Marta León, experta en salud hormonal: «Si tienes más de 60, te crujen las articulaciones o tienes dolor, el colágeno puede ayudarte»
El cuerpo pierde colágeno a un ritmo acelerado, especialmente a partir de cierta edad, y las articulaciones lo notan.

(20 diciembre 2025) La divulgadora y especialista en salud hormonal femenina Marta León ha vuelto a abrir un debate que lleva meses circulando en redes: la pérdida de colágeno a partir de los 30 y cómo influye en el cuerpo de las mujeres. Su mensaje es directo y, según explica en su último episodio, se resume en una idea que rompe mitos: la vitamina C no es solo un antioxidante clave, sino el “interruptor” necesario para que el organismo pueda fabricar colágeno de forma eficiente cuando los estrógenos empiezan a descender. León recuerda que esta proteína es “el armazón” del cuerpo: sostiene la piel, los huesos, las articulaciones y buena parte de los tejidos conectivos. Sin embargo, esa robustez esconde una realidad menos visible: desde antes de los 30 el organismo comienza a perder entre un 1% y un 1,5% de colágeno al año, una caída silenciosa que se acelera en los años previos a la menopausia. “No tiene sentido demonizar la suplementación si no sabemos cómo funciona el proceso biológico”, apunta. Y ese proceso, insiste, no arranca sin vitamina C suficiente.
Antes de detallar sus recomendaciones por edades, León advierte que los cambios hormonales marcan un punto de inflexión claro: “la pérdida de colágeno se acelera”, un proceso que muchas mujeres notan en forma de rigidez, molestias o una recuperación más lenta de los tejidos. Por eso, insiste en que comprender este descenso y acompañarlo con una buena base nutricional es clave para mantener movilidad y bienestar a medida que pasan los años.
Según la experta, los treinta son la década clave para anticiparse al deterioro natural del colágeno. No se trata de “parar el tiempo”, sino de dar al cuerpo lo que necesita en un momento en el que la producción empieza a ralentizarse. La vitamina C tiene un papel decisivo: es el cofactor que permite ensamblar los aminoácidos que forman el colágeno, y sin ella la maquinaria se atasca.
Por eso recomienda reforzar su presencia diaria con frutas como kiwi o fresas, verduras ricas en antioxidantes —pimientos, brócoli o perejil fresco— y hábitos que eviten oxidar la piel prematuramente. “Fumar, beber con frecuencia o dormir mal acelera justo lo que queremos frenar”, advierte.
Eso sí: no vale cualquier suplemento, y tampoco sirve hacerlo de manera irregular. Las evidencias que muestran beneficios —mejor elasticidad de la piel, articulaciones más estables o un pequeño aumento de densidad ósea— parten de dosis de 10 a 15 gramos diarios, durante un mínimo de tres meses y siempre acompañadas de vitamina C.
Cada década, una estrategia: el mapa que propone León
La experta defiende que el cuerpo femenino no necesita lo mismo en cada década:
- A los 20, el colágeno está en su mejor momento, y lo importante es “no sabotearlo”: antioxidantes, menos alcohol y tabaco y una buena base de proteínas.
- A los 30, comienza la prevención activa. La vitamina C se vuelve imprescindible y el caldo de huesos —o un caldo vegetal rico en silicio para quienes no consumen proteína animal— aparece como aliado fácil y accesible.
- A los 40, llega el punto de inflexión: estrés, falta de sueño y cambios hormonales aceleran la pérdida de firmeza. León insiste en proteínas de alta calidad, hidratación interna y aceites ricos en omegas para fortalecer la barrera cutánea.
- A partir de los 50, el colágeno hidrolizado deja de ser opcional para muchas mujeres. “No es estética, es salud articular, ósea y cardiovascular”, defiende. Además recomienda ácido hialurónico, vitamina D y omega-3 para compensar la caída hormonal.
- Desde los 65, la prioridad es la absorción: proteínas fáciles de digerir, vitamina C repartida en dosis pequeñas y zinc para favorecer la cicatrización. “El cuerpo sigue respondiendo, pero necesita más gasolina”, afirma.
La receta que triunfa: caldo de huesos… y su alternativa vegana
El vídeo incluye dos preparaciones que se han convertido en una puerta de entrada para muchas mujeres que quieren empezar a cuidar su colágeno sin recurrir a suplementos. La primera es un caldo de huesos cocinado a fuego lento, una técnica tradicional que extrae gelatina, minerales y aminoácidos clave como la glicina o la prolina. La segunda, pensada para veganas, combina setas shiitake, apio, brócoli, espárragos y perejil fresco para generar un caldo rico en silicio y antioxidantes, que ayuda al organismo a producir colágeno por sí mismo.
León insiste durante todo el episodio en que las mujeres están infrainformadas sobre cómo funcionan sus hormonas y cómo estos cambios impactan en la piel, la recuperación de tejidos o la salud articular.
Fuente: El Confidencial
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