Jóvenes venezolanas se ven empujadas a la prostitución en medio de la cuarentena

Fuente: caraotadigital | Puedes leer la noticia original aquí.

Muchas mujeres se han visto empujadas a ofrecer sus servicios de forma sexual debido a la crisis que se agravó por la pandemia

La prostitución no está penada en Venezuela, y en las calles se pueden apreciar a estas trabajadoras desde el mediodía hasta la noche sin ningún tipo de control por parte de la autoridades, situación que no ha cambiado pese a estar en cuarentena debido a la pandemia por COVID-19.

En vez de disminuir, los reportes de prostitución, especialmente entre niñas y jóvenes, se multiplicaron durante la crisis desatada por la pandemia; así lo reveló las evaluaciones de dependencias de las Naciones Unidas y los estudios de campo y denuncias recibidas por siete organizaciones humanitarias locales consultadas por la agencia de noticias Associated Press.

Algunos de los activistas consultados se quejaron de que el Ministerio de Salud no suministraba desde hace varios años las cifras sobre las trabajadoras sexuales. Asimismo, aseguraron trabajar “a ciegas” de forma empírica.

Las últimas estadísticas oficiales datan de 1997 y refieren que en la nación había 371.000 trabajadoras sexuales.

El director del Departamento de Enfermedades Transmisibles de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Marcos Espinal, expresó que las trabajadoras sexuales “se encuentran entre las más vulnerables” al impacto económico del coronavirus.

De acuerdo con las cifras que maneja la OPS en la región y dependiendo del país, se estima que entre 1 % y 5 % de la población adulta de mujeres laboran como trabajadoras sexuales, según estimaciones de ONUSIDA.

Prostitución en medio de la cuarentena

Seis días antes de cumplir 21 años, la venezolana Wilmari Del Valle debió tomar una crucial decisión empujada por la urgente necesidad de mantener a su bebé de dos meses.

El pasado 20 de mayo, Del Valle lo recordaba aún más que su cumpleaños. Ese día salió por primera vez a las calles de Caracas a trabajar como prostituta.

A plena luz del día es fácil toparse en calles del norte, centro y este de la capital con adolescentes y jóvenes que junto a mujeres adultas, ejercían la prostitución en medio de la cuarentena.

No obstante, muchas de estas trabajadoras tenían colgados los tapabocas en el cuello, o estaban sin ningún tipo de protección contra el virus.

Mientras esperaba en la esquina de una desolada avenida a que algún conductor detuviera su vehículo y se la llevara para contratar sus servicios; Wilmari admitió que no había logrado adaptarse a la nueva actividad que ejerce desde hace un par de semanas.

“Lo tuve que hacer porque no tuve otra opción (…) Tengo una situación tan grave que estoy sobreviviendo con lo poco que hago aquí”, dijo.

Menores de edad también pertenecen a este mundo

Relató que, en el inicio de la semana sólo había logrado ganar 10 dólares por servicios sexuales, cifra que escasamente la ayudaba “para una comidita al día. Pero “mientras que mi bebé tenga crema de arroz, leche, para mí está bien”.

Protegida con un tapabocas de tela roja, Wilmari reconoció que temía contagiarse de COVID-19, pero insistió en que prefería arriesgarse.

“Mi hijo lo necesita. Si yo no salgo, quién lo va ayudar», añadió.

La delgada joven de 24 años, que pidió no revelar su nombre, reveló queúltimamente se ha hecho cada vez más común cruzarse con menores de edad prostitutas.

Ene se sentido, agregó que para evitar problemas con la policía, las mujeres que trabajan en la zona les exigieron a las niñas que operaran muy separadas de ellas.

“Cuando se ponen hacia acá yo las corro porque te pueden poner (acusar del delito de) corrupción de menores. Esas niñas están solas en las calles”, acotó.

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