Bachelet y su candidatura a la ONU: el nuevo orden global

. –Un gran desafío para Chile que debe sortear el apoyo de grandes potencias como EEUU y China

. -Otra mujer aparece como candidata por primera vez en la historia de la ONU

Michelle Bachelet

(9 febrero 2026) La postulación de Michelle Bachelet a la Secretaría General de la ONU es mucho más que una carrera personal o un gesto simbólico, esto sin dejar de tomar en cuenta el perfil de una mujer cuya vida política ha trascendido en América Latina, se trata de una prueba de la capacidad de un país, en este caso Chile , para articular su política exterior en un mundo cada vez más complejo. Bachelet representa la demostración de que la unidad nacional y la diplomacia estratégica serán decisivas para no quedar al margen del nuevo orden global. Ella representa ese nuevo orden global.

Michelle Bachelet Jeria ha desarrollado una vida pública marcada por el compromiso con la democracia, con la defensa irrestricta de los derechos humanos y el fortalecimiento de instituciones que están y deben estar al servicio de las personas, especialmente de los más vulnerables”

Fue dos veces presidenta de Chile, ministra de Salud y Defensa, directora ejecutiva de ONU Mujeres y alta comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, representa una figura con amplia experiencia internacional y conocimiento del sistema multilateral.

«Es un honor para mí. Conozco muy bien las Naciones Unidas«, afirmó Bachelet tras el anuncio, enfatizando que su candidatura no es un proyecto personal, sino un compromiso con el multilateralismo y la búsqueda de un mundo más justo.

Proceso complejo y no exento de desafíos

La elección del secretario general de la ONU es un proceso que involucra la recomendación del Consejo de Seguridad —donde cinco miembros permanentes tienen poder de veto— y la aprobación de la Asamblea General. El mandato actual de António Guterres termina el 31 de diciembre de 2026, y la postulación formal debe presentarse en febrero de 2026.

Los expertos señalan que, pese al prestigio de Bachelet, la candidatura chilena debe sortear obstáculos diplomáticos significativos, especialmente la necesidad de apoyo de potencias como Estados Unidos, China y Rusia. La ausencia de un consenso político interno y la incertidumbre sobre la continuidad de la candidatura en un eventual cambio de gobierno complican aún más el escenario.

Perspectivas y consecuencias visibles

Esta candidatura ha puesto en evidencia las tensiones entre política interna y proyección internacional. Mientras algunos sectores ven en Bachelet la posibilidad de elevar la voz de América Latina y Chile en el mundo, otros advierten sobre la fragilidad del respaldo político y las complejas dinámicas geopolíticas que podrían frenar la iniciativa.

Hasta ahora, la candidatura ha generado un debate público sobre la naturaleza de la política exterior chilena, la importancia del multilateralismo y los límites de las decisiones unilaterales en un sistema democrático plural.

El desafío para Chile no solo es ganar la elección en Naciones Unidas, sino construir un frente interno sólido que garantice la continuidad y la fuerza de esta apuesta internacional. La historia reciente muestra que, sin un apoyo transversal y una estrategia diplomática clara, incluso las candidaturas más prestigiosas pueden naufragar.

Un país dividido

Desde el oficialismo, la candidatura de Bachelet ha sido defendida como una oportunidad estratégica para Chile. En palabras de la ministra vocera Camila Vallejo, hubo consultas reservadas con dirigentes opositores, aunque sin revelar detalles. El presidente del Senado, Manuel José Ossandón (RN), destacó la experiencia y prestigio internacional de Bachelet, calificándola como «una representante idónea para el cargo y una garantía para el mundo democrático».

En contraste, el senador Rojo Edwards expresó fuertes reparos, señalando que la candidatura fue apresurada, no cuenta con un respaldo político transversal sólido y enfrenta el riesgo de veto por parte de Estados Unidos, dada la conflictiva relación entre Boric y el expresidente Donald Trump. Edwards advirtió que la falta de apoyo explícito de los candidatos presidenciales opositores podría debilitar la campaña en el futuro.

Dos mujeres candidateadas

Además de la ex Presidenta Michelle Bachelet, existen tres nombres en carrera para asumir la Secretaría General, una de ellas otra mujer

Rebeca Grynspan

La economista y política costarricense es considerada por especialistas como una de las principales contendientes en la carrera por el liderazgo del organismo internacional.

Reconocida en dos ocasiones como una de las 50 intelectuales más influyentes de América Latina, ha desarrollado una amplia carrera en el sector público de su país, donde fue viceministra de Hacienda, ministra de Vivienda y Asentamientos Humanos y segunda vicepresidenta durante el gobierno de José María Figueres.

En el sistema de Naciones Unidas, actualmente se desempeña como secretaria general de la Conferencia sobre Comercio y Desarrollo, cargo al que se suman funciones previas.

Rafael Grossi

Un tercer candidato con una extensa trayectoria en diplomacia y asuntos de energía nuclear, fue proclamado en noviembre pasado como el candidato de Argentina.

Es licenciado en Ciencias Políticas, con especialización en Relaciones Internacionales, y cuenta además con un máster en la misma área y un doctorado en Historia y Política Internacional.

A lo largo de su carrera ha ocupado diversos cargos de alto nivel, entre ellos la presidencia del Grupo de Expertos Gubernamentales de la ONU sobre el Registro Internacional de Armas, el rol de asesor del subsecretario general de Naciones Unidas en materias de desarme en el año 2000.

Por: Ernestina Herrera

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