Mayré Martínez: «Vivo para disfrutar la música, no la fama»
Fuente: El Universal | Puedes leer la entrevista original aquí.
La primera artista en ganar la versión latina de «American Idol» vuelve al ruedo musical con “Fuera”, un nuevo sencillo que promueve el empoderamiento de la mujer

Eran las dos de la tarde en Venezuela. El día y la hora acordada para la cita. Transcurrieron al menos 45 minutos y Mayré Martínez continuaba dentro de su estudio. Allí realizaban una audición que estaba pautada para tres, pero se extendió para cinco personas. La espera fue consensuada y finalizó con el particular sonido de Skype, el cual anunciaba que la cantante venezolana estaba en línea para conversar con El Universal.
“Hola, hola. Por aquí estoy, cuando estés listo comenzamos”, dice desde Los Ángeles, tras disculparse por el retraso. Mayré se muestra receptiva y su sonrisa oculta cualquier indicio de cansancio. La jornada –desde casa– apenas comienza para ella y además de las tareas cotidianas, también debe conectarse como todos los martes con sus estudiantes para dictar clases de canto gratuitas.
Probablemente, algunos no recuerden su nombre. Sin embargo, la ganadora de la primera edición de Latin American Idol permanece vigente en la memoria de muchos venezolanos, pese al atípico método que ha empleado para mantenerse activa en la industria musical. Después de lograr la hazaña que estuvo precedida por una destacada participación en la competencia Fama, Sudor y Lágrimas, de Radio Caracas Televisión, la intérprete de La reina de la noche decidió abandonar el país y alejarse intermitentemente del medio artístico.
La también compositora asegura estar consciente de los altibajos de su carrera. “Para mí, la música siempre ha sido una manera de expresarme. He vivido de esto desde que tengo quince años. He trabajado en mi talento porque me apasiona, pero nunca he tenido la necesidad de ser famosa. Vivo para disfrutar la música, no la fama. A veces me veían en la calle y no me reconocían porque soy muy sencilla, pero en el escenario es distinto”, comenta Mayré Martínez.
Y prosigue: “Creo que la fama extrema es muy complicada. A mí me ha gustado la forma en la cual he disfrutado mi vida. He tenido momentos de presencia muy fuerte con mi música y luego otros más tranquilos. Ese método ha sido deseado e ideado por mí, con esto no quiero decir que yo lo haya hecho intencionalmente, pero Dios lo quiere a uno y da lo que uno necesita”.
Triunfar en lo que parecía ser un proyecto ambicioso suponía, a su vez, un vertiginoso ascenso en su carrera, pero no fue así. En retrospectiva, Martínez confiesa que se sintió presionada. “Había ganado un concurso de esa magnitud. ¿Qué venía luego? Entonces recordé que ganar también tiene que ver con la actitud que tienes cuando llegas a un lugar. Si tienes esa perspectiva de que en cada cosa que haces ganas experiencia, siempre hay una manera de ganar. Incluso cuando pierdes”, menciona.
Ha transcurrido más de una década desde que se residenció en Estados Unidos. Allí vive con su esposo, quien ya tenía cuatros hijos que ella considera suyos también. Actualmente, la cantante atraviesa por una etapa de su vida donde desea lanzar temas con más regularidad. Por esa razón, vuelve al ruedo con Fuera, un sencillo musical que promueve el empoderamiento de la mujer.
-¿A qué le atribuye el hecho de que su carrera no terminara de consolidarse?-Tuve la mala experiencia de la disquera. Creo que el label manager tiene que morirse por ti, que le parezcas demasiado increíble para hacer música. Esa es la persona que te va a defender y va a buscar la manera que las personas apoyen tu carrera, pero cuando ganas un concurso puede suceder que nadie se enamore de ti. Cuando gané Latin American Idol, en Sony México no habían seguido la competencia. La persona que se encargaba de mí no vio el programa, entonces no existía esa emoción por parte de nadie. Ellos ya habían firmado a Yuridia del reality La Academia que sí se había visto en todo México. Eso tuvo una influencia en la disquera porque ya habían invertido en ella. Luego se sumó la llegada de la era digital para la música.
-¿Qué la motivó a intentarlo luego en La Voz US?
-Decidí arriesgarme. La razón por la que entré en La Voz es porque me llamó mucho la atención estar allí. Fue el mismo caso de American Idol, siempre quise que existiera una versión latina, porque tenemos una forma de ser particular y un tipo de música muy interesante como el dembow, un ritmo utilizado específicamente en el reguetón. Me parecía bien la idea de poder mostrar mi voz a través del dembow que tanto le ha gustado a las personas en el mundo entero, y que también pueda tener una expresión vocal y artística diferente.
“He tenido muchas discusiones con los productores durante todos estos años. Me decían que estaba cantando demasiado o que no se podían cantar ciertas cosas. Yo dije: ‘Sí lo voy a cantar’. Porque no sólo quería demostrárselos a ellos, sino a mí misma. Entonces entré al programa con la versión de Dónde está mi gente de J Balvin y fue una manera de demostrarme que mi intuición estaba bien. Estaba segura de que sí funcionaría, y a la gente le gustó”, agrega.
-¿Cómo asumió el resultado considerando que gozaba del triunfo en un concurso previo?
-Yo no quería volver a ganar en La Voz. Había tenido la experiencia previa con la disquera en Latin American Idol. Sólo quería, al menos, llegar a la final y aprovechar toda esa plataforma para hacer algo. Soy productora musical y arreglista. Tengo mi propio estudio acá en Los Ángeles y personas que me pueden hacer videos. Cuento con personas con las que sé que puedo sacar algo sola y no una gran disquera donde hay muchos artistas, y uno puede no ser la preferida de nadie. Lo único que sí extrañé fue el dinero del premio, que me hubiese caído muy bien (risas). Producir música es un tema sumamente costoso. Debe haber una inversión muy violenta para lograr una mayor presencia.
-¿A qué le dice Fuera en este regreso?
-Había esperado cuatro años para lanzar este tema. Fuera se la escribí a esos pensamientos negativos que a veces llegamos a saborear y hasta terminamos haciéndonos adictos a ellos. A esos pensamientos les dije «fuera». Es como un himno donde me acompañó en la coproducción musical Bruno Romano, un extraordinario venezolano. Hay muchas cosas en la letra que coinciden con la realidad. También tiene que ver mucho con la mujer y el empoderamiento. Durante el proceso, recordé el daño que se le ha hecho al Amazonas. De allí las pinturas que usé en mi cuerpo, que pertenecen a la cultura yanomami. Nuestros aborígenes son muy reprimidos, están demasiado explotados. Maquillarme como indígena es una manera de hacerle ver a las personas todo lo que está pasando.
La ajetreada rutina de Mayré Martínez no había culminado esa tarde. Una vez finalizada la entrevista, se conectó como todos los martes y jueves, para dictar clases gratuitas de canto. Una ininterrumpida labor que comenzó hace veinte años, incluso antes de participar en Fama Sudor y Lágrimas, lograr el título de la primera Latin American Idol o volver a probar suerte en La Voz US.
@EduardoMuriaM
![]()