La pobreza menstrual, la verdadera consecuencia de la crisis económica en Venezuela
Fuente: niusdiario.es | Puedes leer la noticia original aquí.
- En medio de la pobreza extrema que se extiende al 80% de la población surgen emprendimientos comunitarios que alivian el sufrimiento de las mujeres que no tienen acceso a toallas sanitarias desechables
- Los indicadores sociales de la nación petrolera ahora se comparan con los países más pobre de África

Mirian apura el paso sobre la calle de tierra que conduce a su casa en San Isidro, una de las favelas más recónditas y empobrecidas de Petare, una de las favelas más extensas de Latinoamérica, al este de la capital de Venezuela. Ha cumplido una larga Jornada laboral en una fábrica textil de Caracas.
Pero el día de trabajo de esta mujer de 42 años y madre sola con siete hijos aún no termina. Es costurera desde hace 20 años y los últimos tres los ha dedicado a confeccionar toallas sanitarias reutilizables de tela. Para ella un emprendimiento que le ha permitido compensar medianamente el bajo salario que percibe en su trabajo formal y para las mujeres de esta comunidad, es la posibilidad de al menos tener acceso a un dispositivo absorbente durante el periodo menstrual.
ANGEL RAFAEL CEDEÑO
Alivio a la pobreza menstrual
Archie, el hijo más pequeño de Mirian, de tres años, se alegra al verla y la recibe con un tierno abrazo. La madre le responde con beso y entra al humilde hogar en donde apenas hay espacio para la vieja máquina de coser a la que Mirian exprime rogando no se dañe . Mirian también es viuda y su rostro muestra el cansancio acumulado en años de trabajo para levantar a sus hijos que ya la han hecho abuela. No pierde más tiempo y comienza a escoger entre retazos de tela lo que será un nuevo proyecto. El negocio de las toallas sanitarias ecológicas desechables marcha bien, la demanda en la favela es constante porque se mueve al ritmo de la crisis económica y la pobreza, van siete años seguidos de recesión y 2021 será el octavo.
Por eso Mirían define su emprendimiento como el “boom del barrio” que ha permitido a las madres atender la higiene menstrual de sus hijas adolescentes en medio de la pandemia de la covid-19, cuando la escasez de recursos asfixiaba aún más a las familias. “Económicamente es muy difícil para muchas mujeres aquí en el barrio (favela) ya que no trabajan y sus esposos no consiguen empleo. Hay muchas madres solteras y con niñas adolescentes, sobre todo”, explica Mirian Bravo a NIUS, sobre una realidad que queda en evidencia con solo echar un vistazo a la favela. “Mi trabajo les ha dado la solución al problema de ellas, no ha sido solo mi sustento sino la solución a un problema del barrio”.
Artículo de lujo
La prolongada crisis económica que atraviesa Venezuela ha condenado al 80 por ciento de la población a vivir en pobreza extrema. En estas condiciones las toallas sanitarias desechables, se han convertido en un artículo de lujo para muchas mujeres que tampoco tienen acceso al reducido mercado laboral, en el que el salario mínimo mensual es menos de 4 dólares, el equivalente a un paquete de toallas sanitarias desechables elaborada industrialmente. Mirian ofrece un paquete de 6 toallas de tela por 1,5 $ y es lo que, por ejemplo, puede pagar Yosleidis, otra madre soltera de 30 años y cliente fiel de Mirian, que llega con urgencia a comprar un nuevo paquete de toallas. Las ventas se producen en el típico ambiente solidario de las favelas, es lo más barato que se puede encontrar pero también hay créditos. “Pruébalas y me dices cómo te va” le dice a Mirian a Yosleidis.
“Sale más económico comprar esas toallas, que comprar unas en el mercado, ya que éstas son toallas que uno puede lavarlas, puede usar varias veces. En cambio aquellas (las desechables) no, aquellas te las quitas y las tiene que botar”, explica Yosleidis ya menos agitada porque Mirian le ha vuelto a solucionar.
“He llegado a conocer personas aquí en el barrio, mujeres aquí en el barrio, incluyéndome, que antes de yo crear estas toallas sanitarias, usábamos trapitos, pañitos”, revela Mirian, que a pesar de haber encontrado una solución para ella y sus vecinas no está cómoda con esta realidad porque “antes podíamos cubrir necesidades tan básica como esta”. “Qué incómodo para una mujer después que fuimos tan felices con las toallas sanitarias desechables, tener que reusar trapitos, tener que usar toallitas sanitarias reusables; es muy incómodo, sobre todo cuando te toca salir a la calle”.
ANGEL RAFAEL CEDEÑO
Salud menstrual en riesgo
La higiene menstrual para muchas mujeres en Venezuela también pasa por sobreponerse a la precariedad de los servicios públicos. Según la última encuesta nacional de condiciones de vida (encovi), sólo uno de cada cuatro hogares tenía agua potable diariamente en 2020. En la Asociación Venezolana para una Educación Sexual Alternativa, (AVESA) advierten que la imposibilidad de tener una adecuada gestión menstrual constituye una violación a los derechos humanos de la mujer en un Estado que poco ha hecho por cambiar esta realidad.
Magdimar León, psicóloga clínica y coordinadora de AVESA, rechaza que las toallas sanitarias se hayan convertido en un artículo de lujo, cuando “es una necesidad tener los elementos para una adecuada gestión menstrual “. Añade que “tienen que ver con políticas públicas y no se trata sólo del acceso al insumo, llámese toallas sanitarias desechables, toallas ecológicas, copa menstrual, tiene que ver también con acceso al agua, tiene que ver con el acceso a condiciones salubres para poder gestionar tu higiene menstrual y tiene que ver con educación”.
León además alerta que casi 50 por ciento de las mujeres en Venezuela sexualmente activa, “tampoco tienen cómo acceder a métodos anticonceptivos” de allí que 9 de cada 10 mujeres consultadas en las tres de las principales ciudades del país en 2020, revelaron que sus embarazos habían sido no deseados o no planificados.
ANGEL RAFAEL CEDEÑO
Condenadas al cierro
La falta de higiene menstrual es otro factor que especialistas alertan aumenta la exclusión laboral femenina en Venezuela. Un país cuyos indicadores sociales ahora son similares al de naciones africanas como Zimbabue y el Congo. El ingreso diario promedio de los hogares es de 0.55 euros, según la encovi. Mariana Masa, gerente de proyecto y evaluaciones de la Asociación Civil de Planificación Familiar (Plafam), explica que si bien las llamadas toallas sanitarias ecológicas no suponen un riesgo para la salud de las mujeres, sí impactan negativamente en el desarrollo de sus rutinas, condenando a muchas a permanecer en casa hasta finalizar el ciclo menstrual.
“En esos 2 a 7 días, que por lo general dura la menstruación, me quedo en casa porque estoy imposibilitada para salir porque no cuento con las otras herramientas útiles y que eran normales”, señala la también ginecóloga Mariana Masa, que además cree que el país ha involucionado en todos los ámbitos relacionados con la salud menstrual. “Estamos retrayendo todo el proceso que hemos adelantado en que la mujer vea a la menstruación como parte integral de su anatomía a convertirse en un problema”, alerta Masa.
Además informa que Plafam, institución sin fines de lucro enfocada en la salud sexual y reproductiva de toda la población, planea distribuir copas menstruales a costos que al menos permitan cubrir los gastos de importación, aun así cree que muchas mujeres no podrán adquirirla. Por ahora las Mirian seguirán siendo la opción más asequible.
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