Mujeres cuidadoras y salud mental |Por: Fanny Santana

La lucha para alcanzar los derechos y libertades de la mujer, que impliquen una verdadera paridad  política, participativa, ética continua y activa, se ha convertido en una consiga histórica conmemorada cada 8 de Marzo para educar, instruir y promover la igualdad de género.

11 de abril 2024

Si bien es cierto que desde tiempos ancestrales, el hombre aprovecha su predisposición genética para asumir el rol de proveedor, la mujer asumió el papel de regente de la institución familiar e instructora de las nuevas generaciones, donde se le dejaba a su cuidado niños, personas mayores y/o dependientes  y las labores del hogar.

            Y aunque innumerables procesos históricos y transformaciones sociales evolucionaron la estructura social de la humanidad, donde la figura femenina sostiene un rol protagónico en el mercado laboral, los cuidados familiares de personas con transtornos neurodegenerativos o dependencia asistida de cuidadores sigue a cargo de las  mujeres.

            En tanto, la crisis económica global que afecta las estructuras económicas y productivas de Venezuela, acentuó las desigualdades de género en el país, redujo los índices de emprendimiento femenino, complicó el acceso a oportunidades laborales y acentuó la carga de trabajo-presión en las responsabilidades de las mujeres que fungen de cuidadoras.

            Se estima que en Venezuela, las mujeres realizan cerca del 75% del trabajo de cuidados no remunerados, donde dedican hasta 10 horas diarias al cuidado de pacientes con movilidad reducida, trastornos neurodegenerativos, impedimiento motor o dependencia psicológica-pisquiátrica.

            La labor invisible de las mujeres frente al cuidado de niños, adultos mayores, personas enfermas o con discapacidad, limita su acceso a la educación, formación, emprendimiento, salud, empleo formal, recreación y tiempo libre.

            Las responsabilidades de cuidado en un entorno con escasez de servicios básicos, crisis económica y violencia intrafamiliar, impacta negativamente en la salud mental de las mujeres, ya que además de su propia gestión deben sortear desafíos corpóreos y psicológicos que afectarán negativamente su identidad, tales como:

  • Deterioro físico: La falta de sueño y descanso, así como el esfuerzo físico y emocional del cuidado, puede afectar la salud física de las mujeres aumentando su vulnerabilidad a las enfermedades.
  • Sentimientos de culpa: Las mujeres cuidadoras a menudo experimentan sentimientos de culpa al no poder dedicar más tiempo a otras áreas de su vida, como su propia salud o desarrollo personal.
  • Estrés crónico: La incertidumbre económica, la sobrecarga de trabajo, y la falta de apoyo, generan altos niveles de estrés, ansiedad y depresión.
  • Aislamiento social: Debido a que el tiempo dedicado al cuidado reduce las oportunidades de interacción social, se incrementa el riesgo de aislamiento y soledad.

            Hay tener en cuenta, que el impacto en la salud mental de las mujeres cuidadoras no sólo afecta su bienestar individual, sino que también tiene repercusiones en la sociedad, ya que acentúa el deterioro de la convivencia familiar (especialmente de los niños y niñas bajo su cuidado). Además, reduce los índices de productividad porque el agotamiento y la depresión pueden afectar la capacidad de las mujeres para incorporarse al mercado laboral y contribuir con el desarrollo económico. Por útimo; aumenta los costos adicionales al núcleo familiar y sistemas de atención primaria para controlar crisis asociadas a problemas de salud mental.

            Urge implementar medidas que protejan la salud mental de las mujeres cuidadoras en Venezuela, por lo que se podrían diseñar campañas de sensibilización que visibilicen la situación de las mujeres cuidadoras y a la vez generen conciencia sobre la importancia de su bienestar mental.

            La promoción de la corresponsabilidad en el cuidado de personas con movilidad reducida, trastornos neurodegenerativos, y/o dependencia psicológica debe enarbolar la participación equitativa de hombres y mujeres tanto en el ámbito familiar y social, e implementar políticas públicas que reconozcan trabajo de cuidado.

            Por último, el trabajo mancomunado de instituciones públicas y privadas será fundamental para enmarcar políticas públicas e iniciativas gubernamentales que velen por la salud mental de las cuidadoras, brindar atención psiquiátrica y psicológica gratuita de calidad, implementar sistemas de ayuda económica y proteger el bienestar de las mujeres dentro de una sociedad más justa y equitativa.

https://www.cepal.org/es/publicaciones/40628-politicas-cuidado-america-latina-forjando-la-igualdad

https://www.paho.org/es/temas/salud-mental

Fanny Santana:

Maestría en Asesoramiento y Desarrollo Humano; UNESR (en tesis).

  • Especialización en Derechos Humanos, UCV, 2016.
  • Diplomado en Derechos Humanos en la Defensoría del Pueblo (2012), Diplomado en Estudios Avanzados en Derechos Humanos menciones “Educación en Derechos Humanos”, “Participación Política y Ciudadana” y “Acceso a la Justicia”, Universidad Católica Andrés Bello, 2008, 2009, 2010 respectivamente.
  • Gestión educativa y seguimiento de procesos, IPLAC; La Habana, 2011
  • Especialista en Planificación y Evaluación, Universidad Santa María, 2004.
  • Abogado, Universidad Central de Venezuela, 1998. Licenciada en Educación, mención Administración Educativa, Universidad Central de Venezuela, Julio 1991

  fanny.santana11@gmail.com; en WordPress: https://fannysantana.com

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