El venezolano es una vaina/Janeth Santos de Koch

El venezolano es una vaina. Vivimos un momento crítico en nuestro país. No hay un hogar promedio en nuestra Venezuela que no llore un muerto, que no haya sentido la angustia de un secuestro o la pérdida de un robo. Que no repudie la inseguridad y el maltrato gubernamental al que estamos sometidos por una bolsa de comida, al que la inflación no le haya destruido planes y modificado formas de vida, al que las medidas populistas y sin planificación no le haya hecho perder una pequeña o mediana empresa, les haya hecho lamentar no conseguir medicinas o no les haya representado un problema conseguir desde un bombillo hasta un caucho o una bateria para el carro. Al que la burocracia y la corrupción no le haya hecho víctima, al que el abuso y el amedrentamiento violento de los que hoy ostentan el poder no les haya hecho pensar en el exilio…
Este gobierno ha separado familias, ha destruido vidas con prácticas represivas de tortura y cárcel por expresar inconformidad con sus lineamientos.
No hay venezolano que desconozca el talante delincuente de la mayoría de los que defienden esta revolución. El dinero robado no puede ocultarse cuando su exceso lo hace centro de atención de las mayoría cuyos bolsillos han quedado vacíos. Escoltas, carros blindados y el grosero derroche contrasta con la realidad del hambre, del que hurga en las bolsas de basura el bocado de comida , del que se arrodilla ante cualquier institución roja en procura de una ayuda económica para pagar una cirugía o acceder a un tratamiento, el que tiene que buscar un contacto para que le sea entregada la medicina de alto costo que sin criterio es administrada por la cúpula de poder del alto mando.
Todos sabemos que es el gobierno quien financia y coordina colectivos armados, quien incurre en delitos de narcotráfico, siembra pruebas y elabora expedientes a la medida de quienes les estorban. Todos conocemos lo que pasa y la necesidad de salir de este infierno.
Hablamos , opinamos, nos hemos convertido en avezados políticos de verbo crítico, inconformes, molestos y totalmente incoherentes. Si. Incoherentes es demostrar acción contraria al pensamiento.
La representación política de la oposición debió unirse en lo que hoy es la MUD para concentrar esfuerzos y hacer un frente común. Y ya a ningún venezolano le está permitido la ingenuidad de pensar que entre ellos no hay diferencias. Pero allí están, allí siguen. Y por ellos, tenemos opciones constitucionales ante una dictadura maquillada que se enquistó y parece terminal para la democracia.
Hoy la MUD no pidió salir a la calle a sufrir lo que sufrieron compatriotas nuestros el 26 de Octubre en el Zulia, en Aragua, Mérida y Táchira… Hoy la MUD no nos pidió ponernos la capa de súper héroes y salir a la calle a enfrentarnos a los sicarios comandados por el gobierno o a las fuerzas armadas leales a la línea de mando, integradas por el «hombre nuevo» carente de sensibilidad y sentido común ; pero, armado hasta los dientes.
Hoy la MUD llamó a un paro cívico, civil, personal. Un paro de consciencia en el que cada opositor a este régimen oprobioso solo debía colaborar quedándose en casa y dejando las calles vacías, los locales vacíos, la ciudad dormida. Porque la impresión de un país fantasma señores, es también un mensaje contundente, tan o más contundente que un millar de personas en la calle!!!
Pero, nooo… El venezolano es «arrecho». El venezolano es individualista y egoísta. Incapaz de entender que es momento de seguir un plan aunque no lo entendamos, de dar oportunidad a que la MUD pueda capitalizar la baja popularidad del gobierno y el descontento general y recordar sobre todas las cosas, que somos un ejército de ideas, que no tenemos balas y por tanto, la «pendejada» de quedarnos en la casa 12 horas es uno de los recursos de protesta y lucha a los que los en desventaja bélica, pueden recurrir sin reportar bajas en el campo de batalla.
Si saliste, todavía tienes tiempo de regresarte a tu casa y aportar tu granito de arena. ¡Hazlo y deja de ser una vaina!
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