró en un pilar fundamental: la educación como escudo. A través de un enfoque que combinó rigurosamente la teoría con ejercicios prácticos, las participantes no solo exploraron las raíces de la violencia, sino que adquirieron herramientas concretas para identificar señales tempranas, abordar situaciones de riesgo y, sobre todo, prevenir el maltrato.
Uno de los mensajes más poderosos de la jornada fue recordar que la soledad es una trampa. En momentos de vulnerabilidad, es crucial saber que existen marcos legales, instituciones y redes de apoyo diseñadas para proteger la integridad y la dignidad de la mujer. El conocimiento de estas rutas de acción es, en sí mismo, un acto de resistencia.
El cierre del taller fue, quizás, el momento más conmovedor y transformador. Más allá de los conceptos, la actividad final fue un ejercicio de unión: las asistentes se dedicaron a «tejer redes». No se trató solo de una metáfora, sino de la creación de un compromiso real de sororidad.
Comprender que, ante la violencia, la respuesta más efectiva es la colectiva, marca la diferencia. Cuando una mujer sabe que cuenta con otra, cuando las redes de apoyo se fortalecen y la sororidad deja de ser una palabra bonita para convertirse en una práctica diaria, estamos construyendo una sociedad más justa y segura para todas.
Este taller fue un recordatorio de que, aunque el camino es arduo, no estamos solas. La educación y la unión son instrumentos poderosos, porque tejer redes no es solo apoyarnos; es, literalmente, salvarnos.
Por: Omaira Montero
Mujer y Ciudadanía
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