Asaltada y quemada viva en Ezpeleta: llega el veredicto por el crimen más brutal de la pandemia

Argentina: Angela Chiapello fue asesinada en agosto de 2020. Braian Fleitas, el principal acusado, conocía a la víctima. Enfrenta al Tribunal N°4 de Quilmes y podrá recibir prisión perpetua

La casa tras el incendio.

Fuente: Infobae

15 de agosto 2023

En el mediodía de hoy martes, el Tribunal Oral N°4 de Quilmes presidido por el juez Alberto Ojeda dictará el veredicto para el crimen más brutal de la pandemia y el aislamiento obligatorio: el asesinato de Ángela Chiapello, de 61 años.

Ocurrió en agosto de 2020. A Ángela, le robaron en su vivienda en Ezpeleta, la encerraron en su cuarto y después prendieron fuego la casa. La quemaron viva, literalmente. Sus vecinos la socorrieron, alertaron a los bomberos, pero falleció en el Hospital Iriarte tras varios días de agonía.

El hecho, en principio, se investigó como una entradera. Pero a los pocos días, la Policía Bonaerense arrestó a Braian “Tati” Fleitas, de 22 años, quien ya conocía a Chiapello.

“Lo que le sucedió a mi mamá nosotros ya lo veníamos denunciando. Nosotros sabíamos que algo le iba a pasar y ahora su vida pende de un hilo”, sostuvo Griselda Quevedo, la hija de Chiapello, a Infobae. “No puedo creer lo que estamos viviendo. La casa quedó destrozada y mi mamá está cerca de perder de la vida”, agregó a horas del crimen.

Hoy, Fleitas es el principal acusado. El fiscal Claudio Pelayo pidió en su alegato que el imputado sea condenado a prisión perpetua, acusado de homicidio criminis causa, mientras que la defensa pidió su absolución al considerar que solamente concurrió a la casa de la víctima para realizar “una mudanza”, según datos de Télam. Se cree que le dio una golpiza a Ángela, para luego comenzar el incendio. La autopsia reveló marcas de puñetazos en el rostro de la víctima.

“Tati” no actuó solo, según la Justicia. Tuvo dos cómplices. Uno de ellos, Juan Medina, será enjuiciado en un proceso por separado. El tercero, de 17 años, pasó a manos del fuero de menores.

 Braian “Tati” Fleitas, de 22 años, el detenido. Braian “Tati” Fleitas, de 22 años, el detenido.

La trama por detrás del ataque es compleja. Según Quevedo, todo comenzó hace nueve meses antes cuando una sobrina de su mamá, Verónica, llegó a la casa de Chiapello a cumplir un arresto domiciliario. La mujer había sido condenada por venta de drogas.

“Cuando Verónica se mudó comenzó a aparecer gente extraña en la casa, muchos delincuentes, entre ellos ´Tati´, que era el novio de la hija de Verónica: fue un desastre”, contó Quevedo a este medio.

Y prosiguió: “No fue la primera vez que la atacaron, ya habíamos hecho varias denuncias, la última vez que le robaron fue en diciembre pasado”. Y agregó: “Entraron a su habitación, le robaron y le rompieron todo, lo denunciamos, pero nadie hizo nada y ahora mirá cómo terminó”.

Imagen de la casa de Chiapello tras el ataqueImagen de la casa de Chiapello tras el ataque

Durante esos nueve meses, Chiapello vivió reiterados episodios de violencia. El punto más alto de los abusos fue el 24 de julio, cuando Verónica le pegó a su tía: “Sufrió un episodio de maltrato, pero como tenía el arresto domiciliario, no se la podía sacar”. “Se cansaron de golpearla y de encerrarla, realmente no sabíamos qué hacer, pedíamos por favor que la trasladen, que la saquen de la casa”, contó Quevedo.

Y así fue. Dos días antes del hecho, según Quevedo, Verónica fue trasladada a otro domicilio. “A partir de ese día mi mamá quedó sola en la casa”, siguió la hija. ”Rompieron todo, robaron y le pegaron a mi mamá, después, prendieron fuego en su cuarto y la encerraron”, dijo. Y según pudo reconstruir Infobae, de fuentes judiciales, “Tati” declaró que ingresó al domicilio por la ventana.

La cocina de la casa, totalmente destruida.La cocina de la casa, totalmente destruida.

Según declararon vecinos en el juicio en el TOC N°4, “Tati” Fleitas había pedido en el barrio un “encendedor” y luego del hecho ofreció varios elementos que le habría robado a Chiapello.

La Justicia sostuvo que los acusados tenían en su poder el televisor, una heladera, ollas y una campera que fue reconocida por la hija de Ángela así como la SUBE de la víctima. La Policía Bonaerense determinó que los asesinos se llevaron los elementos en un carro.

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