Esta es la única ciudad del mundo en la que solo viven mujeres y está vetada la entrada a los hombres

De verdad existe y funciona con normas que desafían casi todo lo que entendemos por vida en comunidad

Esta es la única ciudad del mundo en la que solo viven mujeres y está vetada la entrada a los hombresUnsplash

(22 diciembre 2025) En un rincón del noroeste de Estados Unidos, concretamente en el estado de Oregón, se encuentra una comunidad conocida como Tierra de Mujeres, un asentamiento femenino que lleva 48 años consecutivos con tasa cero de criminalidad.

No se trata de una ciudad convencional, sino de un terreno de aproximadamente 1.000 acres gestionado por más de 40 mujeres, que han construido un modelo de vida completamente autosuficiente y fuera de la red.

Las residentes viven sin conexión a los sistemas tradicionales. Generan su propia energía mediante paneles solares, obtienen el agua a través de sistemas de gravedad y cultivan más del 80 % de los alimentos que consumen. El resto lo cubren con un gasto mensual que rara vez supera los 500 dólares, un presupuesto mínimo si se tiene en cuenta el nivel de autosuficiencia y estabilidad que han logrado.

El proyecto no solo se sostiene a nivel práctico, sino también a nivel organizativo. Todas las decisiones importantes se toman de forma colectiva, y la comunidad se rige por normas muy específicas que buscan preservar su estructura y su propósito original.

La norma más controversial

Entre todas sus reglas, hay una que suele generar especial debate: no se permite la crianza de niños varones dentro del territorio. Si una residente da a luz a un niño, debe abandonar temporalmente la comunidad hasta que el menor sea lo suficientemente mayor como para vivir fuera de ella.

La medida no responde a una lógica punitiva, sino a la voluntad de mantener el espacio como un entorno exclusivamente femenino, tal y como fue concebido desde su fundación en los años setenta.

Un acceso casi imposible

Entrar a vivir en la Tierra de Mujeres no es sencillo. La única forma de hacerlo es por invitación, y esta debe ser aprobada mediante voto unánime del 100 % de las residentes. Basta con que una sola persona vote en contra para que la solicitud quede descartada.

Este sistema de consenso absoluto es una de las claves que explica la longevidad del proyecto y su estabilidad interna durante casi medio siglo.

Un experimento social que sigue vigente

Lejos de ser una utopía improvisada, esta comunidad se ha mantenido durante décadas como un experimento social real, funcional y sostenible. Un espacio donde la vida en colectivo, la autosuficiencia y la seguridad no son conceptos teóricos, sino prácticas cotidianas.

Fuente: La Razón
Por: Andrea Arzola Morillo

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