Los Deberes Humanos y su Origen en los Derechos Humanos / Christine de Marcellus Vollmer

Me han pedido hablar de Deberes Humanos. Eso requiere hablar de Derechos Humanos, y cómo adquirir la facultad de cumplir con los Deberes. Así es que me permito recordar algo de historia de este tema, y cómo en PROVIVE estamos manejando una situación de confusión nacional acerca de ese cumplimiento.
Como sabemos, no hace tanto (yo estaba chiquita cuando terminó) hubo una guerra mundial, acompañada de atrocidades inimaginables.
Esta guerra involucró prácticamente todos los países del mundo y millones de muertos, tanto en batallas, como en bombardeos de zonas residenciales. Fue horroroso.
Pero peor aún fueron las monstruosidades cometidas por los Nazi, comandados por Adolf Hitler. No solo cometió lo que fue probablemente el crimen más grande de genocidio de la historia, pensando matar hasta el ultimo judío, sino que lo hizo de la manera más cruel.
Las monstruosidades del gobierno Nazi hacia judíos, Gitanos, y Sacerdotes Católicos son difíciles de creer. De hecho, cuando los militares norteamericanos llegaron a los campos de concentración, el General Eisenhower ordenó que tomaran fotos de las inmensas pilas de huesos y cadáveres, diciendo “para que en unos años algún desgraciado no vaya a negar que esto haya sucedido.” Mientras tanto, en Rusia el líder Comunista, Stalin, hacía peor todavía con cualquiera que no estaba con él. Encarcelamientos, matanzas en masa, y torturas pusieron fin a muchos millones de vidas. Y mientras tanto, los Comunistas bajo Mao en China, estaban empezando a eliminar millones de disidentes, sobre todo los cristianos, por medios masivos.

Finalizada la guerra, in 1946, en la nueva Organización de las Naciones Unidas, queriendo asegurar la protección del mundo contra una repetición de tales crímenes, las naciones libres se pusieron de acuerdo para declarar los derechos de todo ser humano. “Mas nunca” fue el grito del mundo entero, para que no se repitiera jamás los horrores que se vivieron. Luego de 2 años de estudio, la Asamblea General de la ONU adoptó, el 10 de diciembre de 1948, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que celebramos hoy.
Fue una obra importantísima y ha servido de guía, más o menos, para muchos países.
¿Cuáles son los principales de estos derechos? El más importante, claramente, es el Derecho a la Vida. ¡Sin el derecho a la vida, no puede haber ningún otro derecho!
Luego vienen el derecho a la igualdad, al asilo, a la autodeterminación, a la libertad, a la libertad de expresión, a la identidad, y prohibiciones contra la tortura, la esclavitud, la discriminación. Y muy importante, el derecho a la presunción de inocencia.
Visto a la luz de 1948, era muy completo.
Pero medio siglo más tarde se pudo ver que faltaban algunos derechos que no estaban amenazados en 1948, o que tal vez empezaron a ser transgredidos sin que la ONU se diera cuenta.
Refiero a 2 elementos en particular.
Uno ha sido la legalización del aborto libre en muchos países que se creen desarrollados. El aborto transgrede el Derecho a la Vida, obviamente. Pero transgrede también el Articulo 2, que es la Prohibición de la Discriminación. ¿Qué más discriminación que decidir abortar un niño porque es inconveniente, o porque trae algún retraso? Los niños Down son discriminados mortalmente y casi no tienen derecho a nacer en muchos países. El derecho a la vida, aunque es violado con demasiada frecuencia, es ley aquí en Venezuela. Y la prohibición contra la discriminación es un derecho que es mayormente respetado en Venezuela. Aquí el derecho a la vida del no-nacido sigue vigente, el racismo no se conoce, y por lo general hay una movilidad social que no existe en muchos países.
Pero ¿qué pasa con un gran número de nuestros niños?
La Declaración Universal de los Derechos Humanos también se ocupa de los derechos de los niños, cuando garantiza a estos ‘el derecho a la educación’, el derecho a la identidad, y a la protección. Estos 3 derechos deberían garantizarles una vida digna, pero en miles de casos en nuestro país, esa no es la realidad.
• El derecho a la educación debería significar que tengan los conocimientos para encontrar un buen trabajo y poder cumplir con ello de manera a subir en su trabajo según sus talentos. El derecho a la educación implica también que cada uno conozca y cumpla con los deberes que vienen con los derechos.
• El derecho a la identidad debería asegurar que todos tengan un concepto de si mismo que se caracteriza por el orgullo de saberse digno, respetado y en el derecho de surgir como persona.
• El derecho a la protección debería asegurarle un padre y una madre, una familia que lo proteja de la vida de crimen que les circunda, y un sistema de justicia que descarta los círculos de vicio que los atrapan.
Cambios culturales
Entonces ¿Qué pasa en nuestra realidad? Los cambios en la cultura, no solo aquí sino en muchos países, nos ha llevado a una situación donde el deterioro de los patrones de decencia ha permitido que la violencia y el sexo sin límites se hayan instalado como modelos para muchos jóvenes. La disolución de las costumbres acumuladas durante siglos para el bien de la estabilidad de las familias y la vida en comunidad ha dejado a los niños y adolescentes sin seguridad, y sin un sentido de identidad. La perversión del mundo del entretenimiento ha inspirado a muchos muchachos con modelos negativos, la imitación de los cuales les cercena la vida, y Venezuela está perdiendo una generación de adolescentes.
El derecho a la educación de la persona, esa educación en valores que ayuda a la persona a surgir, a desarrollar sus talentos, a trabajar sus debilidades, es negado a tantos muchachos y muchachas, simplemente porque no es parte del currículo y ha dejado de ser parte de nuestra cultura de base.

Pienso que hay un derecho a saber cómo vivir feliz.
Pienso que hay un derecho a conocer la virtud…no se nace aprendido. Hay que aprenderla.
Y pienso que hay un derecho al amor fiable y leal, que es lo que toda persona anhela y necesita.
Para eso hay que aprender el arte de mantenerse en el amor. Esto requiere virtudes, que son el producto de saber aplicar los valores.
Los niños venezolanos tienen capacidades extraordinarias. Son inteligentes, desenvueltos, simpáticos, con talentos para muchísimas cosas. Constantemente vemos que jóvenes venezolanos se destacan en el exterior en todos los campos, cuando tienen la oportunidad de una buena formación.
Sin embargo, en este mundo cada vez más complicado, grandes cantidades de nuestros niños y adolescentes carecen de la formación y guía que requieren para poder llegar a su potencial. Les faltan tanto los conocimientos, como la motivación, y las habilidades para desarrollar una vida plena.
PROVIVE fundó Ediciones ALAFA para llenar esta necesidad.
Como muchos de ustedes saben, nuestra asociación PROVIVE se organizó en 1981 debido a la amenaza en ese año de la legalización del aborto, una afrenta directa al Derecho a la Vida. Nuestras primeras actividades eran atender a mujeres y muchachas con embarazos inconvenientes, y traer al público venezolano la ciencia y nuevos conocimientos sobre el niño no-nacido. Ofrecimos servicios de ginecología y pediatría en módulos en varias partes del país. Tuvimos uno de los primeros ecogramas y teníamos un servicio de adopción. Pero pronto empezamos a darnos cuenta de que los problemas sociales que estábamos viendo tenían un solo origen.
Nuestras pacientes no tenían idea, realmente, de como construir una vida feliz. Eran victimas de una cultura que no las preparaba para tomar su lugar como mujeres felices, exitosas, proactivas. Y sus hijos, por tanto, amados— muy queridos—- eran carentes también de guía acertada. En muchos casos, son niños con padres ausentes, cuyo anhelo de modelos masculinos los lleva a buscar la figura paterna, masculina, en bandas delictivas.
La educación sexual
Nos dimos cuenta que el derecho a la educación, reconocido como derecho primario por la Declaración, tendría que incluir la educación en aquellos valores que llevan todo individuo a desarrollarse como persona respetuosa y respetada, consciente de sus derechos y deberes; un ciudadano pleno y floreciente. Un valor en particular nos parecía importante y faltante en mucho de la población: la responsabilidad paterna de los varones y la consciencia en las mujeres de sus derechos como mujer y madre. Era una ausencia de saber vivir en pareja.
Tantos casos de mujeres abandonadas, que buscaban otra pareja, y abandonadas nuevamente con otro hijo, nos conmovía. Mujeres valientes, haciendo su mejor esfuerzo, pero sin idea de cómo construir una vida feliz y exitosa con las garantías a su dignidad y progreso. Y tantos niños y niñas sin patrones, sin idea de sus derechos, ni de sus deberes como ciudadanos.
Resolvimos dedicarnos a solucionar ese problema que nos parecía el problema de base de la pobreza, de la miseria y de la ilógica situación de la falta de superación de una población buena, inteligente y dotada de tanta riqueza que hay en Venezuela.
Empezamos por reflexionar en profundidad sobre la educación sexual, que parecía ser el nudo del problema y una necesidad. Pero nuestra conclusión fue algo sorprendente. Basándonos en la definición de la educación sexual: “La educación sexual es todo lo que un individuo tiene que aprender desde que nace y que lo capacita para una vida en pareja que sea feliz y duradera,” nos dimos cuenta que para que la vida junta con otra persona sea feliz y duradera, hace falta saber vivir la lealtad, la generosidad, la responsabilidad, la veracidad, la empatía, la perseverancia, la paciencia y el perdón, además de tener un plan de vida, saber negociar y tomar decisiones, entre otros.
Esto nos indicó que la necesidad más grande para nuestra población era aprender estos y otros valores y destrezas.
Aprender valores que son malentendidos muchas veces en la cultura circundante no es fácil. Por tanto, entendimos que había que empezar muy joven, en Prescolar, y que había que ir adaptando ese aprendizaje para cada año de la niñez y de la adolescencia. Las ventanas de oportunidad para aprender cada concepto son conocidos y tienen que ver con la neurología. Los intereses, anhelos y cuestionamientos también siguen pautas neurológicas.
Además, sabiendo que la mejor forma de enseñar es por medio de un cuento, nos vimos delante de una gran tarea: escribir una novela continua que fuese ágil, interesante, divertido y graduado en texto y contenidos para el paulatino progreso de edades y desarrollo de muchachos y muchachas, tomando en cuenta su desarrollo cerebral y psicológico.
Había que trabajar con arquetipos, para no caer ni en estereotipos, ni platitudes, ni encasillarnos en modelos socio económicos. Este cuento para desarrollar la integridad en pensamiento y acción tenía que ser para todos.
Empezamos a construir el andamiaje con conceptos grandes en orden de las edades, y lo que en educación se llama backward planning, que es establecer primero la meta final, para construir luego el encadenado de los conceptos, y finalmente cómo hacerlos entender.
Los contenidos de Aprendiendo a Querer, esta serie de 13 textos—-Prescolar hasta último año de la escolaridad—- se pueden intuir por sus títulos: Empiezo a Conocerme, en prescolar; Estoy creciendo Feliz; Somos un Gran Equipo, basado en los ideales del buen atleta; Que Bueno Es Compartir, para esa edad de 8 años que quiere coleccionar, y tener cosas, Diferentes y Complementarios, para 9-10 años; ¡Amigos!; Vamos Hacia la Madurez, para los cambios físicos y emocionales de la pubertad; Construyendo Mi Personalidad; Construyendo Mi Futuro; Hechos Para Amar, hablando de atracción y enamoramiento; Mi Futuro Es Importante Hoy; Frente a las Grandes Decisiones; y para los 17-18 años, Listos Para El Futuro. Cada uno tiene su Guía para el Docente con información e ideas para actividades y discusión. Están diseñados para una hora por semana durante todo el año escolar.
Aprendiendo a Querer está en escuelas Bolivarianas, Municipales, Estatales, Rurales y Católicas, y es maravilloso ver que los alumnos en todos los ambientes se entusiasman con estos libros y tienden a leer más allá del capítulo de la semana, porque sienten que es el cuento de su vida, y tienen curiosidad de saber como se maneja las situaciones típicas y universales que surgen en la historia.
Esta obra la creamos para Venezuela, para esos agraciados niños descritos en la canción que se oye en estos días, “Si la Virgen fuera andina y San Jose de los llanos….. el Niño Jesus sería…! un niño venezolano!”. ¡Me conmueve cada vez!
Pero para nuestra sorpresa, ¡han saltado las fronteras y se está publicando en 20 países en 8 idiomas, incluyendo alemán y francés! Es la prueba de que logramos mantener una línea antropológica, y, por tanto, fiel a los seres humanos en desarrollo. Esa línea antropológica consiste en parte en apelar e iluminar los 3 niveles de la persona: el nivel espiritual (la inteligencia y la voluntad); el nivel emocional, con sus impulsos y sentimientos; y el nivel corporal con sus acciones diarias.
Demuestra otra cosa, más importante. Nos demuestra que todo niño y adolescente aspira ser bueno, y a tener lo necesario para enfrentar la vida. Por eso se entusiasma con la educación en valores, que viene a ser su asignatura preferida. Los conocimientos, motivaciones y destrezas que aprenden les permiten integrar sus 3 niveles, espiritual, emocional y corpóreo, y sentirse integrado en: lo que saben es lo bueno, en sus anhelos, y en sus decisiones. Esta pedagogía de Aprendiendo a Querer los autores lo hemos llamado la Pedagogía de la Integración de la Persona Humana.
Nuestro objetivo y propósito es ayudar a cada niño y adolescente en Venezuela a entender sus derechos, y también sus deberes hacia los demás, porque aquellos también tienen derechos que requieren cumplir sus deberes. ¡Ojalá lo logremos! Esta es una labor de todos. ¡Contamos con ustedes!
Muchas gracias.
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