Espacio Seguro: Un programa para que las mujeres no se queden calladas

Un grupo de mujeres wayuu participó del programa Espacio seguro con sus socias Aliadas en cadena. En esta oportunidad lo desarrollaron en el sector Indio Mara de Maracaibo. Este programa de Naciones Unidas Venezuela ayuda, acompaña y empodera a mujeres en situación vulnerable de violencia

Fuente: El Pitazo

Por: Sheyla Urdaneta

Aprendí a no quedarme callada, a defenderme”. Esta es para Anita Machado, una mujer wayuu, de 39 años, la prinicipal enseñanza que le dejó el haber participado en el programa Espacio seguro que está dedicado a mujeres dentro del componente de Violencia basada en Género que desarrolla Naciones Unidas en Venezuela.

Anita no podía trabajar, su esposo le decía que tenía que quedarse en casa concinando y cuidando a los niños, pero después de haber participado en el programa dijo que ella y sus compañeras decidieron “ser mujeres valientes. Perdimos el miedo a decir las cosas”.

Espacio seguro es un programa de Aliadas en cadena que es, en este caso, el socio implementador. Anita recuerda cuando le informaron sobre el violentómetro que son las diferentes formas de violencia y los grados de peligro que corren las mujeres que están en condiciones vulnerables. “Después de eso supe que no estaba tan sola, sino que estaba protegida”.

Recuerda cuando le dijo a su esposo que quería trabajar y fue tal su convicción y la defensa de sus derechos que su esposo entendió las razones. “En mi casa siempre había silencio, ahora no. Ahora conversamos las cosas, nos respetamos, nos ayudamos y así mismo estoy formando a mis dos hijos”.

Anita ahora trabaja como portera en una escuela en el sector Indio Mara donde vive en Maracaibo, antes trabajó en un centro comercial y ahora su esposo y sus hijos comparten con ella las responsabilidades de la casa que van desde cocinar hasta lavar los platos. “Ahora ya no tengo miedo y estoy bien”.

Lo mismo comenta Deisy Negrón, de 34 años y madre de tres niños. Esta mujer wayuu también participó en el programa. Recuerda que estaba pasando por dos momentos difíciles: la muerte de su madre y el abandono de su esposo. “Antes de participar en el programa, yo ni siquiera sabía arreglarme. Aprendí a quererme, a valorame, más que esperar que nuestras parejas nos quieran”.

Después del programa, en el que también recibió un curso de peluquería, Deisy aprendió un oficio y ahora trabaja pintando cabello, depilando y pintando cejas y haciendo pestañas. “Ahora yo aporto a la casa, mi esposo regreso y ahora las decisiones en el hogar las tomamos en conjunto lo que sea mejor para los niños y para nosotros”.

Marilín González y Leoscatia Suárez de 56 y 32 años también estuvieron en el programa que se dictó en el sector Indio Mara de la parroquia Idelfonso Vásquez en Maracaibo. Marilín dijo: “Aprendí que violencia de género es más que maltrato a la mujer” y Leoscatia completó: “Nos enseñaron a entender que hay que tener amor propio y que ya basta de violencia”.

Mujeres que conectan

El objetivo del programa y del proyecto de Espacio seguro para mujeres y niñas es identificar a las mujeres que se encuentran en mayor riesgo de vivir violencia de género para que puedan vivir un proceso de empoderamiento. Así lo explicó Carla Bermúdez, asociada de terreno para el componente de Violencia Basada en Género de Naciones Unidas.

“Una vez que nosotros tenemos este tipo de proyecto con nuestro socio implementador, Aliadas en cadena, ubicamos comunidades que puedan tener también factor de protección para introducir esta metodolodía de abordaje”.

De las principales enseñanzas, Bermúdez explica que “lo más impactante es que hay un cambio y las mujeres van reconociendo dentro de ese proceso de vida el empoderamiento. Esa fuerza interior que sentimos a veces que está apagada o nos llenamos de dudas o de miedo, pero al escucharlas a ellas también uno se puede ver en el espejo y decir sí se puede. Porque, aunque son diferentes condiciones sociales igual nos atraviesa el miedo, los sentimientos de angustia, la desesperanza, pero al verlas a ellas, entonces, nosotros también podemos vernos a nosotras mismas”.

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