Día internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer / Petra Kriener

Me alegra mucho poder dirigirme a Ustedes con motivo del Día internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.
Quiero agradecerle especialmente a la presidenta de Mujer y Ciudadania, Aixa Armas, y al Director del Centro de Estudios para la Participación Ciudadana, Luis Martínez, por haberme invitado a este evento.
Apenas el mes pasado celebramos los treinta años de unificación entre lo que fue la antigua República Federal de Alemania y la antigua República Democrática de Alemania. Las dos Alemanias que fueron separadas después de la Segunda Guerra Munidal y que se unieron luego de protestas pacíficas que llevaron a la caída el Muro de Berlín.
Me gustaria dirigirme a Ustedes con algunas palabras en cuanto a estos desarrollos desde la perspectiva del evento de hoy. Quisiera destacar tres temas:
- Las mujeres del este en las manifestaciones de 1989
- El cambio social después de la reunificación
- La mejor adaptación de las mujeres
Las protestas en contra del régimen de la República Democrática de Alemania comenzaron en el verano del año 1989. Al inicio fueron solamente pocas las personas que se reunieron, sobre todo los lunes en la ciudad de Leipzig. En comparación con las protestas que Alemania Oriental había visto durante las décadas anteriores, como por ejemplo en 1953, los manifestantes eran diferentes. Mientras que las manifestaciones de 1953 registraban especialmente constructores y trabajadores, fue la ciudadanía la que se levantó durante el verano de 1989. Y la mitad de ellos fueron mujeres. Las mujeres fueron impulsoras de las protestas y expresaron el deseo de cambio. Con su marcada presencia en las manifestaciones, la frase clave “Wir sind das Volk” – “nosotros somos el pueblo” adquirió, desde el comienzo, más vigor. El cambio político que se llevó a cabo finalmente en noviembre de 1989, no habría sido posible sin la marcada e importante participación de las mujeres de la ciudadanía.
Sin embargo, los profundos cambios en Alemania Oriental sólo comenzaron con la caída del muro. Y particularmente para las mujeres del este, esto también significó un regreso a su posición social. Mientras que en la RDA, las mujeres formaban parte clave del sector laboral y existían vías abiertas para que ellas pudiesen acceder a posiciones más altas dentro de la sociedad, Alemania occidental era un país bastante conservador en lo que al rol clásico de la mujer como encargada del hogar y de los niños respecta. Además, uno de los logros del estado socialista, la “Kinderbetreuung” gratuita (el cuidado gratuito de niños) se vio limitado después de la reunificación y con los niños pequeños en casa era aún mucho más difícil para las mujeres seguir trabajando como antes.
Por otro lado, se debe que destacar que la reunificación también proporcionó un impulso para el avance de los derechos de las mujeres en la Alemania reunificada, gracias a las mujeres de la antigua RDA. Particularmente las leyes que legalizaban el aborto fueron cambiadas conforme a las regulaciones existentes en la Antigua RDA que permitían más libertad a la mujer.
Otro punto que quisiera destacar es que las mujeres de la Alemania oriental podían adaptarse con mayor facilidad que los hombres a las nuevas condiciones de la Alemania reunificada. Ellas, al igual que los hombres, sufrieron bajo el cierre de las empresas y la pérdida de los empleos que se tuvo lugar entre 1990 y 1995. Y mientras que la taza de desempleo entre los hombres se mantuvo alta en los años siguientes, las mujeres se adaptaron mejor y más rápidamente a las nuevas realidades de la Alemania reunificada. Ellas estaban mejor preparadas para cambiar de empleo y reeducarse. Por ende, la integración de la antigua RDA con la Alemania Occidental también se llevó a cabo gracias a la flexibilidad de las mujeres.
Yo pienso, que un punto clave para la mayor flexibilidad de las mujeres fue que en la Alemania oriental las mujeres habían recibido en promedio la misma educación que los varones. Ellas accedieron a las universidades desde los primeros días de la RDA, en números comparables con los hombres. Su educación les permitió expresarse y alzar su voz durante la revolución, adaptándose y reeducándose luego. La educación es clave para activar el potencial transformador.
Yo soy profesora – de vocación. Siempre trabajé, siempre enseñé, en muchos países distintos. Por eso sentí gran sorpresa al ver la situación en que se encuentran las profesoras y profesores en Latinoamérica.
En Alemania, y más bien en los países escandinavos, las profesoras tienen un estatus social bastante alto y son bien remuneradas. Ser profe es una profesión muy atractiva.
Cuando estuvimos viviendo en Chile, me di cuenta con tristeza e incomprensión que lamentablemente la mayoría de los alumnos con grados altos en el colegio, no optaban por ser profesores, debido al mal estatus y el mal pago.
Y eso por supuesto tiene sus consecuencias.
En mi opinión, es allí donde debe comenzar un cambio en la sociedad: con una educación pública y privada profunda, dirigida al bienestar de los muchachos. Son el futuro de una sociedad. Y con muchachas que no solamente buscan casarse bien, si no que quieran aprender una profesión valida y así ser más independientes de sus esposos.
Tener una buena educación y una profesión, me parece muy importante también para el desarrollo de una autoestima saludable, un factor clave para participar más en la vida pública y para ser parte importante en el proceso político de un país.
Ustedes van en ese camino.
Felicidades, todo lo mejor para Ustedes y suerte!
Muchas gracias!
Esposa del Excelentísimo Embajador de la República Federal Alemana en Venezuela
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Excelente exposición. ?