DESNUDEZ DE PENSAMIENTO y ESCRITURA LIBERADORA / Karina Oval

Karina Oval
Karina Oval

«Nos pueden quitar todo lo que tenemos en la vida, excepto una cosa, la libertad de elegir cómo reaccionar ante una situación». Viktor Frankl

Muchas mujeres venezolanas han estado experimentado durante esta pandemia, las situaciones más asfixiantes de maltratos físicos o psicológicos, abusos, excesos de trabajo y responsabilidades, que las han llevado a sentirse desorientadas, abrumadas, deprimidas y sin salida, en medio de cuatro paredes que cada día se acercan más, limitando su libertad de  movilidad física y emocional.

Un fenómeno que está ocurriendo también en otros países; el Dr. Sergio González, antropólogo y doctor en psicología de la Universidad de Santiago, manifiesta “Hemos perdido nuestras coordenadas de referencia con las cuales nosotros nos movemos diariamente. Sin embargo, en el caso de las mujeres, ya veíamos en los estudios anteriores a la pandemia, que eran las más afectadas por el tema depresivo, y esto tiene que ver con una sobrecarga de trabajo”, comentó el especialista en equidad y sociedad para Denisse Charpentier.

Una de las herramientas intimas y poderosas que tenemos a mano para sentir y expresar la libertad, es la escritura. Escribir para muchas personas representa el único medio para expresarnos en soledad, esa soledad del encuentro con nosotros mismos y con nuestros miedos, ansiedades, deseos, angustias, pero también es un medio para exigir, visibilizar y motivar sobre temas propios y comunes que vivimos las mujeres.

Cuando en nuestros talleres o conversatorios invitamos a las mujeres a escribir, muchas nos han manifestado con preocupación,  timidez o temor  que no saben cómo iniciar; teniendo incluso muchas un verbo nutrido de experiencias vivenciales o académicas.

Y es que la sociedad muchas veces se empeña en complicar procesos que son naturales en el ser humano, juzgando o descalificando a priori cualquier esfuerzo de expresión que las mujeres deseen realizar bajo su motivación o necesidad.

Si bien para escribir un artículo arbitrado, académico o especializado, existen algunas normas o reglas; para escribir sentimientos, reclamos ciudadanos o vivencias que atentan contra el bienestar colectivo,  no se requieren tecnicismos.

La escritura en estos tiempos debe representar sobre todo para las mujeres su mejor herramienta de libertad, para ello solo se requiere encontrar momentos de intimidad donde podamos desnudarnos en confianza frente al papel o teclado, sin miedo a expresar nuestros más genuinos deseos, exigencias, miedos o reclamos. Es justamente la posibilidad de dar libertad a un pensamiento reprimido, lo que libera a una mujer con ansias, deseos y necesidades de expresarse.

Es así como ese atrevimiento liberador de pensamientos plasmados en la escritura, se convierte en un arma poderosa de libertad, cuando está documentada en vivencias propias y de otros, pues abre la posibilidad ciudadana de convertir a mujeres “comunes” en activistas, promotoras o defensoras de derechos, desde una realidad cercana e íntima, contribuyendo así desde lo simple y lo común, a visibilizar situaciones que forman parte de realidades complejas y necesidades propias de un sector vulnerable que exige ser escuchado.

En agradecimiento a Katiuska Saavedra por motivarme a escribir sobre el tema, para ella y para todas las mujeres que deseen vencer el miedo a escribir.  Porque todas las vivencias son válidas, y toda opinión debe ser respetada. 

 Artículo de Opinión:

Lic. Karina Oval. Politóloga. Educadora. Asesora en Programas de Prevención, Certificada por la Oficina Nacional Antidrogas (ONA). Promotora en Derechos de la Mujer y
Niños, Niñas, Adolescentes. @serconsultoria.ve

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