Venezolanas ponen en riesgo su vida con abortos clandestinos

. – De 500 mujeres 5, 1 reconoció haberse provocado un aborto con medicamentos comprados en el mercado negro

. – La salud reproductiva de las mujeres no está en la agenda de reformas legislativas, por lo que hay mujeres presas por abortar

(Caracas, 17 octubre 2024) En Venezuela, hoy 2026 abortar se castiga con hasta dos años de prisión, y ayudar a hacerlo, con hasta dos años y medio. El país ha cambiado mucho, pero la salud reproductiva de las mujeres no está en la agenda. Se reforman leyes a toda velocidad para explotar petróleo y oro, mientras las venezolanas, que solo pueden abortar si su vida corre peligro, siguen recurriendo a redes clandestinas.

A menudo, no querer tener un hijo es una cuestión de supervivencia. “No es que no quiera ser madre, es que ahorita no puedo pagar pañales, leche ni médicos. No puedo”, decía Tatiana, nombre ficticio. En casi uno de cada tres hogares venezolanos los ingresos no alcanzan ni para cubrir la alimentación, según la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi) de 2025.

Los abortos clandestinos   llevan décadas repitiéndose a escondidas en Venezuela. En la última encuesta de la Asociación Venezolana para una Educación Sexual Alternativa (Avesa), hecha a 500 mujeres, el 5,1% reconoció haberse provocado un aborto con medicamentos.

Las mujeres con menos recursos compran el microsopol, unas pastillas usadas para abortar. Las compran en el mercado negro, donde muchas veces las estafan. Las más adineradas pagan más de 800 dólares en alguna clínica clandestina. Y quienes pueden permitírselo cruzan la frontera: en Colombia se puede abortar sin necesidad de causal hasta la semana 24. Pero esa puerta amenaza con estrecharse, por una reforma constitucional que busca prohibirlo y por los recortes de Washington a las organizaciones que atendían a migrantes.

Nada ha cambiado en un país con los hospitales desbordados tras el doble sismo del 24 de junio, según Encovi han proliferado los abortos clandestinos Daniella Inojosa, directora de la organización feminista Tinta Violeta, llama “media causal, que es como la nada misma” porque la legislación solo cubre el aborto que un médico practica para salvar la vida de la mujer. No contempla su salud física ni mental, y como no existe un procedimiento para aplicarla, queda a criterio del médico. “Esto deja a las mujeres completamente indefensas”, dice Inojosa. Solo unos pocos países de la región, como El Salvador, Nicaragua, Honduras o República Dominicana, son más restrictivos: lo prohíben sin excepciones.

La sospecha alcanza también a los abortos espontáneos. “Si llegas con un aborto en curso a un hospital, hay una criminalización de base de que te hiciste un aborto”, explica Inojosa. Hay mujeres presas por abortar, asegura, aunque su organización no tiene forma de saber cuántas.

El mismo Código Penal que ignora la salud de la mujer sí atiende al honor: las penas se rebajan entre un tercio y dos tercios si el autor lo hace “por salvar su propio honor” o [en atención al hombre] la honra de su esposa, su madre, su hermana o su hija. Las cifras difieren según el estudio, pero más de la mitad de los hogares venezolanos están encabezados por mujeres. En ellos, la pobreza llega al 80%, 11 puntos más que en los encabezados por hombres. “Si estoy abarrotada de tareas de cuidado no remuneradas, no me da tiempo para poder tener un trabajo remunerado”, resume Suzany González, abogada y directora ejecutiva de Cedesex. “La crisis ha reforzado roles de género relacionados con el cuidado de los hijos y el hogar”, advierte la investigadora Laura Cano. Y frente a esta situación esa mujer venezolana. cabeza de casa y sin pareja para colmo no puede tener responsabilidad sobre su cuerpo y frente a un embarazo no deseado se somete a un aborto clandestino poniendo en riesgo su cuerpo.

Por: Ernestina Herrera, periodista

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