Feminismos: “El desafío es avanzar contra la corriente”

“Los grupos conservadores pretenden frenar los avances en el reconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos”, alertan expertas feministas. “Los autoritarismos se están fortaleciendo”, aseguran.

Fuente: DW
Por: Maricel Drazer
29 de marzo 2024

“Es tiempo de desobediencia al patriarcado”. “El fuego es nuestro”. “Trabajadoras somos todas”. “Frente al disciplinamiento financiero, rebeldía feminista”. “Nos mueve el deseo, ahora y siempre”.

Estas son algunas de las consignas que pueden leerse en la página oficial del Movimiento Ni Una Menos de Argentina, reconocido como pionero en el continente en la lucha por los derechos de las mujeres.

Ahora bien, ¿cuál es el estado actual de los feminismos en América Latina?

“Es un momento de relanzamiento de las tramas de organización, después de un momento de mucha masividad que fue afectado seriamente por la pandemia” de covid-19, analiza en diálogo con DW la socióloga Luci Cavallero, referente nacional del colectivo Ni Una Menos.

“La gran crisis económica que atraviesan muchos países de la región, con un ataque tan profundo a las condiciones de vida, hace muy difícil sostener las instancias de organización”, agrega.

Y no es todo. Según sus integrantes, también hay otros factores que condicionan el accionar de los feminismos en la actualidad.

“Uno de los mayores desafíos que enfrenta el movimiento es avanzar en contra de la corriente, en un contexto donde los autoritarismos se están fortaleciendo”, afirma Liz Meléndez, directora ejecutiva del Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán en entrevista con DW.

En el mismo sentido, Cavallero alerta sobre “la aparición de movimientos, e incluso gobiernos, de ultraderecha que están desplegando políticas de estigmatización y violencia contra el movimiento feminista”.

Feminismos vs. grupos conservadores

“Es imprescindible hacer frente a la avanzada de los grupos conservadores que pretenden frenar, e incluso echar atrás, los avances en el reconocimiento y garantía de los derechos sexuales y reproductivos, y de la educación sexual integral”, coincide la psicóloga feminista venezolana Magdymar León Torrealba, consultada por DW.

“Estos grupos, entre los que se incluyen las iglesias evangélicas, mantienen un trabajo permanente en contra de los avances de la agenda feminista. Operan de manera articulada en la región y además poseen recursos financieros que les permiten llevar adelante este trabajo”, apunta desde Caracas la coordinadora de la Asociación Venezolana para una Educación Sexual Alternativa (Avesa).

Imprescindible incorporar a los hombres

Con todo, los desafíos que enfrentan los feminismos no acaban allí ni atañen solo a las mujeres.

“Las violencias contra las mujeres siguen siendo un problema persistente y grave: incorporar a los hombres en el proceso de transformación de esta realidad es imprescindible”, asegura León Torrealba.

Y también “profundizar la colaboración con otros movimientos sociales” debería integrar la lista de metas del movimiento, según la feminista peruana. “Lo cual implica sacar la desigualdad de género del nicho donde se le ha querido colocar y vincularla con una visión más integral y universal”, explica.

“El feminismo debe continuar criticando el colonialismo y las diversas formas de desigualdad que afectan la vida cotidiana de todos”, asevera.

A modo de balance

Con perspectiva histórica, el movimiento también contabiliza una larga lista de objetivos alcanzados. “Uno de los logros más recientes ha sido colocar fuertemente en la agenda pública y política el derecho de las mujeres a decidir a través de la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo, logrando que se haga efectivo en varios países de la región”, destaca Meléndez.

Asimismo, “la agenda de cuidados ha cobrado una gran visibilización y relevancia, especialmente tras el período postpandémico”, resalta.

“Hemos conseguido sensibilizar a la población en relación con la violencia de género, hemos masificado el movimiento, y hemos logrado hacer pedagogía sobre los condicionantes económicos de la violencia por razones de género”, suma Cavallero desde Buenos Aires.

Sobre las dificultades, se muestran confiadas en las fuerzas del movimiento. “Soy optimista porque lo he visto crecer desde las bases”, resume la referente argentina. “Tiene un potencial extraordinario”, afirma Meléndez por su parte. “Es un movimiento vivo y profundamente transformador”, concluye. (rr)

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