Niña de Upata había sido vendida a una familia chilena/Deivis Ramírez Miranda/El Universal

Jennifer del Carmen Jiménez Márquez, de 20 años, planificó la venta de su hija (de nueve meses de nacida) desde hacía cuatro meses.
Ella misma lo declaró a funcionarios del Cicpc de San Félix, estado Bolívar, una vez que fue puesta presa el martes y confesara haber inventado el rapto de la niña.
Durante el interrogatorio, la mujer dijo haber recibido una fuerte suma de dinero.
Todo lo hizo a espaldas de su marido, Carlos Javier Viamonte.
Una vez que diera detalles de la verdad, los efectivos del Cicpc y del Grupo Antiextorsión y Secuestros de la Guardia Nacional Bolivariana (GAES) se activaron y, a través de rastreo de llamadas, dieron con el paradero de la niña en Los Teques, estado Miranda, la tarde del miércoles.
Relación peligrosa
De acuerdo a lo que indicaron allegados a la familia, Jennifer, al parecer, tenía una relación extramarital con un sujeto que es miembro de una banda delictiva en Upata.
Ese hombre (que aún no ha sido identificado y que la familia desconoce) fue quien planificó con ella la venta de la niña a un grupo criminal en Caracas. Según indicaron fuentes policiales, los delincuentes le pagaron a Jennifer dos millones de bolívares, pero a la niña la habían negociado a una familia chilena, quien cancelaría por ella en dólares.
Incluso, Jennifer había sacado todos los documentos reglamentarios para que la niña pudiera viajar sin problemas con un representante.
El martes, Jennifer salió de su casa ubicada en el sector Las Guarataras, calle Rómulo Gallegos, de Upata. Le dijo a su esposo que la llevara a una farmacia para realizar unas compras.
Sin embargo, el plan era entregar a la niña y simular el rapto. Y así fue.
Horas más tarde, la mujer dijo que la habían sometido en un taxi y un sujeto le arrebató a la pequeña.
Cuando denunció el supuesto delito, en sus declaraciones hubo incoherencias que alertaron a los funcionarios, quienes luego lograron sacarle la verdad del hecho.
Incluso, dijeron los allegados, la banda con quien negoció a la niña le había hecho un pago adelantado, pues ella tenía varios días comprando cosas sin justificar el dinero. Además, está desempleada.
Una vez que los funcionarios la localizaron el miércoles sana y salva en Los Teques, el padre viajó de inmediato a Caracas.
Tres mujeres la entregaron y fueron identificadas como: Geraldine Sierra, María Satillet y Arelis González.
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