DEL DERECHO AL AGUA A LA PROMOCIÓN DEL DERECHO A LA PAZ / ORNELLA J. MARTÍNEZ MEJIAS
FUNDAMENTOS NECESARIOS RESPECTO A LA OBSERVANCIA DE LOS OBJETIVOS DE DESARROLLO SOSTENIBLE Y EL BIEN COMÚN

RESUMEN
En el marco de la celebración de la semana de la paz y la no violencia este año 2020, se hace pertinente tomar una reflexión profunda sobre los valores y principios fundamentales logrados y promulgados por la Organización de las Naciones Unidas, en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, estableciendo relación entre el cumplimiento y respeto de dichos derechos y los acontecimientos por los que hoy transita la humanidad, los cuales han permitido aprender, comprender e internalizar algo que ya estaba evidenciándose en varios países, y desde hace algunos años. Y es lo que se refiere a: la innegable interconexión constante como un todo, integrado en una constante transcomplejidad de toda la realidad, en todas sus áreas, ámbitos, sectores, factores, disciplinas del saber y en toda su diversidad, y que necesariamente debe ser contemplado y considerado, bajo una visión holística, global, como una totalidad real, estableciendo cooperación entre sus componentes, en base a la recursividad, para alcanzar el equilibrio y la armonía existente en ellos, así como su sustentabilidad y sostenibilidad.
Este año 2020 se celebra también el 75 Aniversario de la ONU, refiriendo ésta en su sitio web que El COVID-19 es un claro recordatorio de la necesidad de cooperación a través de las fronteras, los sectores y las generaciones. En este mismo sitio oficial, el Secretario General de ese organismo, António Guterres, ha dicho «Todo lo que hagamos durante y después de esta crisis debe enfocarse en la construcción de economías y sociedades más equitativas, inclusivas y sostenibles, más resilientes a las pandemias, al cambio climático y a los muchos otros desafíos globales que enfrentamos».
Todo esto es concordante con lo expresado en su Carta Encíclica, Laudato Si’ por el Santo Papa Francisco sobre El cuidado de la Casa Común. En ésta expresa que: “No hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental. Las líneas para la solución requieren una aproximación integral para combatir la pobreza, para devolverle la dignidad a los excluidos y simultáneamente para cuidar la naturaleza”
Este estudio propone deliberar sobre la promulgación del derecho al agua como un derecho humano universal al derecho a la paz, y la crisis mundial actual, principalmente enfocada al ámbito de la salud pública, la sanidad y necesaria sostenibilidad para el logro de los objetivos de desarrollo sostenible ODS para el bien común a nivel mundial.
Palabras clave: Derecho al agua, derecho a la paz, desarrollo sostenible, sostenibilidad, cultura de paz, valores, bien común, crisis socio-ambiental, humanidad.
ABSTRACT
In the framework of the celebration of the week of peace and non-violence this year 2020, it is pertinent to take a deep reflection on the fundamental values and principles achieved and promulgated by the United Nations, in the Universal Declaration of the Human Rights, establishing a relationship between compliance with and respect for said rights and the events that humanity is going through today, which have allowed us to learn, understand and internalize something that was already being evidenced in several countries, and for some years. And it is what refers to: the undeniable constant interconnection as a whole, integrated in a constant transcomplexity of all reality, in all its areas, spheres, sectors, factors, disciplines of knowledge and in all its diversity, and that necessarily must be contemplated and considered, under a holistic, global vision, as a real totality, establishing cooperation between its components, based on recursion, to achieve the balance and harmony existing in them, as well as their sustainability and sustainability.
This year 2020 is also celebrated the 75th Anniversary of the UN, referring on its website that COVID-19 is a clear reminder of the need for cooperation across borders, sectors and generations. On this same official site, the Secretary General of that body, António Guterres, has said «Everything we do during and after this crisis must focus on building more equitable, inclusive and sustainable economies and societies, more resilient to pandemics. , climate change and the many other global challenges we face. «
All of this is consistent with what is expressed in his Encyclical Letter, Laudato Si ‘by Holy Pope Francis on Caring for the Common Home. In it he states that: “There are not two separate crises, one environmental and the other social, but one and only complex socio-environmental crisis. The lines for the solution require a comprehensive approach to combat poverty, to restore dignity to the excluded and simultaneously to care for nature «
This study proposes to deliberate on the promulgation of the right to water as a universal human right to the right to peace, and the current global crisis, mainly focused on the field of public health, sanitation and the necessary sustainability for the achievement of development objectives Sustainable SDG for the common good globally.
Keywords: Right to water, right to peace, sustainable development, sustainability, culture of peace, values, common good, socio-environmental crisis, humanity.
De acuerdo a las literaturas sobre DDHH, los derechos humanos son derechos inherentes a todos los seres humanos, sin distinción alguna de nacionalidad, lugar de residencia, sexo, origen nacional o étnico, color, religión, lengua, o cualquier otra condición. Todos tenemos los mismos derechos humanos, sin discriminación alguna. Declaración Universal de los derechos humanos ONU (1945)
El Artículo 1o de esta declaración expresa que: Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.
En dichos escritos se expresa que estos derechos humanos son jurídicamente exigibles ya que el hecho de estar reconocidos por los Estados en la legislación internacional y nacional, permite la exigencia de su respeto y cumplimiento.
Sin embargo, es de resaltar que para que puedan respetarse y disfrutarse plenamente los derechos humanos, éstos deben mantenerse en el tiempo y en todos los aspectos que los contienen y como expresa el artículo 1o de la Declaración, los seres humanos, “…dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.”
Esta convivencia fraterna es más susceptible de coexiste, una vez que se ejerce por todas las partes involucradas: Estado, Empresa Privada y demás sectores de la sociedad, (el llamado Tercer Sector) compuesto por la Sociedad Civil Organizada, la Iglesia, las Organizaciones no Gubernamentales, las Fundaciones, entre otros; la responsabilidad social, empresarial y/o ambiental, dentro de un todo global interrelacionado y desde cada uno de sus espacios. En el ámbito que corresponde y de acuerdo a su función dentro del quehacer de la sociedad, lo cual esté vinculado a la sostenibilidad y sustentabilidad planteado en los objetivos de desarrollo sostenible.
La nueva ISO- 26000 Organización Internacional para la Normalización o Estandarización sobre la Responsabilidad Social y la Integración con los Sistemas de Gestión de las Organizaciones, se conoce como: “La responsabilidad de una Organización ante los impactos de sus decisiones y actividades sobre la Sociedad y el Medio Ambiente, a través de un comportamiento ético y transparente que contribuya al desarrollo sostenible, incluyendo la salud y bienestar de la Sociedad.” Que tome además en consideración las expectativas de sus partes interesadas, que cumpla con las legislaciones aplicables y que sea coherente con la normativa internacional de comportamiento, integrada en toda la organización, y que se practique en sus relaciones dentro de su esfera de influencia. Rodríguez L. (2011).
Así mismo, en el Artículo de Jesús Sampedro (2005), Responsabilidad Social, una urgencia para el Líder de Hoy, se define la Responsabilidad Social como “la capacidad de valorar las consecuencias que tienen en la sociedad, las acciones y decisiones que toman las diferentes personas y organizaciones como parte del logro de sus propios objetivos y metas.” De acuerdo a esto, el líder, quien tiene a su cargo un equipo de personas para llevar a cabo una determinada tarea, “no se nos presenta como una persona desentendida ni desconectada del contexto social del cual forma parte. No tiene una independencia natural ni intrínseca de sus acciones.” Sino que es responsable de su accionar como persona y como parte de una organización y de una sociedad.”
Según muchos autores dicha terminología responde a la preocupación por la ética en las organizaciones.” La responsabilidad social se refiere a lo que hace la organización y que afecta a la sociedad en la que existe, más específicamente relacionado con la calidad de las relaciones que desempeña a través del tiempo.” Se trata de exponer, cómo la manera de actuar y las decisiones que se toman dentro de una organización, influyen, tanto a corto como a largo plazo, en el orden natural de su radio de acción.
Por ello, en la actualidad, las organizaciones socialmente responsables, están recurriendo a sus valores y experiencias del pasado, así como a su preocupación por el presente, de manera prospectiva, para establecer una nueva posición de responsabilidad para el futuro. Ya que, existe una evolución dinámica de la economía, siendo ésta un sistema obligado al cambio y a una evolución constante, que dependen de los cambiantes sistemas ecológicos y sociales a los que está vinculada.
En función de la concepción de Responsabilidad Social, las organizaciones tienen entonces en cuenta, que cada uno de los pasos que da, tiene repercusión, ya sea positiva o negativamente, en la sociedad, en la economía y el medio ambiente circundante en el que opera, incorporando como parte de su accionar una conciencia colectiva, que involucra a su propio equipo de trabajo, tanto como a sus congéneres en general; formando parte de una red de relaciones sociales, si se quiere, de delicada confección, en la que cortar uno de los hilos debilita al conjunto general; o en la que al fortalecer uno de ellos fortalece también la obra total.
Por otra parte, en la mayoría de los casos distintos sectores se involucran en sus acciones, como si uno formara parte del otro a través de la complementariedad y recursividad. Tal es el caso del sector privado, el cual, se integra en la actividad del sector público, a través de la concesión y subcontratación de servicios a dicho sector privado.
Indicios de que algunos sectores siempre han considerado esta visión holística de la realidad reconociendo que todo está interconectado, es lo planteado en la “Declaración de Roma sobre el Derecho Humano al Agua”, la cual fue firmada junto con el Papa Francisco por más de 90 especialistas y referentes de todo el mundo; entre los que se cuentan científicos, gestores públicos, empresarios, trabajadores sindicalizados del sector y representantes de la sociedad civil de más de 35 países del mundo, según el autor del artículo en ocasión de la Visita del Papa Francisco a Colombia: Del Derecho al Agua al Derecho a la Paz.
En relación a esto, el mes de febrero de 2010, en Ciudad del Vaticano surgió la iniciativa para que se reconociera el derecho humano al agua y sus implicaciones en el actual proceso de paz y en la reconciliación de la sociedad con el medio ambiente en Colombia. En esta oportunidad la Fundación Gaia Amazonas en conjunto con la Fundación Alisos, la Red Eclesial Pan Amazónica, la Pontificia Academia de Ciencias del Vaticano y la Universidad Javeriana de Bogotá propusieron un seminario para articular cinco ejes que constituyen, según ellos, y con lo cual se está de acuerdo, la axiología del proceso de paz:
• Diversidad territorial: condición para generar políticas públicas pensadas desde lo local y regional.
• Ecología Integral: fundamento para construir una visión de desarrollo sostenible con la participación de la comunidad.
• Reconciliación: fundamental para crear un país en paz donde los actores y grupos de la sociedad dialoguen permanentemente.
• El Agua: derecho fundamental de vida, cuya protección y distribución equitativa debe ser esencial en políticas públicas.
• Amazonía: fundamental en la mitigación de los impactos producidos por el cambio climático, para resiliencia del planeta y el bienestar integral de la población mundial.
El seminario de Roma, articulando Agua y Política Pública derivó en dos cuestiones concretas: el abordaje crítico de las realidades que enfrentamos en función del cambio climático y, la esperanza. Esta última como una construcción que tiene que ver con una visión trascendente del futuro. Aquella vez el panel referente a la Amazonía llamó la mayor atención de los 90 participantes de todos los lugares del mundo y propició el retomar su abordaje desde un escenario donde se entienda que el valor esencial del agua, (que requiere un marco jurídico), está profundamente asociado a la vida y por lo tanto para ejercerse requiere de la paz. Pero la paz no solo como un horizonte ético o un piso existencial que implica comportamientos armónicos entre las personas, sino un escenario político donde las comunidades se constituyen y se realizan.
En base a esta de llegó entre otras a la conclusión, de que se requieren gobiernos que tengan voluntad y fuerza política y puedan generar los cambios necesarios siguiendo el imperativo moral de los Objetivos de Desarrollo Sostenible aprobados después del discurso del Papa Francisco a la comunidad internacional, especialmente en los puntos 6o y 14o. Objetivo 6o: Agua limpia y saneamiento. Con el fin de garantizar el acceso universal al agua potable segura y asequible para todos en 2030, para lo cual es necesario realizar inversiones adecuadas en infraestructura, proporcionar instalaciones sanitarias y fomentar prácticas de higiene.
Y así mismo el ODS 14o. Referente a la Vida submarina, que plantea que: Los océanos del mundo, su temperatura, composición química, corrientes y vida son el motor de los sistemas globales que hacen que la Tierra sea un lugar habitable para los seres humanos. La forma en que gestionamos este recurso vital es fundamental para la humanidad y para contrarrestar los efectos del cambio climático.
Los medios de vida de más de 3.000 millones de personas dependen de la biodiversidad marina y costera. Sin embargo, el 30% de las poblaciones de peces del mundo está sobreexplotado, alcanzando un nivel muy por debajo del necesario para producir un rendimiento sostenible.
Los océanos también absorben alrededor del 30% del dióxido de carbono generado por las actividades humanas y se ha registrado un 26% de aumento en la acidificación de los mares desde el inicio de la revolución industrial. La contaminación marina, que proviene en su mayor parte de la acción del hombre, ha llegado a niveles alarmantes: por cada kilómetro cuadrado de océano hay un promedio de 13.000 trozos de desechos plásticos. También el derrame de petróleo es otra de las actividades económicas que afectan a las aguas de los océanos
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible generan un marco para ordenar y proteger de manera sostenible los ecosistemas marinos y costeros de la contaminación por la actividad de las industrias, así como para abordar los impactos de la acidificación de los océanos.
Aseveran entonces que esto requiere de un compromiso colectivo con la construcción de políticas públicas globales, estatales y locales que incorporen mecanismos de participación reales y efectivos para el ejercicio pleno de la ciudadanía y el cuidado de recursos y/o los bienes comunes. Hoy es urgente lograr consensos sobre modelos de gobernanza que permitan la formación de una auténtica cultura del agua. Asimismo, los gobiernos deben garantizar la seguridad y la vida de todos aquellos que trabajan por el derecho al agua y la preservación de la naturaleza.
En la encíclica Laudato Si´ el Papa Francisco propone la construcción de una ecología integral en el cuidado de la casa común, invitando a una movilización colectiva y mancomunada en la defensa del acceso universal al agua segura en la que deben participar los gobiernos, las instituciones, el sector privado, los trabajadores y las sociedades de todo el mundo.
“Cada uno de nosotros, científicos, empresarios, políticos, trabajadores como humanidad, debemos tomar conciencia de que el cambio climático exige medidas concretas y urgentes.” Expresó
En este punto, es pertinente agregar a los anteriores planteamientos el concepto de compras públicas sustentables presente en el trabajo de Beláustegui Este concepto se refiere a las Compras Públicas Sustentables en Argentina que se define por Beláustegui (2005), como:
| Criterios que las Organizaciones Públicas adoptan para realizar sus compras y contrataciones de bienes y/o servicios tomando en cuenta, además de aspectos económicos y monetarios –precio, calidad, disponibilidad, funcionalidad, etc.- los impactos sobre el medio ambiente que el producto y/o servicio tiene en todo su ciclo de vida. (Consultada por Internet 2014). |
Es de notar que el Seminario: Hacia una Política de Compras Sustentables en el Sector Público, en la cual se define al Estado como Consumidor, tiene mucha similitud con aspectos expuestos por otros sectores componentes del sector Privado, específicamente en relación a la Responsabilidad Social de Empresas, dada la exigencia, no sólo de los Estados al sector privado en el cumplimiento de dichas normas, sino de su propia inquietud y preocupación por el medio ambiente, lo que representa una garantía de vida sustentable en el presente y para las generaciones futuras. Siendo resultado del llamado sentido de la gerencia y de las organizaciones, independientemente del sector, sea público o privado.
Con respecto al derecho al agua y en función al derecho a la paz, el agua, es uno de los recursos naturales más importantes requeridos para la vida en el planeta y por lo tanto, representa uno de los elementos centrales de los objetivos de desarrollo sostenible a nivel global, ya que es fundamental para el desarrollo socioeconómico de las naciones, para la generación de energía, la producción de alimentos, para los ecosistemas y por su puesto para la supervivencia de los seres vivos y sobre todo, de los seres humanos. ONU (2019)
Como ya se dijo el agua se ha convertido pues, además, una cuestión de derechos. Ya que a medida que crece la población mundial se genera una necesidad creciente de conciliar la competencia entre las demandas comerciales de los recursos hídricos para que las comunidades tengan lo suficiente para satisfacer sus necesidades. El caso de las mujeres y las niñas, quienes deben tener acceso a instalaciones de saneamiento limpias que respeten su derecho a la privacidad para cuidar de su menstruación y así mismo, para que tengan una maternidad digna y segura, merece mención especial.
El desarrollo del ser humano requiere que el agua y los sistemas de saneamiento se lleven a cabo de forma separada. Ambos son vitales para reducir el número de enfermedades y para mejorar la salud, la educación y la productividad económica de las poblaciones.
Según datos emanados de la ONU en su página oficial
- 2 000 millones de personas carecen de acceso a servicios de agua potable gestionados de manera segura (OMS/UNICEF 2019).
- Más de la mitad de la población – 4.200 millones de personas – carecen de servicios de saneamiento gestionados de forma segura (OMS/UNICEF 2019).
- 297.000 niños menores de cinco años mueren cada año debido a enfermedades diarreicas causadas por las malas condiciones sanitarias o agua no potable (OMS/UNICEF 2019).
- 2 000 millones de personas viven en países que sufren escasez de agua (UN 2019).
- El 90% de los desastres naturales están relacionados con el agua (UNISDR).
- El 80% de las aguas residuales retornan al ecosistema sin ser tratadas o reutilizadas (UNESCO 2017).
- Alrededor de dos tercios de los ríos transfronterizos del mundo no tienen un marco de gestión cooperativa (SIWI).
- La agricultura representa el 70% de la extracción mundial de agua (FAO).
- Aproximadamente el 75% de todas las extracciones de agua industrial se utilizan para la producción de energía (UNESCO, 2014).
Quedando sin mención muchas otras actividades necesarias para la sostenibilidad de la vida del ser humano en el planeta, como la producción de la Industria Agropecuaria, la Industria Textil, la Industria Farmacéutica y la Industria de la Ganadería, por nombrar algunas de ellas..
El derecho humano al agua es entonces fundamental para la paz del mundo. Y ambos derechos son indivisibles, al igual que los demás derechos humanos.
La Asamblea General de las Naciones Unidas estableció el Día Internacional de la Paz en 1981. Dos décadas más tarde, en 2001, la Asamblea General decidió por unanimidad designar este Día como jornada de no violencia y alto al fuego.
En el sitio oficial de la ONU se puede leer la opinión, con la cual se está de acuerdo, de que este año 2020, ha quedado más claro que nunca que no somos enemigos el uno del otro. Más bien, nuestro enemigo común es un virus que amenaza nuestra salud, seguridad y estilo de vida. El COVID-19 ha llevado a nuestro mundo a la agitación y nos ha recordado por la fuerza, que lo que sucede en una parte del planeta puede afectar a las personas en todas partes.
Las Naciones Unidas invitan a todas las naciones y a todos los pueblos a respetar el cese de las hostilidades durante este Día y a conmemorar por el contrario esta fecha mediante iniciativas de educación y sensibilización pública sobre cuestiones relacionadas con la paz.
En Venezuela, existen por parte de varias organizaciones, sobre todo de la Sociedad Civil Organizada, Asociaciones Civiles y de Fundaciones producto de la Responsabilidad de Empresas Privadas, iniciativas y proyectos para el logro de esa sensibilización y educación sobre cuestiones relacionadas con la paz.
Tal es el caso del Proyecto ReconciliAcción que desarrollan las Organizaciones: Asociación Civil Oportunidad A.C., Mujer y Ciudadanía, People in Need y la Universidad Monte Ávila, con el apoyo de la Unión Europea que tiene como objetivo incrementar la capacidad de incidencia de los Jóvenes y Mujeres como Actores clave y Agentes de Construcción de Paz.
De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas ONU, en el contexto de la Declaración y Programa de una Cultura de Paz (1999) emanada de la Asamblea General de dicha Organización de las Naciones Unidas ONU:
| Una cultura de paz es el conjunto de valores, actitudes y comportamiento que reflejan el respeto a la vida, a la dignidad del ser humano y a la naturaleza y que ponen en primer plano los derechos humanos, la igualdad entre hombres y mujeres, el rechazo a la violencia en todas sus formas y la adhesión a la democracia y los principios de libertad, justicia, respeto, solidaridad y tolerancia. |
El Diplomado: Mujeres como Agentes de Cambio. Promotoras de la Cultura de Paz, forma parte importante del Proyecto ReconciliAcción. Ya que ha sido y sigue siendo de gran oportunidad y provecho para las mujeres que lo cursan, ya que inspira a los valores de dignidad, solidaridad, cooperación, responsabilidad ecológica, social y empresarial, y empatía por los demás. Convocando a dichas mujeres, a liderar acciones de trascendencia y significación para la sociedad, que permitan dejar un legado a la sociedad venezolana y con proyección a nivel mundial; ya que Venezuela, como se ha dicho en diferentes espacios, está llamada a ser ejemplo para todas las Naciones del Mundo, dadas las circunstancias por las que ha debido transitar para alcanzar y transformar sus instituciones y demás espacios en el sentido de la paz, la justicia y la libertad; valores condicionantes ineludibles para el desarrollo sustentable y el bien común de todos los ciudadanos.
En la encíclica Laudato Si´, el Papa Francisco refiere lo dicho en relación a la Conferencia de los Obispos Católicos del Sur de África, Pastoral Statement on the Environmental Crisis (5 septiembre 1999), «se necesitan los talentos y la implicación de todos para reparar el daño causado por el abuso humano a la creación de Dios». Todos podemos colaborar como instrumentos de Dios para el cuidado de la creación, cada uno desde su cultura, su experiencia, sus iniciativas y sus capacidades. Para hacer una invitación urgente a un nuevo diálogo sobre el modo como estamos construyendo el futuro del planeta. «Necesitamos una conversación que nos una a todos, porque el desafío ambiental que vivimos, y sus raíces humanas, nos interesan y nos impactan a todos».
Muchas personas y organismos a nivel mundial están ya pensando en posibles formas de reducir su consumo de combustibles fósiles y adoptar un estilo de vida más ecológico a través del uso de energías alternativas como son: la energía solar, eólica, madera, bioenergía, hidráulica, geotérmica y de gas natural; generadas a partir de fuentes renovables, lo cual es clave en estos tiempos de crisis energética y cambios climáticos.
Es decir, que ya existen dinamismos dialógicos de respeto y entendimiento, capaces de dar como resultado un producto o servicio que cumple con las necesidades, requisitos y expectativas de todas las partes involucradas con el producto o el servicio prestado, incluso, con el ambiente natural, inscritos en el bien común, de acuerdo al cual, las empresas son exitosas en la medida que proporcionen bienestar a la sociedad. “… solo cuando una empresa contribuye al éxito de la sociedad, puede ser exitosa…” Felber (2012).
De acuerdo con las lecturas de Felber (2012), el objetivo es que se invierta la tendencia actual y que los productos éticos sean más económicos, conseguir un mercado inteligente y ético en lugar de uno netamente capitalista. Que se prime a estas empresas para la contratación pública, con condiciones crediticias en los bancos del bien común, libre comercio para las empresas más justas y prioridad en proyectos de investigación científica. Es el sueño de Adam Smith. El éxito de la empresa es el éxito de la sociedad, y no hay que medirlo con criterios financieros sino en términos de dignidad, de solidaridad, de justicia, de democracia. Es decir, solo cuando una empresa contribuye al éxito de la sociedad, puede ser exitosa, lo que significa que no puede duplicar beneficios a costa de recortar plantilla, discriminar a las mujeres, destrozar el medioambiente o corromper la política.
Finalmente, de acuerdo a lo anteriormente planteado y ya para concluir, a la autora le gustaría dejar para la reflexión aquello que el Papa Pablo VI señaló a propósito de su escrito “El desarrollo de los Pueblos”: “el hombre está llamado a ser, respecto al universo, la conciencia que lo comprende y admira, la voz que alaba a su Creador, el artesano que debe embellecerlo y organizarlo.” Al respecto, se rescata del Salmo 104 de la Biblia. “Todo es creado por Dios y todo le pertenece a Dios, pero también todo existe para el hombre.”
Y por otra parte en su Carta del Papa Juna Pablo II a las Mujeres, (1995), el Santo recuerda que “Después de crear al ser humano varón y mujer, Dios dice a ambos: « Llenad la tierra y sometedla » (Gn 1, 28). No les da sólo el poder de procrear para perpetuar en el tiempo el género humano, sino que les entrega también la tierra como tarea, comprometiéndolos a administrar sus recursos con responsabilidad. El ser humano, ser racional y libre, está llamado a transformar la faz de la tierra. En este encargo, que esencialmente es obra de cultura, tanto el hombre como la mujer tienen desde el principio igual responsabilidad. …su relación más natural, de acuerdo con el designio de Dios, es la « unidad de los dos », o sea una « unidualidad » relacional, que permite a cada uno sentir la relación interpersonal y recíproca como un don enriquecedor y responsabilizante.
Este, salmo y la Carta del Papa San Juna Pablo II a las Mujeres nos hablan, de acuerdo a la autora, de cómo todas las criaturas están relacionadas entre sí y de una manera armónica, pero sobre todo ambos escritos poseen una nota profundamente humana al referirse a la existencia de todo para el hombre, quien debe practicar hacia sus semejantes, un espíritu de solidaridad, en pro de su propio desarrollo y del bien común. De forma responsabilizante y complementaria en la unidualidad del hombre y la mujer.
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Excelente artículo, buen contenido y documentación felicitaciones a Ornella J. Martinez Mejías.
Gracias Rita..!! Lo elaboré con mucho gusto y cariño. Pensando en aportar amor y sumar ese amor y esfuerzo al de toda la humanidad de buena voluntad, para mejorar y reconciliar con acciones como estas «12 Acciones por la Paz»,, enmarcadas en el proyecto ReconciliAcción; la vida en el planeta hacia una Economía del bien común de todos los que habitamos en él. Un abrazo grande a todos..!!