La tecnología y su influencia en el auge de líderes radicales de derecha| Por: Elaine Ford

Fuente: Blog Democracia Digital
5 de julio 2024

En los últimos años hemos visto la aparición de nuevos líderes, figuras carismáticas, populistas, que se ubican ideológicamente en el ala derecha. Nuevos actores con retóricas exacerbadas y elocuentes, desafiantes del status quo, quienes encantan a los desencantados de la política tradicional. Aquella política que ha generado una gran desilusión entre la población y que ha facilitado que solo el 28% de la población en América Latina esté satisfecho con la democracia, de acuerdo al último Latinobarómetro.

Cifra que, lamentablemente, ya no nos sorprende porque es un resultado en declive en los últimos años, tras un deterioro continuo. Tal como también lo confirma el último Índice de The Economist que ubica a la mayoría de países de la región bajo la categoría de “democracias defectuosas”.

Este escenario complejo se suma a la revolución tecnológica que vivimos incesantemente. Junto a sus grandes atributos, las tecnologías digitales y emergentes también han alterado la forma tradicional de hacer política. Hoy en día pensar en un actor político que no participe en las redes sociales resulta imposible. Los espacios online se han convertido para los políticos en la mejor zona para la deliberación, para dar a conocer sus propuestas, para interactuar con los votantes, para conseguir electores, para masificar el mensaje, entre otras acciones muy positivas para las campañas políticas. Esto, por supuesto, también en medio de desinformación online, polarización, discursos de odio y prácticas nocivas que muchas veces convierten a los espacios digitales en entornos poco confiables, violentos e inseguros.

Twitter, ahora X, ha sido la plataforma por excelencia para la arena política y para el surgimiento de líderes de derecha con discursos radicales. Basta recordar el uso que le dio Jair Bolsonaro en la campaña electoral de Brasil de 2018; así como Donald Trump en su elección presidencial de 2016 hasta enero de 2021. Ambos líderes aumentaron su popularidad a través del uso constante de Twitter donde mantienen a millones de seguidores. Ahí compartieron información de interés público junto a narrativas incendiarias y algunas veces muy cuestionables por la veracidad del contenido.

Los presidentes Nayib Bukele y Javier Milei, en El Salvador y Argentina, respectivamente, también han mostrado gran afinidad por esta misma red social. El régimen de Bukele, al poder desde 2019, es considerado de corte autoritario, pero muy popular al ser reelecto con casi 85% de los votos a inicios de este año. Su juventud y su gran inclinación hacia las redes sociales le facilitaron una campaña digital para construir una figura política y captar a millones de seguidores. Y, posteriormente, para conducir el gobierno mediante posts e instrucciones que suele dar vía X a su equipo gubernamental.

Milei, en Argentina, ganó las elecciones en noviembre de 2023 con un discurso renovado, pero controversial y muy confrontacional hacia los políticos tradicionales. Se estima que hoy pasa tres horas al día en X interactuando con sus seguidores, donde construyó su imagen mediática y logró conquistar a una amplia masa de jóvenes y ciudadanos desilusionados de los gobiernos anteriores. Con más de tres millones de followers, es a la fecha el presidente de la región que más ha publicado en esta red social, superando los 246 mil posts.

En cuanto a la extrema derecha, recientemente participé en una charla en Oxford Internet Institute, en el Reino Unido, vísperas a las elecciones del Parlamento europeo, donde distintos académicos analizaron la participación de los candidatos ultraderechistas en las redes sociales. Era particularmente interesante el trabajo hecho por la Dra. Donatella Bonansinga, investigadora de University College London, quien mostraba el uso de TikTok por Marine Le Pen, líder del partido francés, Agrupación Nacional, y el candidato Matteo Salvini, líder del partido italiano, Liga.

Ambos políticos, con miles de seguidores, mostraban a través de videos en TikTok el lado más humano de su vida diaria, por ejemplo, comprando flores o jugando con niños. Así, rompían esa imagen negativa que está en el imaginario colectivo, construido sobre la base de estereotipos y prejuicios hacia la extrema derecha. ¿Es acaso el uso de TikTok y este tipo de interacción un factor que ha influido en los resultados recientes, que muestran un gran posicionamiento de la extrema derecha en Europa?

Estos hechos y datos no son menores, pues coinciden con los recientes hallazgos del Informe de Noticias Digitales 2024 de Reuters Institute, el cual señala que las nuevas plataformas y formatos de vídeo estarían ganando mayor interés entre las audiencias jóvenes, convirtiéndose en fuentes importantes para las noticias online. El uso de TikTok ha mostrado un ascenso consecutivo, logrando que el 23% entre 18-24 años lo use para consumir noticias. Similar situación sucede con los reels en Instagram y los formatos de YouTube.

Entonces, frente a esto cabe preguntarse si este comportamiento entre los líderes de derecha constituyen tendencias o son simplemente estilos que han logrado grandes resultados en la política. Sin duda, el uso de las redes sociales y otras tecnologías han sido y seguirán siendo decisivas para el auge de nuevos liderazgos políticos. Su aprovechamiento acorde a las coyunturas y circunstancias locales debe ser estratégico y, evidentemente, hay quienes saben utilizarlo mejor que otros, tal como lo demuestran los casos descritos.

El éxito en el empleo de estas herramientas se suma, por un lado, a las narrativas, al carisma y a la popularidad del candidato y; del otro lado, a otros factores externos relacionados al perfil del electorado, a los candidatos rivales y a la estabilidad política, económica y social del país en juego.

En un año electoral a nivel global, como es el 2024, es crucial observar el manejo que se dan a estas herramientas digitales. Idealmente los líderes en política debieran maximizar su potencial y construir espacios online donde prime el respeto, la tolerancia, la pluralidad de ideas y la deliberación; que contribuyan así a recuperar la confianza hacia nuestros políticos, instituciones y, especialmente, hacia nuestras democracias.

——

* Elaine Ford es directora fundadora de Democracia Digital en Perú y Latinoamérica. Es conferencista internacional, TEDx y coautora de diversos libros, entre ellos: “El reto de la democracia digital. Hacia una ciudadanía interconectada” (2019). @elaforde

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *