Eje de la vida / Ana Cristina García

En la vida existe un principal eje que es común a todos los seres humanos, me refiero a la evolución y estamos ante cambios obligantes, pero necesariamente no se transformaran en progreso para todos . La razón es que cada individuo decide cómo incorporarse y comprender la evolución o contrariamente  puede elegir que este carro le atropelle  sin tomar acciones conscientes y atrincherarse. De cualquier modo será  responsabilidad como cada uno lo aborde.

La fuerza de la evolución trabaja permanentemente, está presente, al acecho para recordarnos que es la dirección correcta hacia una transformación gradual indispensable que nos prepara y adapta a las dificultades y cambios que nos rodean. Nos topamos con ella desde que fuimos concebidos y curiosamente ya de adultos vamos aceptando algunos aspectos  de ella mientras que a otros nos resistimos.

Es completamente válido planificarse para ganarse la vida, tener  familia, logros materiales, éxitos y explorar los distintos elementos que te brinda el mundo puertas afuera. Quizás haya sido el principal eje en nuestra vida, no obstante el concentrar esfuerzos y elegir evolucionar en el significado amplio del ser, nos sumerge en una corriente constante de beneficios posiblemente desconocidos y sin tanto esfuerzo. Se preguntarán: ¿cómo construir una versión nuestra en esa dirección? y la respuesta es proporcionando mayor bienestar para su cuerpo, mente, emociones y espíritu. Edificando un equilibrio en estos aspectos fundamentales sin descuidar ninguno de ellos pues de nada valdrán todos los logros si usted siente que se ha perdido en ello.

En la crianza de un infante, este se pliega a las enseñanzas, alimentación y progresivamente va incorporando los cambios propios de la evolución, pero en la edad adulta esta se convierte en una elección; poco a poco nos vamos aislando, renegamos y nos aferramos a estados, cosas y personas que le van restando bienestar al cuerpo, mente, emociones y espíritu. Vamos decidiendo en contra de nuestra consciencia y corriente de nuestro fluir natural.

Huimos del silencio y de la paz que este nos puede dar. Buscamos aturdirnos constantemente, ir a nuestro interior significa un terreno totalmente desconocido el cual muchas veces tememos porque nos obliga a dar una mirada a lo que acontece y a hacernos responsables de ello. Explorar nuestro mundo emocional nos asusta y es allí donde radica la clave o el inicio para la expansión.

Nada es comparable con la posibilidad de conocerse a sí mismo. Todo cambia y mejora cuando decidimos transitar ese camino, es el mejor regalo que nos podemos ofrecer. Comprendamos que nada es estático y que entrar en esa corriente de crecimiento nos cambia la perspectiva y facilita nuestra ruta. Muchas cosas dejan de cobrar importancia para dar paso a un momento privilegiado; ese donde sólo eres por sabiduría y comprensión, donde sientes tu esencia y como te expandes en ella dando cabida efectivamente a lo real de la evolución.

Intentemos simplemente algo distinto para complicarnos menos la vida, atreverse a experimentar este concepto y disfrutar la calma que ello produce. La evolución está presente en todo como una fuerza  imparable y en muchos casos imperceptible.

Hasta un próximo encuentro

Ana Cristina García/Impulsando cambios

Acciones conscientes para el cambio

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