La solidaridad del venezolano: “Por aquí le tengo una camita”| Por: Domitila Peña Bastidas

(27 de agosto 2025) Hace unos meses, la zona andina venezolana fue escenario de fuertes lluvias que ocasionaron grandes calamidades: Destrucción de vías, pérdidas materiales, de sembradíos, incomunicación, angustia…
Ese tipo de situaciones complejas no solo muestran un lado sombrío, también permiten ver el corazón noble de quien ayuda, dando no lo que le sobra, sino lo que los otros necesitan. A los páramos andinos se trasladaron enormes cantidades de alimentos, ropa, artículos de uso personal, cobijas…venidos de distintas partes del país. Cuando las vías no permitieron el desplazamiento de vehículos, los motorizados sirvieron de medio para transportar la generosidad de los corazones que solo se gratificaban con saber que estaban contribuyendo con avivar la esperanza de alguna persona humedecida por la inclemencia del tiempo.
Es que el venezolano es solidario por naturaleza y eso le permite mirar en el otro a su hermano, ver en el sufrimiento ajeno, también su propia penuria y esa forma de vivir ha permanecido a lo largo de la historia.
Una de esas tantas amigas caraqueñas que la vida y la asociación civil Mujer y Ciudadanía me ha regalado, conociendo que en Trujillo también el sol se negaba a salir, me contactó para solidarizarse conmigo ante el tiempo lluvioso y me escribió una frase que resume la nobleza del venezolano: “Por aquí le tengo una camita” Gracias a esas palabras de Taide María Mocletón, pude entender que no estamos solos ante la oscuridad del día y que siempre podemos contar con la generosidad de quienes no se conforman con compadecer a los demás sino que son capaces de realizar nobles actos de desprendimiento porque se consideran parte de un sistema social en el que la plenitud colectiva se alcanza con el bienestar de todos los elementos.
Con la certeza de que nuestra condición de humanos se transparenta a través de la acción de otros, la venezolanidad también se construye desde las obras individuales que derivan el ser colectivo, así, como lo atinó a señalar Don Mario Briceño Iragorry: “La Patria somos nosotros mismos, en función de solidaridad y de futuro”
En la conocida “Regla de oro” Jesús llama a ponerse en el lugar del otro: Todo lo que querríais que hicieran los demás por vosotros, hacedlo vosotros por ellos, porque eso significan la Ley y los Profetas (Mateo, 7:12 ) La solidaridad como valor moral nos define como seres capaces de sentir la otredad, que cruzan la frontera del “yo” para vivir con desprendimiento y alteridad un “nosotros”
Cuando el desánimo nos gane como pueblo, en su concepción amplia, es fundamental entender que cada uno de nosotros pude aportar en la sanación del alma nacional y una forma genuina de hacerlo es a través de la solidaridad.
Briceño Iragorry, M (1997): Aviso a los Navegantes. Ediciones del Congreso de la República, Caracas
Domitila Peña Bastidas: Coordinadora de Formación Online de la Asociación Civil Mujer y Ciudadanía. Licenciada en Educación, Abogada (Mención Summa Cum Laude), Especialista en Derechos Humanos, Magister en Literatura Latinoamericana, Locutora. Ex Decana de la Facultad de Ciencias Jurídicas, Políticas y Sociales de la Universidad Valle del Momboy (Trujillo). Profesora de la Universidad de Los Andes (Núcleo Universitario “Rafael Rangel” de Trujillo).
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