Las mujeres y el Golpe de Estado en Chile /El Semanario Sin Limites

La dictadura pinochetista se constituyó como un sistema de opresión del que revelarse era necesario, la imposibilidad para organizarse políticamente generó las condiciones objetivas para que emergieran otras formas de organización. Las mujeres populares de oposición resistieron al régimen influenciadas, en gran medida, por su memoria organizativa.

 Ciudad de México.- El golpe de estado del 11 de septiembre de 1973 no fue un hecho aislado, por el contrario fue parte de una serie de golpes de estado en América Latina en el contexto de guerra fría. La particularidad del quiebre institucional enChile, es que aquel país se convirtió en el conejillo de indias del proyecto hegemónico neoliberal.

La dictadura pinochetista, liberal en lo económico y conservadora en lo social, pretendía la erradicación de la cultura marxista y retornar a una sociedad jerarquizada, ordenada y obediente. Esta cosmovisión se impuso a través del terror, la prohibición de ejercer los derechos de libre expresión, asociación, reunión y libertad de prensa bajo la amenaza latente de la detención, desaparición, tortura y muerte.

A pesar de esto y del riesgo que significaba oponerse a los mandatos dictatoriales,numerosas personas se organizaron para luchar contra la tiranía, entre ellas grupos de mujeres se levantaron y lucharon creando agrupaciones que dieran solución a sus problemáticas inmediatas, organizaciones de subsistencia, de derechos humanos, políticas y feministas.

Las mujeres son el grupo subalterno del sistema patriarcal, desde el mundo clásico los hombres han sido soberanos de lo público y han gestionado las normas sociales para el “optimo” funcionamiento de éste, cuestión que convenientemente  relegó a las mujeres al mundo privado atribuyéndoles la responsabilidad exclusiva de la reproducción social.

Durante la década de 1960 y principios de 1970 se experimentó una democratización acelerada del sistema político y económico en el país. Este fenómeno se materializó para las mujeres en diversas áreas, se incorporaron masivamente al sistema educacional, secundario y universitario; por otro lado, las mujeres populares lograron diversas reivindicaciones en materia laboral, la ampliación del fuero maternal de un mes a un año, permiso remunerado de pre y post natal, guarderías y comedores infantiles. En cuanto a los derechos reproductivos, las mujeres podían optar al dispositivo intrauterino, la píldora y el aborto inducido y terapéutico gracias al financiamiento estatal.

Hasta 1973 y a pesar del contexto de movilización social y de la gran influencia de los partidos de izquierda, parte mayoritaria de la población votante femenina tenía una  tendencia política marcada de centro derecha.

Pero son las izquierdas tradicionales, las que asumen que las mujeres, al ser parte de los medios de producción, tienen los mismos problemas que los hombres de su clase, sin notar que la mujer padece dinámicas de opresión particulares y por lo tanto, demandas específicas que relegaron en un segundo orden en pro de la revolución y la lucha de clases,  desentendiéndose del 52% de mujeres no asalariadas sujetas al trabajo no remunerado de reproducción social en 1970.

El 11 de septiembre de 1973, se produce el  golpe de estado que da paso a una dictadura cívico militar que transformó al país económico, social, cultural y políticamente. Los años de lucha por reivindicaciones sociales y democratización de la esfera política se vinieron abajo y el gobierno retornó a las manos de las élites conservadoras librecambistas.

Pero la transformación del estado se logró pagando un precio de sangre; tortura, represión y desaparición de personas, identidades y comunidades.

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