Cuando las propias leyes impiden prosperar a las mujeres

Fuente: EFE
Por: Esther Rebolledo
7 de mayo 2024

Bajo el lema ‘De la palabra a la acción’, el Women Economic Forum Spain (WEF) celebra su tercera edición. El lugar elegido es el Ateneo de Madrid, un espacio a la altura de un debate que coloca en el centro las razones por las que las mujeres siguen teniendo importantes dificultades para acceder a espacios de poder en las empresas, la economía y la política en Iberoamérica.

Durante la jornada inaugural se han tratado los temas clásicos:

la educación, el llamado síndrome de la impostora, la autoexigencia y el temor a no estar a la altura (pese a tener capacidad y talento), la conciliación, la falta de apoyo y tiempo para compaginar labores de responsabilidad y cuidados de la familia.

Pero también ha quedado latente que hay un número destacado de países, en concreto en Latinoamérica, con legislaciones que ponen barreras a las mujeres, y por eso no alcanzan la cima en empresas y espacios políticos para poder crear políticas públicas que permitan cambiar las cosas. También ha quedado latente que si retroceden los derechos humanos en el mundo, las mujeres son las más afectadas.

“Hay barreras legislativas que perjudican a las mujeres en Latinoamérica”, ha advertido el secretario general iberoamericano, el chileno Andres Allamand, en la inauguración del WEF Spain, al explicar que la clave está en ir modificando esas legislaciones.

El problema -ha argumentado- es que “solo uno de cada cuatro parlamentarios son mujeres y así es más difícil generar políticas públicas para el empoderamiento de las mujeres”.

Transformar el marco jurídico

Esas barreras, según ha detallado después la secretaria de cooperación de la Segib, la mexicana Lorena Larias, tienen que ver con “aquellas leyes nacionales que obstaculizan el empoderamiento económico de las mujeres, por ejemplo, las licencias de paternidad, que en algunos países ni siquiera está legislado o bien de forma muy reducida; la jornada laboral, la libertad de empleo, la licencia de embarazo y otras minucias que no creerían, como que uno de nuestros países tiene una reglamentación que prohíbe viajar a las mujeres diplomáticas con hijos menores de dos años”.

“Pasar de la palabra a la acción, es apropiarse de estos instrumentos para transformar el marco jurídico”, ha reclamado Larias, una diplomática de carrera que ha reconocido saber de primera mano lo difícil que es para una mujer llegar a los puestos que ella misma ha alcanzado.

“Soy diplomática, soy mexicana, tengo rango de embajadora. Y esto ha sido muy difícil. Yo podría escribir una enciclopedia de incidentes”, ha comentado.

“Solo el 32% de la diplomacia mundial somos mujeres y no estamos en los niveles más altos ni en los países más poderosos”, ha dicho a su turno la embajadora de México en Reino Unido, Josefa González-Blanco, quien precisamente rompe la regla porque es embajadora en un país muy relevante, pero habló en nombre de todas las mujeres.

Hermandad y redes de apoyo

“Creo en el networking, me gusta hacerlo para construir comunidad, si estamos aisladas somos más vulnerables. ¿Qué pasa con una mujer que no tiene acompañamiento o alguien que le diga ‘esto es violencia psicológica’, ‘esto es violencia financiera’?”, ha expresado la diplomática, que además ha recibido en esta tercera edición uno de los premios WEF por sus programas de empoderamiento de mujeres.

Precisamente sobre este trabajo que hace en Reino Unido con mujeres jóvenes ha afirmado: “Nosotras debemos dedicar tiempo a las mujeres que vienen detrás. Darles las herramientas para que puedan puedan entender que sí se puede. Yo siento a las jóvenes en mi silla (del despacho) y se empoderan”.

Sin mujeres, las empresas ganan menos

La presidenta de WEF Iberoamérica, Michelle Ferrari, ha dejado claro que “queda mucho por hacer para que las palabras sean hechos”, pero para eso están foros como WEF Spain y sus versiones en distintos países y regiones del mundo: “Sin la inclusión de las mujeres no tendremos un mundo sostenible. Por eso, ahora falta empezar a accionar y exigir medidas tangibles en la política y la economía”, ha apuntado en la jornada inaugural.

Estos reclamos no pueden caer en saco roto, porque, como se dijo por activa y pasiva en el Ateneo, cuando las mujeres dirigen, las empresas tienen más utilidades y beneficios; cuando las mujeres dirigen, hay más soluciones estratégicas; cuando las mujeres dirigen, hay más cuidados.

Pero la consejera de WEF Spain y directora de comunicación de RIC Energy, la española Patricia Vázquez, ha hecho una advertencia cuando le pidieron un balance anual: “No es bueno, hemos tenido un año de retrocesos en derechos humanos, estamos en niveles de 1980, según Amnistía Internacional. Este contexto pone las cosas más difíciles a las mujeres”.

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