El feminismo positivo/Roselvi Morales

«En la mayoría de las ocasiones no se sienten respaldadas por los hombres, ni siquiera por aquellos que se encuentran más cercanos, familiares y amigos. En definitiva, son las mujeres los sujetos activos de su propia evolución.«

La presencia de la mujer desde los tiempos de Jesús desempeñó un papel importante activo, participando de manera responsable, directa y comprometida en la obra evangelizadora. Las mujeres han constituido un signo de los tiempos y en los últimos años han generado, a través de la reinvindicación de sus derechos, un proceso de profundo cambio en las relaciones patriarcales, con miras a la realización de aportes recíprocos y de equidad con los varones.

Situación de la mujer¹ en tiempos de Jesús

   La situación de la mujer en estos tiempos era muy difícil. Jesús reaccionó contra la excesiva marginación de las mujeres e introdujo cambios significativos en su comportamiento personal hacía ellas: permitió que algunas mujeres lo acompañaran en sus viajes apostólicos. El ámbito familiar era patriarcal. El padre era la autoridad principal en el hogar, mientras que la mujer se encontraba en condiciones de inferioridad. 

    Sus tareas principales encargarse de las labores de la casa, incluidos los trabajos más duros (la niñez), luego pasaba como propiedad del esposo su función era de esclava a dueño (Ex. 20, 17; Dt. 5,21): La mujer estéril era despreciada y cambiada por una fecunda. Eran sometidas a la plena jurisdicción del padre (niñez), después a la del marido, ambos ratificaban los votos matrimoniales por ella, así como invalidarlos cuando quisieran. Por otra parte ella tenía que soportar las injusticias de la poligamia², repudio o divorcio. Sin embargo, en este contexto patriarcal hubo mujeres que se destacaron por la misión que realizaron y porque a pesar de la condición de marginalidad, trataron de hacer algo distinto a lo establecido por la sociedad de aquel entonces.

 Jesús acogió a la mujer, entre sus discípulos, llama la atención la libertad con que procedió en su trato hacía ellas, sin que se sintiera obligado por las leyes. Es importante señalar el acto en que impidió en que una mujer adúltera fuera apedreada, como exigían sus acusadores , y le dirigió estas palabras al público: “ El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella”. (San Juan 8,7).

La mujer en el correr en la historia

    La mujer en la antigüedad tenía que sucumbir, obedeciendo a los más despóticos caprichos de su señor, porque no podía entablar lucha alguna. Era un ser pasivo sin carácter, torpe o hábil, según quien lo manejaba. Era tanto lo que antes se nos negaba que si meditamos sobre este punto tendremos que guardar gratitud a nuestros contemporáneos por lo poco que nos conceden.

    Todas las tradiciones del antiguo mundo posicionan a la mujer al frente del mal; desde la venida de Jesucristo la mujer aparece representando la esperanza, el consuelo y la caridad. Donde ella es considerada, crece su dignidad y se agigantan sus virtudes por el anhelo de merecer el buen concepto que inspira, allí donde fue menos esclava se elevó por su desempeño. A pesar de las dificultades en el camino y la historia de la humanidad la mujer ha marcado un antes y un después.

    La participación responsable y activa de las mujeres en los orígenes del cristianismo será otro punto de partida para la relectura femenina que elimine la concepción de que la mujer fue un simple auxiliar en la tarea Evangelizadora, cuando los datos bíblicos muestran su activa responsabilidad en la Iglesia. Se enfocará desde la hermenéutica feminista, que desarrolla un modelo de interpretación crítico y dialéctico, teniendo en cuenta los aspectos patriarcales y los elementos liberadores en los escritos del Nuevo Testamento.

     Elisabeth Schüssler Fiorenza, en su libro Pero ella dijo, presenta los pasos metodológicos para el estudio de la hermenéutica crítica feminista. A continuación tomo algunas pautas de sus reglas metodológicas para realizar el análisis de los textos bíblicos que hacen referencia a la experiencia misionera de la mujer en el Nuevo Testamento. En el mismo orden de ideas es necesario reseñar que muchas de ellas son protagonistas de hechos que cambiaron la forma de ver y entender el mundo.    

     Es evidente que al tratar sobre la situación de las mujeres nos encontramos con una realidad amplia y compleja donde se evidencian mujeres diferentes en situaciones diferentes. Ello nos obliga a hacer algún tipo de compartimentación o clasificación, a veces un tanto artificial, pero necesaria para poder aportar un análisis riguroso y coherente de la realidad personal y social de éstas.

     Por ello se ha tratado de analizar cada una de las realidades planteadas desde una perspectiva intergeneracional, ya que se parte de la base de que cada generación vive de distinta manera los cambios en la realidad familiar y social de las mujeres. Distintas investigaciones indican que existe un desfase de ritmos entre la evolución de las mujeres y de los hombres: es en las mujeres donde recae la responsabilidad y el esfuerzo de las sucesivas conquistas.

    En la mayoría de las ocasiones no se sienten respaldadas por los hombres, ni siquiera por aquellos que se encuentran más cercanos, familiares y amigos. En definitiva, son las mujeres los sujetos activos de su propia evolución. El estudio ha servido para conocer cómo se vivencian estos procesos, pretende dar a conocer las percepciones, actitudes, motivaciones y frenos que las mujeres tienen con respecto a su propia situación, lo que a su vez ha de servir como elemento básico a la hora de diseñar políticas y actuaciones que sean ajustadas a la realidad social y tengan su efecto en aquellas áreas donde se encuentran las mayores diferencias culturales.

     El elemento utilizado como hilo conductor es la comparación entre las distintas generaciones, la edad no es una variable determinante en sí misma, pero sí es un factor indicador de condicionantes y vivencias; por otro lado, resulta imposible entender la evolución de las mujeres sin hacer referencia a las conquistas que cada generación ha ido logrando. La perspectiva intergeneracional posibilita esa evolución y el momento en el que se encuentra cada una.

        En Venezuela al igual que en la mayoría de los países del mundo, la mujer era dedicada a la produccióny cosecha de vegetales, siendo identificada con el rol de novia, esposa, y madre, es decir, dependiendo de la figura masculina quien les garantizaba las protección y sustento, ya que socialmente éstas no podían.

    Un hecho evidente a todas luces es que la situación de las mujeres ha experimentado cambios considerables en los últimos años.

     Nos encontramos por tanto, ante una realidad femenina que se distancia de lo que pudo ser en el pasado. El cometido de este estudio es precisamente detectar los factores que han producido esa evolución, y, lo que es más importante, la vivencia interna que ha supuesto a las mujeres. No obstante, es preciso puntualizar que en el afán de conceptualizar y señalar las claves explicativas, estamos realizando un proceso de inferencia, lo que lleva a teorizar sobre algo interno y propio de cada mujer.

    Cada mujer es un mundo, con sus singularidades y peculiaridades, con una personalidad definida y unas circunstancias concretas. De ahí que las teorías interpretativas posean siempre un punto de irrealidad. Sin embargo, se hacen necesarias para comprender el porqué y el cómo de los fenómenos sociales. Se trata de descubrir las tendencias culturales que están marcando el movimiento social, del proceso femenino, de tal forma que puedan ser utilizadas como referente aclaratorio de lo que está pasando con las mujeres y con las relaciones con el sexo opuesto.

     Hablar del proceso femenino conlleva irremediablemente a situarlo en parámetros de comparación;a evidenciar la situación de desequilibrio y descompensación que existe entre los hombres y las mujeres. Todos los grupos y entrevistas familiares comienzan con un alegato de la situación desfavorable que históricamente han marcado a las mujeres. Bien es cierto que en algunos campos las mujeres han logrado un avance considerable, pero todavía se evidencian muchos otros sectores donde no es así; poniéndose de manifiesto que la sociedad como estructura de convivencia y forjadora de conductas todavía sigue siendo «machista».

      La trayectoria histórica y la constatación de que todavía existen núcleos resistentes y frenadores del cambio, es lo que provoca la agresividad de las mujeres respecto a este tema. Agresividad que tiene tintes de frustración e impotencia ya que no es comprensible cómo derechos tan legítimos y obvios.

     Las mujeres no constatan un apoyo masculino en su evolución, al contrario, perciben limitaciones y recriminaciones en algo que, dado el desarrollo cultural actual debería ser lógico y natural. Se hacen conscientes de que son ellas el sujeto activo de su evolución, que tendrán que emplear todos los recursos para transformar las relaciones.

Papel de la mujer en el desarrollo económico – social de Venezuela

     Nuestro país ocupa el sexto lugar de participación femenina, con un valor cercano al 40% y equitativa tasa de ocupación entre hombres y mujeres. La mujer venezolana constituye un referente moral sustantiva protagonista del rol histórico y heroico para la edificación de la sociedad Socialista y el Estado democrático, de justicia, de derecho en la perspectiva universal intergeneracional.

     Hoy en día las mujeres se encuentran ante dos mundos donde poder desarrollarse; han ampliado por tanto las opciones de elección. Esto que en principio se valora muy positivamente, es fuente constante de conflictos.

     Desde una dimensión, siempre cabe la posibilidad de que si una opción no resulta satisfactoria, está la otra como vía de realización. Pero desde otra, implica el deseo de desarrollarse en las dos facetas, llegando a resultar estresante por las exigencias que conlleva cada una; es lo que culturalmente se conoce como la «doble jornada». Ese panorama se complica aún más cuando una de las facetas posee un enganche desde la tradición, desde las actitudes introyectadas («Ser madre es lo más gratificante para una mujer»), y la otra desde la modernidad, desde las actitudes deseadas («Cuando una mujer trabaja es cuando percibe que es valorada»). Resultando una suma de mensajes contrapuestos a partir de los cuales las mujeres deben decidir.

    Debemos asumir en esta sociedad el desempeño que cualquier ser humano, porque somos seres capaces de pensar, discernir, decidir sobre circunstancias de importancia y transcendencia social, para ayudar y contribuir a la toma de decisiones de esta manera compartir ambos sexos roles sin distinción. La mujer venezolana se destaca por ser arriesgada, con confianza en sí misma, independiente, con metas muy claras, con capacidad de liderar. Con temple y carácter él no aceptar un no como respuesta y siempre ir en búsqueda de un cambio.

    El desempeño de la mujer específicamente venezolana ha sido relevante en todos los ámbitos, se ha hecho sentir e ir ganando espacio en campos en donde solo eran abarcados por el hombre. Ha demostrado tener la capacidad para desenvolverse con mística, responsabilidad, fuerza, empoderamiento y sobre todo con amor en lo que le apasiona.

    Permite resaltar que a pesar de sus distintas funciones y desempeño no ha descuidado su papel como esposa, madre, hija, pero sobre todo mantener su identidad de mujer – feminidad. Se considera que es notable el desarrollo históricamente que ha sido determinante para crear mecanismos de supervivencia para transformar su realidad, ya sea en el área laboral y otras que les conciernan, obteniendo buenos resultados.

    Actualmente la mujer venezolana se considera ha logrado escalar posiciones en los diferentes puestos en el área de la sociedad tales como: El deporte, educativo, político, empresarial, económico. Desempeñando a su vez cargos de: Ministras, Gobernadoras, Alcaldesas, Policías…… observándose en una minoría de ellas, ya que en la población de bajos recursos la mujer sigue asumiendo el rol de madre trabajadora y siendo aún dependiente de un hombre o su familia, lo contrario no se ha logrado surgir más de allí.

    Se hace evidente, en las distinción de barrios, donde las mujeres de etapa adolescente (12 -14 años) en adelante, se encuentran en proceso de gestación, ya que sus madres vienen de repetir tal patrón por lo cual su perspectiva de vida, desarrollo, crecimiento no va más allá del que conocen. Prácticamente cambian su rumbo sin evaluar los pro y contra de seguir   este círculo vicioso por describirse de esta manera. Sin tener otro modelo a seguir o una institución que ayude a orientar y discernir de este camino no acorde para el acontecer de estos tiempos.

¹Recordemos que las caracteríticas socioculturales y religiosas general de Israel, en la época del Antiguo Testamento principios del siglo I, era el patriarcalismo la condición de la mujer de notable inferioridad, ,marginación y opresión.                                                                                                

²Si un hombre se casa con una mujer, pero encuentra en ella algo indecente y deja de agradarle, la echará de la casa. 

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