“Me sentaba en su falda y me tocaba”: el desgarrador testimonio de la argentina que encontró en Madrid al sacerdote que la abusaba de niña
Natalia, de 49 años, enfrentó al religioso cara a cara cuatro décadas después de la pesadilla que sufrió cuando asistía a las clases de catequesis en una iglesia de Las Heras, Mendoza. El Arzobispado de Madrid ordenó la suspensión cautelar del abusador, que negó las acusaciones en su contra

Fuente: Infobae
9 de junio 2023
“¿No se acuerda de mí?”, le preguntó Natalia C. P., una mujer argentina de 49 años, al sacerdote que la abusaba cuando asistía a la catequesis preparatoria para la primera comunión en una iglesia de Las Heras, en la provincia de Mendoza. La víctima, que debió esperar cuatro décadas para denunciar el calvario que vivió de niña, mantuvo en abril pasado un cara a cara con su abusador en una parroquia de Madrid, España. Gracias a una investigación realizada por los medios españoles Cadena SER y El País, la mendocina finalmente encontró a D. A. M. M., de 68 años, quien, a pesar de haber negado las acusaciones en su contra, ya fue suspendido por el Arzobispado de Madrid.
De acuerdo al conmovedor relato de Natalia, los abusos que sufrió por parte del religioso ocurrieronentre 1982 y 1983, cuando ella tenía entre 9 y 10 años, en la parroquia San Antonio de Padua de Las Heras. “Yo iba a la catequesis de primera comunión los sábados por la tarde. Iba sola, y era la única, porque a los demás los acompañaban sus padres. Al terminar, el sacerdote me conducía a una pequeña habitación, al lado de la iglesia, me sentaba en su falda y tocaba mis partes íntimas. Me tocaba y me decía que lo tocara. Un día llegué a casa y mi ropa interior estaba manchada de rojo después de los tocamientos, y la tiré a la basura para que mi madre no se enterara. Yo quería escapar de allí, pero no sabía cómo, no sabía qué hacer. Después de la comunión nunca más lo volví a ver”, reveló la mujer en diálogo con los citados medios de España.
Si bien ahora, 40 años después de haber sufrido los reiterados abusos, Natalia pudo contar lo vivido en primera persona, al principio no le resultó nada sencillo. Cuatro años después de su comunión, tomó el coraje suficiente para decírselo a su madre. Enterada de la pesadilla que había vivido su hija, la mujer se presentó en la parroquia local para denunciar al sacerdote, pero las autoridades de ese entonces le dijeron que había muerto. Sin embargo, en 2018 Natalia se enteró que eso no era cierto. El abusador fue trasladado de parroquia en parroquia hasta que recayó en la ciudad de Roma, Italia, donde finalmente fue localizado.
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