Conformismo individual y colectivo/Ana Cristina García

Consideremos la definición de síndrome como el conjunto de síntomas o elementos que se presentan y son característicos de una enfermedad; destaquemos entonces el síndrome de la conformidad tanto individual como colectiva con una alta incidencia negativa y muy presente en América Latina. El estar conformes ante circunstancias de la vida, muchas veces se nos dificulta darnos cuenta. La lectura que hacemos de ella esta revestida de una gran normalidad que está presente en distintas formas; como pensamos, como nos expresamos y sentimos.
La conformidad puede percibirse como una antítesis del progreso. Latente cuando se realizan las actividades solo por cumplirlas, sin considerar el beneficio que tienen los procesos a largo plazo. La tendencia a la inmediatez, a obtener resultados rápidos no permite ver la totalidad de las oportunidades, colocándonos en el camino contrario a la búsqueda de la excelencia y de la mejora continua, pero muy oportuno para transitar el camino de la mediocridad.
La libertad de las personas para tomar decisiones cuando experimentan situaciones de insatisfacción, es sometida a un trabajo y estudio constante por quienes nos dedicamos a identificar y fortalecer aspectos de la conducta humana. El condicionamiento social al que estamos expuestos pone en juego una baja autoestima, una importancia casi enfermiza que damos a la opinión de los demás sobre el concepto propio y el temor paralizante a ser criticados.
Se apodera a nivel individual y colectivo un sentir de no hacer las cosas de mejor forma, y hay que conformarse con el estado actual de las situaciones. A esto le añadimos el nocivo hábito de la queja constante que solo nos detiene, impidiendo tomar acción en otra dirección pues ello implica hacerse responsable por la propia vida, toma e iniciar cambios.
Cuando un individuo no se siente merecedor de algo, convive en una amplia esfera de depresión y conformidad, enlazada a pasividad e inutilidad. Ningún individuo y sociedad prospera bajo el síndrome del conformismo. Sentirse agradecido por creer que se está mejor que muchos y solapar o colocar en el congelador las aspiraciones y sueños de mejoras no es una opción. Tras ese argumento se nos va la vida deseando, queriendo, soñando sin ni siquiera cuestionarnos en “cómo puedo hacerlo distinto” y cuando llega la oportunidad de hacerlo desistimos y culpabilizamos a personas y situaciones por lo que no quiero hacerme responsable. Permitiéndonos ser influenciados, cambiando nuestro comportamiento, opiniones y actitudes para acoplarnos a las del grupo, sintiendo pertenencia porque nos acontecen las mismas experiencias.
Es de imperiosa necesidad que una persona ambiciones mejoras y desarrollo para su vida, producto de su desempeño y basado en adquirir nuevos conocimientos y habilidades que impulsen su evolución indistinto al nivel donde se encuentre, es un paso a la vez. Lo contrario, tener la percepción y el sentimiento de no ser productivos, nos convierte en dependientes a la espera de que algo suceda o que algo cambie.
Salir de la zona donde nos sentimos cómodos implica tomar decisiones que conllevan movimiento e incomodidad, es el precio de crecer y expandirnos. Significa que debemos hacer algo con el propósito de abandonar la rutina y superar los miedos. Tomar acción con otra visión pero sobre todo perseverar con la absoluta convicción que merecemos una vida diferente y decidirnos a ir por ella. Posiblemente no sea fácil pero mantenerse con un alto grado de insatisfacción ante la vida es ir muriendo progresivamente.
Ana Cristina García
Instagram: cambios.accristina7
Twitter/accristina7
Web accristina7.wordpress.com
Canal youtube: entregas impulsadoras de cambios
email programa.acc7@gmail .com
“Cada quien es protagonista de su cambio”
LA PAZ COMIENZA CONMIGO
![]()
Excelente artículo muy propicio a los tiempo y cambio que se requiere, lo paradójico es que debo depende de una situación colectiva si no de lo individual a para luego conectar ideas pero siendo responsables Gracias Bendiciones