Mujeres viviendo el Siglo XXI /María Navarro /El Semanario Sin Limites

En 100 países alrededor del mundo, las mujeres tienen prohibido realizar ciertos trabajos sólo por pertenecer al género femenino. Más de 150 países tienen al menos una ley que las discrimina y apenas 18 países están libres de toda ley discriminatoria. Esto es sólo la punta del iceberg de barreras a las que se enfrentan las mujeres para  alcanzar su máximo potencial.

 

Ciudad de México.- . Una nueva investigación del Grupo del Banco Mundial del informe Mujeres, Negocios y la Ley 2016 muestra que en 32 países las mujeres no pueden solicitar un pasaporte de la misma manera que los hombres, además  en 18 países no pueden conseguir un empleo si sus esposos sienten que no será beneficioso para sus familias, Jordania e Irán están entre ellos.

En 59 países no existen leyes contra el acoso sexual en el trabajo. Myanmar, Uzbekistán y Armenia están entre los 46 países que carecen de protección legal contra la violencia doméstica. En resumen, la lectura del informe es deprimente si a uno le preocupa la inclusión y la erradicación de la pobreza.

La poca igualdad de género, impacta a la economía

Los países cuyas leyes discriminan a la mujer y no promueven la igualdad de género sufren en materia económica. Investigaciones previas indican que la brecha de género en capacidad emprendedora y participación laboral deriva en pérdidas de ingreso que se estiman del 27% en Medio Oriente y África septentrional, 19% en Asia meridional, 14% en América Latina y el Caribe y 10% en Europa. Resalta el hecho de que, estas son pérdidas que no pueden permitirse, en particular aquellos que enfrentan niveles elevados de pobreza.

También hay buenas noticias: países como Bangladesh están fomentando la participación femenina en la fuerza laboral. Si mantienen el rumbo, la particibación de las mujeres en el trabajo crecerá de 34 a 82% en la próxima década, agregando 1.8 puntos porcentuales a su PIB. En la década de 1990 muy pocos países tenían leyes que protegían a las mujeres de la violencia; ahora 127 las tienen, aunque sea parcialmente, esto gracias a que el mundo tiene más conciencia del costo humano y económico del maltrato a la mujer.

Cuando se les permite trabajar en una profesión de su elección, cuando tienen acceso a servicios financieros y cuando están protegidas, por ley, de la violencia doméstica, las mujeres, no sólo se encuentran empoderadas económicamente, sino que viven más. 

Los críticos argumentarán que algunos países con leyes específicas de género tienen muy poca capacidad de hacerlas cumplir. Si bien esto es cierto, tener un mayor número de leyes de igualdad de género se asocia a un mejor Estado de Derecho. Las cortes especializadas en casos de violencia de género pueden ayudar a brindar una acción judicial efectiva. En Brasil, la Ley María da Penha estableció la creación de juzgados para la violencia doméstica y familiar.

Si bien las mujeres en la región de América Latina y el Caribe aún enfrentan muchos obstáculos a su avance económico y siguen sufriendo altos niveles de violencia por parte de sus esposos o parejas, ha habido avances.

Del lado positivo, Perú introdujo leyes nuevas que cubren el acoso sexual en espacios públicos. Jamaica derogó una restricción sobre trabajo nocturno femenino implantada en 1942. México elevó las cuotas de género en listas partidarias en las elecciones para distritos federales y también introdujo el requisito de que candidatos masculinos y femeninos se alternen en las listas.

 

Los diseñadores de políticas tienen una opción. Pueden hacer uso de la enorme evidencia que demuestra los beneficios económicos de la igualdad para eliminar de su sistema toda ley que discrimine a la mujer. O pueden seguir con el mismo pensamiento y condenar a sociedades enteras a ser más pobres de lo que deberían ser.

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