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De la menopausia a la plenipausia: “Hay un interés muy grande en la no salud de las mujeres”

Tan sólo el 20 25 de los cambios fisiólogicos que se pueden experimentar en la menopausia afectan a la calidad de vida de las mujeres según Señoras Una guía integral de la salud en la menopausia publicado por Arpa Práctica

Fuente: El Periódico de España
Por Ángeles Castellanos
2 de octubre 2023

La menopausia, de acuerdo al diccionario de la Real Academia, no es más que el final de la función reproductora de la mujer. Sin embargo, las mujeres lo suelen asociar con una etapa que se llena de problemas: sofocos, pérdidas de orina, osteoporosis, aumento de peso, envejecimiento… “¿Quién oye hablar de las luces de la menopausia?” Se pregunta Tania R. Manglano, fisoterapeuta y osteópata. Manglano es socia de una cooperativa de salud integral en Madrid -Zentro Empatía- y, junto a sus socias, han escrito Señoras. Una guía integral de la salud en la menopausia (editorial Arpa Práctica) una guía para, precisamente, abordar los cambios de esta etapa vital de las mujeres desde la salud. “Hay creencias en torno a esta etapa muy limitantes”, explica. “Tenemos que aprender a apropiarnos y amar nuestro cuerpo y aceptar que cada etapa trae consigo unas cosas”.

Señoras atiende a cada una de las especialidades de sus autoras. A Manglano le acompañan Elena del Estal, licenciada en Farmacia y dietista – nutricionista, Alberta Mª Fabris, ginecóloga, y Adriana F. Caamaño, psicóloga y sexóloga. En él dibujan la cartografía de la menstruación y la menopausia, con mucha información basada en evidencia científica y propuestas concretas para los cambios que se viven en esta etapa.

Está escrito a partir de su propia experiencia, de los miedos de las mujeres que acuden a consulta en Zentro Empatía, donde abrieron una unidad integral de menopausia en 2019. “Nuestra experiencia es que muchas mujeres vienen como asustadas, pidiendo por favor que las tratemos antes incluso de vivir los síntomas”, explica del Estal. “La editorial nos pidió un libro sobre salud de la mujer en general, pero nosotras, precisamente por nuestra experiencia, quisimos centrarla en esta etapa porque nos parece que está totalmente invisibilizada, la ciencia no le ha prestado atención”.

La menopausia, explican, es una etapa vital más. Entre otras cosas, tal y como explican en el libro, porque uno de los mitos en torno a esta etapa es que todas las mujeres sufran todos los problemas con los que se suelen asociar. De hecho, el 70% de las mujeres no llegan a sufrir osteoporosis. Muchas mujeres no sufren sofocos y algunas otras los sufren solamente un tiempo determinado. Es más, sólo el 20-25% de los cambios fisiológicos que se pueden experimentar en la menopausia (porque también puede ser que no se experimenten) podrían afectar a la calidad de vida de las mujeres que los viven. “La única narrativa que hay en torno a la menopausia es desde la enfermedad y desde la carencia, y esto tiene que cambiar”, afirma Del Estal.

“Tampoco queríamos hacer un libro happy flower o de pensamiento positivo, sabemos que los malestares hay que atenderlos, no se pueden naturalizar”, matiza Manglano. “No son opinables las emociones ni las vivencias de nuestras usuarias, pero a la vez hay muchas creencias limitantes“, explica. “Ayer por ejemplo tuve en consulta tres mujeres que estaban viviendo la menopausia de tres maneras distintas. Una de ellas, que tenía un tratamiento hormonal sustitutorio para paliar los síntomas, me decía: ‘soy ingeniera eléctrica, vivo en un mundo muy masculinizado, soy a única mujer en una empresa de 20 personas y no me gusta tener sofocos. Ahora mismo prefiero morirme de un cáncer que dejar las hormonas'”.

En ese camino por encontrar otras maneras de contar la menopausia, las autoras de Señoras apuestan por reapropiarse del término, tradicionalmente asociado con viejas, solteronas o mujeres aburridas. “Rotundamente señoras”, dicen en la introducción. “Señoras con autonomía, señoras bien y, a veces, mal…”. En la misma línea está el término plenipausia, acuñado por la fisiosexóloga y osteópata Mireia Grossman, que pone el acento en la plenitud de la madurez de esa nueva etapa vital. Pero hay quien va incluso más allá, como una señora que acude al Zentro Empatía y define la etapa como “superpausia“.

De izquierda a derecha: Tania R. Manglano, Alberta Mª Fabris, Adriana F. Caamaño y Elena del Estal, autoras del libro ‘Señoras. Una guía integral de la salud en la menopausia’ (ed. Arpa Práctica) /CEDIDA

Organizado en dos partes que se dividen además en diferentes categorías, el libro aborda, primero, lo que puede y puede que no ocurra en la menopausia, así como los mitos más comúnmente asociados a esta etapa, mientras que en la segunda se hacen propuestas concretas en cada una de esas categorías: nutrición, sexo, suelo pélvico, ejercicio físico, sueño, atención psicológica, controles de salud recomendables en esta etapa… “El autocuidado es crucial”, recoge el libro, “pero cuando no lo hacemos no le damos importancia, porque nos han enseñado a olvidarnos de nosotras mismas en favor de los demás”.

La evidencia científica

Para escribir Señoras, que les ha llevado muchas horas de encuentro, además de la experiencia de sus consultas, las autoras quisieron que todo estuviera basado en evidencia científica. Sobre lo que ocurre y lo que no, pero también sobre lo que funciona y lo que no. Y entre otras cuestiones, afirman que no hay aún ningún estudio que observe que el aumento exponencial de tratamientos de fertilidad (y estimulación ovárica) de los últimos años esté provocando un aumento de menopausias precoces. “Lo veremos más adelante, porque las mujeres que han donado óvulos o se han hecho 18 estimulaciones en tratamientos de fertilidad aún no son menopáusicas”, responde sobre esto Fabris, la ginecóloga del grupo que es experta, además, en donación de óvulos. “Tampoco hay ningún estudio que diga que está aumentando la menopausia precoz, sigue siendo de entre el 1 y el 6% de las mujeres”.

Lo que sí están encontrando, añade Manglano, son mujeres que, por retrasar sus maternidades, unen la perinatalidad y la perimenopausia, es decir, que se encuentran con 45 ó 46 años y un bebé de 13 meses, aún recuperándose de lo que implica tener un bebé física y emocionalmente, que comienzan a vivir las fases iniciales del climaterio. “Nos contaba la escritora Silvia Nanclares en la presentación del libro que se encontraba simultaneando un chat de nuevas mamás con otro de señoras”. Esto, explica, puede tener complicaciones psicológicas. “Te encuentras viviendo el cambio tan fuerte de identidad que implica la maternidad en una etapa muy dura físicamente y sin embargo los estrógenos no te van a ayudar, por ejemplo, con la masa muscular”.

Para esto, insisten en el libro, lo más importante es estar fuerte. Nada de pasear por la tarde con las amigas, no basta con andar. Hay que hacer ejercicios de fuerza. Por las demandas que tendrá el cuerpo a partir de la menopausia (el riesgo de osteoporosis o la debilidad del suelo pélvico, por citar algunos ejemplos), pero también por una cuestión que tiene que ver con la salud mental. “En la menopausia tienes mucha fuerza interior y si no te acompaña la agilidad te sientes menos competente”, explica Manglano.

Saltar, levantar pesas o realizar sentadillas son algunos de los ejemplos que menciona el libro, además de ejercicios que mejoren la flexibilidad y el equilibrio. “Los ejercicios de fuerza ayudan a mejorar la resistencia a la insulina, combate el cansancio, ayuda a sostener los huesos y el suelo pélvico… Incluso hay estudios clínicos en los que se compara con la ingesta de antidepresivos“, añade Del Estal. “Es que no somos dulces damiselas…”, se queja Manglano. “Cuando una mujer en postparto me dice que no está preparada para levantar una pesa de ocho kilos tengo que contestarle que su bebé va a pesar 15 y seguro que lo coge en brazos. Es mejor estar preparadas para una vida cotidiana en la que vas a tener que mover una compra o vas a tener que hacer otras cosas que requieran fuerza, no puedes pensar que no eres capaz o que necesitarás a otro para hacerlo”.

Estar fuertes, añade Caamaño, también ayuda a mejorar la autoestima, pero del mismo modo, hay ciertas reticencias por el canon de belleza imperante. “Es un seguro de salud a todos los niveles, pero nos interpela el canon de belleza, que los cuerpos de las mujeres y no ocupen demasiado, que no sean voluminosos… Al final, convivimos con un tipo de estética que nos ha enfermado muchísimo”.

La industria en torno a la salud de la mujer

El mercado vive atento precisamente a esto que menciona Caamaño. Productos de belleza, de farmacia, relacionados con la higiene íntima… Cada vez son más las marcas que se fijan en este segmento de la población. Se estima que este mercado ya mueve más de 650.000 millones de euros  en todo el mundo y se considera una industria en crecimiento. “Las farmacéuticas siempre han tenido interés en que estemos enfermas”, afirma Del Estal. “El botox, las arrugas, la cirugía estética… Hay un interés muy grande en la no salud de las mujeres”.

Un ejemplo escandaloso es la normalización de las pérdidas de orina, no directamente relacionadas con la menopausia, pero sí con el debilitamiento muscular del suelo pélvico que se produce en esta etapa. “Esto es brutal, porque no se concibe, por ejemplo, que un hombre con un problema de próstata no vaya a una unidad de suelo pélvico y sin embrago se naturalizan las lesiones de suelo pélvico de las mujeres”, explica Manglano. Esta fisioterapeuta explica que, además, es un problema cultural, porque en España no hay nada de conocimiento ni de prevención. “Está demasiado invisibilizado, es un tabú. Es un tema que afecta mucho a la calidad de vida de las mujeres, en Francia no se plantearía nadie tener anuncios de compresas para las pérdidas de orina porque tienes 40 sesiones pagadas en la Seguridad Social con una fisio especializada”.

Limitaciones: la clase, el sistema

El libro contiene muchísima información y propuestas, pero las autoras admiten que tienen sus limitaciones. A la sanidad pública le falta formación en las diferencias de género y no todas las mujeres pueden permitirse acudir a un centro como Empatía, con un acercamiento integral a las necesidades de las mujeres en la etapa de la menopausia. “Muchas veces, el autocuidado es un privilegio” recuerda el libro. “Al plantear este libro, nuestro foco siempre estaba en llegar a cuantas más mujeres, mejor”, explica Manglano. Justamente por esto, tratan de asegurarse que el libro llegue a todas las bibliotecas públicas de Madrid. “En la salud siempre hay un sesgo de clase”, admite Del Estal, “porque tienes menos acceso a la información, tienes unas condiciones materiales que lo van a dificultar y porque seguramente tu vida es mucho más complicada”.

En su impulso divulgador, las autoras insisten en visibilizar diferentes maneras de vivir la menopausia, las autoras no solamente nombran a referentes en la investigación (como la doctora Carme Valls), también a mujeres con una trayectoria pública que han visibilizado la menopausia: desde las escritoras (Maruja Torres, Anna Freixas, Annie Ernaux), películas en las que se trata, series de televisión… con una lista de recomendaciones al final del libro que, explican, está creciendo y será mayor en próximas ediciones. “Cuando empiezas a ver que hay libros, que se nombra en colectivo, hace que las mujeres no vean lo que les pasa como algo individual, sino que hay muchas otras en su misma situación y esto ayuda muchísimo a aliviar las dificultades”, concluye Caamaño.

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